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Neiva/ Creado el: 2017-07-28 10:52 - Última actualización: 2017-07-28 10:58

Fundación Cobida en busca de un mejor entorno social

La Fundación lleva tres años trabajando en la concientización de la comunidad para poder tener un mejor espacio ambiental y cultural en la ciudad.

Escrito por: Claudia Ortiz | julio 28 de 2017

La Fundación Cobida, que significa colombianos biodiversos por la vida, la conforman un grupo de jóvenes de diferentes carreras y distintas universidades, que se han congregado a partir de un sueño de ciudad y un sueño de vida que nace a raíz de la filosofía del buen vivir.

Este grupo que se creó hace aproximadamente tres años, surge bajo la premisa de que los jóvenes también pueden hacer parte de la solución de las problemáticas actuales. La iniciativa cuenta con 12 integrantes que se han enfocado en brindar una solución  a las comunidades vulnerables en el tema social, ambiental, cultural y artístico.

Cómo lo hacen

A partir de los trabajos de inclusión en barrios como Puertas del Sol II Etapa, Camilo Torres, La Esperanza y El Malecón de Neiva, se han desarrollado  estrategias en el marco de la filosofía del buen vivir; filosofía Quechua que habla de la armonía entre los seres vivos.

Además han creado brigadas médicas, recreativas, culturales, con las cuales llegan a las comunidades y establecen trabajo mancomunado. Durante el desarrollo de los talleres, se enfocan las líneas de trabajo referentes al cuidado del medio ambiente.

Labor en barrios

En el barrio Puertas del Sol, lograron obtener la Junta De Acción Comunal que está coordinada actualmente por Willy Cabezas, un joven de 23 años que hace parte de la Fundación y quien desarrolla actividades de inclusión social.

Además de esto, han hecho presencia en el barrio Camilo Torres donde han empezado a trabajar en escenarios culturales como  el Sampedrito 2017, que se celebró en el lugar. Actualmente se están proyectando unas escuelas de danzas, una proyección que pretende encerrar a partir de la cultura y el arte, una sensibilización.

Labor en el Malecón

La iniciativa ha llegado hasta el Malecón de la ciudad. «Hemos llegado a identificar la problemática quizá más sostenida que hay acá y es el tema de consumo de sustancias, el tema del abandono en temas de infraestructura; es fruto de la poca visión estatal, de un estado y un gobierno anterior que se ha olvidado de que tiene a la margen derecha del río Magadalena, existe un tesoro y que puede llegar a ser una reactivación económica para los artesanos», señaló Henry Polanía, uno de los jóvenes miembros.

Como equipo de trabajo, han identificado este espacio como el más neurálgico de la ciudad para venir a implementar las proyecciones en temas ambientales, teniendo en cuenta que Neiva está bordeado del Río Magdalena, el cual está mejor identificado para ellos como el Guacacayo que es el nombre que los ancestros le daban.

Trabajo desarrollado

Iniciaron con una jornada de aseo, dentro de estas jornadas quisieron contar con la participación de actores directos del territorio, en este caso los artesanos, los jóvenes que consumen drogas alrededor, al igual que los colegios y las empresas cercanas al sector.

Hasta la fecha se han realizado aproximadamente 22 jornadas de aseo, donde la extracción de residuos ha sumado más de 50 toneladas de basura que comprenden desde colchones, pañales, llantas, computadores, televisores, entre otras cosas.

Al inicio de estas jornadas, se contó con la participación por parte de la comunidad que labora con las canoas en Neiva, que fueron personas que estuvieron muy al tanto, pero con el tiempo se han alejado. Cobida ha estado tratando de fortalecer el vínculo

Última jornada

En la última jornada realizada entre jóvenes del equipo de trabajo y la comunidad se logró la extracción de 22 costales llenos de residuos sólidos. La terminación de un mural hecho con tapas recicladas a la altura de la calle 13 con Avenida Circunvalar, fue también un avance significativo.

