Fundación Huellas, no se detiene, continúa con su trabajo de corazón
En medio de la pandemia del coronavirus o covid-19 el amor por los niños que padecen cáncer, lupus y enfermedades huérfanas en el Huila es más grande que nunca; la Fundación Huellas continúa con su labor y se reinventó para poder brindar el apoyo a los niños, niñas y sus familias.
Por: Isauro Quintero Barrera
A través del Programa Sueños por Sonrisas, de la Fundación Huellas en el Huila se hace un acompañamiento especial no solo dentro del hospital a los niños y niñas que padecen de cáncer, lupus y enfermedades huérfanas en la región, tras los más de treinta días de confinamiento en Colombia, las necesidades de este sector vulnerable son grandes y no solo médicas, sino también de alimentos y otros factores.
Jorge Scarpeta director de la Fundación Huellas comentó que las actividades presenciales intrahospitalarias y extrahospitalarias pararon desde que se conoció el primer caso de covid-19 en Colombia y luego en el Huila pero que empezaron un proceso de compartir con padres de familia todas las medidas preventivas y de bioseguridad para contrarrestar el contagio e iniciaron a realizar las llamadas rutinarias para conocer las condiciones de los niños y las familias.
“Muchos a nivel personal hemos parado nuestra vida cotidiana o realizar teletrabajo, decidimos que la labor podría continuar aun en medio de la inquietud de este tiempo, al realizar las llamadas encontramos que muchos de los padres son de estratos uno o dos, algunas madres arreglan casas, otras depende de lo que les da la gente, otros son recicladores, moto taxistas, venden arepas, se la rebuscan, la mayoría de niños que tenemos en la Fundación diagnosticados con enfermedades crónicas son de zonas rurales, son niños que sus familias vienen a pagar arriendo, a vivir en hogares de paso a pasar más necesidades, entendimos que nuestro trabajo debería continuar, que el acompañamiento deberíamos hacerlo de otra manera y emprendimos a realizar las primeras ayudas” contó con detalles Scarpeta.
Ayudando a sonreír
En las dos entregas que se han realizado hasta el momento fueron en total 48 ayudas, 13 mercados a niños que están radicados en Neiva por el tratamiento provenientes de: Oporapa, San Agustín, Palestina, La Plata, Guadalupe y Caquetá, 13 mercados a niños residentes en Neiva, 18 mercados en pueblos como: Garzón, Villavieja, Tello, Palermo, Yaguará, Rivera, La Plata, Tesalia, Paicol, Palestina; 1 en Florencia, 1 aporte económico Ibagué. (Coyaima, Tolima) y 2 ayudas de medicamentos.
“Iniciamos con nuestros cercanos amigos a comentarles la idea, todos aportaron y logramos enviar un mercado bien dotado para la familia del niño, estos fueron entregados a familias en Neiva y de niños de municipios radicados aquí por el tratamiento, a finales de marzo fue la primera entrega y el fin de semana de abril la segunda. Entendimos que no nos podemos quedar solo en Neiva porque esto también está tocando el campo y muchos de los niños que no están acá están en los campos porque no tienen que venir a recurrentes tratamientos y no dejan de ser familias socioeconómicamente necesitadas”.
Quienes quieran unirse a esta causa con lo que puedan aportar, sus donaciones pueden ser recibidas en la Fundación Huellas ubicada en la Calle 14 Número 18-18 barrio Primero de Mayo de Neiva, así mismo para aportar dinero puede ser consignado a las cuentas de ahorro: Bancolombia 45476335152, DaviPlata 316 755 16 43 y BBVA 0233160142.
Gracias a varias empresas las entregas llegaron a cada una de las casas de los niños que hasta el momento han sido beneficiados, así mismo en las ayudas incluyeron un kit de protección con tarros de 500 ml de hipoclorito, jabón líquido para manos, gel antibacterial y un paquete de tapabocas.
Jorge Scarpeta director Fundación Huella. (Foto: Archivo)
Loable labor de los ‘payamédicos’
Los voluntarios de la Fundación Huellas se hacen llamar Payamédicos quienes les brindan acompañamiento y alegría a los niños y niñas, por estos días también vienen haciendo un trabajo incansable para hacer llegar más ayudas.
Andrea Rubiano Mendoza, es una de ellas, una mujer que trabaja en una empresa de Ingeniería Civil llamada Moreno Vargas y es asistente de contabilidad, ella hace seis años está vinculada a la fundación, “hacer este acompañamiento nos ha permitido estar al tanto de la situación de cada niño y de todas las necesidades en el confinamiento, hemos realizado dos entregas una finales de marzo y otra el domingo y hemos entregado un total de 48 ayudas, el tema de los medicamentos los niños en estos momentos con las EPS está super complicado, se demora las entregas, los controles de las quimioterapias y todo se está atrasando y para los de los pueblos es muy complicado” comentó al Diario del Huila Andrea.
La preocupación es lograr permitir que los niños puedan solucionar sus necesidades en los tratamientos y demás, ya que su enfermedad exige un tratamiento especial, “para mí esta labor es lo más gratificante que hay, poder ayudar a estos niños que están enfermos que tienen condiciones económicas difíciles, en un 95% son de condiciones económicas muy bajas, es gratificante, en estos momentos difíciles más porque la mayoría de sus padres son independientes, se han quedado sin trabajo, están viviendo de las ayudas de la gente porque no tienen a quien más recurrir, espero poder seguir dedicándome a esta labor mientras Dios me permita hacerlo”.

Andrea Rubiano Payamédica. (Foto: Archivo)
Labor que también une a las hermanas
Así mismo Sandra Rubiano Mendoza quien trabaja con Muebles Ferreira, es otra de las voluntarias, junto con su hermana, hace unos años inició de manera indirecta, ahora está de lleno y ayuda a buscar los padrinos para los niños y otras ayudas.
“Desde el año pasado me involucré directamente con los niños, ya asisto al hospital me pongo mi hermoso uniforme de payamédico y dedico días entre semana, yo iba y estaba con los niños de la Uci piedrática ahí en el Hospital llevando juguetes, decorando, jugando, entre otras actividades”.
En medio de todo el confinamiento cualquier ayuda es clave para estas familias, “buscamos lo más básico para ayudarles y poder aportar, al final de todo esto, nos damos cuenta de que estamos ayudando a muchas personas, que son personas necesitadas, gente que vive a cinco horas de sus municipios, la satisfacción de que le digan a uno con amor gracias es muy gratificante para la vida de uno y brindar una sonrisa. Teníamos un caso en una vereda de una señora que solo tenía salida hoy, se hizo específico no se envió, llamamos a un supermercado, se dio una lista para la señora y se giro al supermercado para que pudiera tener el mercado” explicó Rubiano.

Sandra Rubiano payamédico.
