Frente a campañas libertadoras (III)
Hice, en esas reflexiones, recorrido desde los orígenes de la humanidad, con insistencia en lo referente a nuestro Continente, y, en especial en nuestra Colombia hasta nuestros días.
Por: Mons. Libardo Ramírez Gómez
Obispo Emérito de Garzón
Según lo he ofrecido paso a referirme a apreciaciones sobre ponderados escritos acerca de decisivas circunstancias que han tejido verdaderas “campañas libertadoras”, como aporte a toma de conciencia sobre cómo salir adelante en el momento presente.
Comienzo por una síntesis de modesto trabajo mío sobre estos temas, prácticamente inédito, todavía, al que como estudioso de la historia del ayer y del hoy dediqué buen tiempo. Me referiré a otros aportes que son de superior importancia como el del Ex – Fiscal Néstor H. Martínez y el del periodista Enrique Santos, pero estimo mi trabajo de interés y valor por su sinceridad y variados aspectos y su búsqueda de Conclusiones concretas que lleven a culminaciones positivas de la situación presente. Las titule: “Permanentes conflictos entre humanos y entre principios religiosos e ideales civiles. Relación entre religión y autoridades civiles”.
Como faros iluminadores coloqué la llamada de Jesucristo al perdón y reconciliación, y otra del Papa Francisco con invitación a abrir la mente al perdón, comenzando por la apertura a pensar en la buena fe de los mismos adversarios, y a enriquecernos con lo positivo que hay en unos y otros, aún de diferente pensar. Como tesis central de ese estudio es la de advertir que en todas las épocas de la humanidad ha habido enfrentamientos a los que reiteradamente se ha buscado salir adelante con odios y retaliaciones, pero llegando a la conclusión histórica de que esos no son caminos de solución sino que lo realmente humano y benéfico es buscar salidas con ánimo inteligente y generoso sin exigencias inmodificables.
Hice, en esas reflexiones, recorrido desde los orígenes de la humanidad, con insistencia en lo referente a nuestro Continente, y, en especial en nuestra Colombia hasta nuestros días. Me referí a las seculares relaciones entre los gobiernos civiles y la Iglesia de Cristo con los Papas, los continuadores de su obra desde su sede en Roma.
De allí que tocara, brevemente, temas álgidos como el de las persecuciones o el proteccionismo Emperadores y gobernantes a través de los siglo, y al de los Estados Pontificios. Mencioné enfrentamientos dogmáticos en la misma Iglesia, definidos en históricos Concilios, los Cismas de Oriente perpetuados desde 1054 y a la “Reforma Protestante” con protagonismo especial de Lutero (1520) que todo lo cual influyó especialmente en el mundo Occidental en donde el cristianismo se había difundido tan ampliamente. Mencioné, luego, temas tan discutidos como el de las Cruzadas (Siglo XI) y la Inquisición (Siglos XII al XVI), así como páginas de gloria para la Iglesia y gobernantes de la época del Renacimiento, (1447- 1521), y el influjo de grandes Concilios como los subsiguientes al de Trento (1545 a 1563), verdadera “contrarreforma católica”.
Después de esas alusiones a los siglos anteriores, con tantos enfrentamientos y provisionales soluciones a ellos, pasé al hecho tan trascendental como el “Descubrimiento de América”, con todas sus incidencias en la historia del mundo por el ánimo dominador de los conquistadores y la grande resistencia de los nativos. Destaqué el influjo tan decisivo, de la Iglesia Católica, con su gran aporte en avances sociales y culturales, y el aporte a la causa libertadora de los Siglos XVIII y XIX. Hice detallada referencia a los hechos de la Independencia y de vida republicana, en especial de nuestra Colombia.
Hice mención de los principales conflictos, y búsqueda de superación de ellos con las innumerables guerras civiles enfrentamientos de los S.XIX, agudizados en la actual centuria. He de señalado todo con objetividad y fidelidad histórica, como desprevenidamente lo he percibido, con insistente llamado a sincera reconciliación.