Un mural lleno de colores, de vida, de mariposas, iguanas, árboles, pájaros, donde estuvo la mano de los artesanos, de gente del común, de los jóvenes.  «Se vuelve alegre este espacio a través de los colores, fruto de las anteriores jornadas de aseo, hemos construido un espacio verde interesante donde hemos sembrado unas palmeras, unos papayos, árboles de mango, donde se ha construido una cámara de compostaje para enseñarle a la gente a separar residuos sólidos y residuos orgánicos», dijo Henry Polanía.

Al término de esta jornada, el resultado, además de los costales de basura, fue una cantidad innumerable de llantas de todos los tamaños, con las que decidieron recoger las más grandes y diseñar un espacio sobre toda la orilla del río para empoderar a la comunidad de los espacios públicos y demostrarles que puede ser un lugar hermoso.

El problema es que muchas de las personas se abstienen de participar por temor. «Roban en el puente porque la gente no pasa por ahí, lo han dejado deteriorar, porque está oscuro, pero si nosotros como ciudadanos empezamos a rehabilitar los espacios públicos pues se recuperan, mediante la inclusión, el respeto, la vida, los colores», añadió Polanía.

Con estas llantas hicieron cinco muebles. Una jornada de mucho color, de mucha alegría entre los participantes. «La idea es instalarle antorchas, luz y poder diseñar unas jornadas culturales semanalmente en la ciudad, un proyecto que está hecho por parte de la Fundación».

Problemática

Una vez construido el espacio, en el cual se pudo hacer hasta un sancocho, reviviendo las tradiciones de la región, decidieron hacer un chequeo. Llegaron al día siguiente de haber creado este espacio para hacer el respectivo seguimiento, «a los jóvenes que bajaban a consumir, porque es una realidad, nosotros les decíamos de cerca que el lugar era para esto, diseñemos una mesa de concertación, pongámonos de acuerdo, para no afectar a las personas que no consumen, tratando de buscar soluciones», señaló Henry.

A los dos días, volvieron ya que son parte de la comunidad para utilizar el espacio, pero esta vez se encontraron con que la Policía Metropolitana de Neiva, en este caso el CAI de la circunvalar, por parte de los patrulleros que andan en bicicleta, habían decidido que el espacio no era apto para la comunidad, que era un espacio delincuencial, «y tomaron la decisión abusiva, poco respetable de destruir lo que con esfuerzo se había construido en una jornada de sensibilización y respeto por la vida, destruyendo las sillas que habíamos construido con llantas y no sólo eso, sino que cogieron las llantas y las arrogaron al río nuevamente», manifestó Henry, joven de que hace parte de la Fundación.

Debido a esto, la Fundación ha establecido que no solamente es una problemática cultural en temas de respeto por las diferencias, sino que también hay una falta de educación y falta de sentimiento que viene de una Institución como la Policía Nacional, que demuestra un comportamiento que se rechaza enfáticamente.

En ese momento, en el que estaban destruyendo el espacio público, llegó un integrante a quien los uniformados golpearon e insultaron por tratar de cuidar lo que la comunidad había construido.

Solución que proponen

Finalmente quienes se vieron afectados ante esta acción de los patrulleros, se dirigieron al CAI para poner en conocimiento lo sucedido, pero no ha pasado nada con el asunto.

Sin embargo, la Fundación está próxima a radicar un Derecho de Petición en el comando de la Policía Metropolitana para exigir respuesta, «no queremos llegar y arremeter en contra de la policía, porque no queremos violencia, solo pretendemos podernos sentar con los encargados de estos jóvenes que están formándose para ser policías, con los comandantes si es posible y decirles que hagamos una mesa de diálogo y construir un espacio donde a partir de las expresiones juveniles y como institución pública, se pueda sacar adelante una ciudad más amena» puntualizó Henry Polanía.


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