Francisco Gelvez, el ejemplo de un verdadero Policía
Francisco Gelvez Alemán, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Neiva, inició hace 31 años su carrera en la Institución y ha sido condecorado dos veces por su valor en las acciones contra la delincuencia.
Para el teniente coronel Francisco Gelvez Alemán comandante operativo de la Policía Metropolitana de Neiva, ser miembro de la Policía Nacional y lograr obtener grandes méritos como las Condecoraciones al Valor, son un honor a la dedicación y al amor por el trabajo.
Oriundo de Norte de Santander, se ha destacado en su labor desde el primer día en el que ingresó a la institución, a la que le ha prestado 31 años de servicio. Hijo, nieto, hermano y actualmente padre de un Policía, cuenta cómo salió desplazado de su tierra natal y cómo logró empezar su carrera en la Policía:
«Nací en un pueblo que se llama Cucutilla en Norte de Santander, a raíz de los grupos armados como el ELN, tuvimos que irnos del pueblo. Fuimos a residir a Cundinamarca, ahí fue donde terminamos el colegio mis hermanos y yo. Ingresé a la Policía Nacional y salí en el grado de Cabo Segundo. Fui enviado al Departamento de Policía del Choco, en este Departamento trabajé todo lo relacionado con el orden público».
Su primer combate
Al salir como Cabo Segundo y quedar designado en el Chocó, fue emboscado por miembros del ELN. Logró sobrevivir gracias a su estrategia y valor.
«Para el año 1989 tuve un combate con el ELN; salimos ilesos seis policías; un compañero murió. A nosotros nos emboscaron, yo resulté herido por unas esquirlas de granada, no fue nada grave. En este episodio, se logró dar de baja a seis guerrilleros del ELN con la recuperación de armamento. Fue una acción muy sonada en esos años», aseveró.
Por el valor que presentó durante uno de sus primeros enfrentamientos, fue condecorado con la Medalla de Valor. Un reconocimiento que actualmente porta con mucho orgullo.
Adquiridos sus primeros años de experiencia, fue enviado durante los años 90 a la estación de Fosca, un pueblo al oriente de Cundinamarca, que para entonces tenía una fuerte presencia de guerrilleros de las FARC-EP.
«El 19 de mayo de 1991 sobre la cinco de la tarde, tuve una toma guerrillera por cuenta de la FARC-EP; intentaron tomarse el pueblo pero afortunadamente tuvimos como detener el ataque. Nosotros estábamos muy bien capacitados. Gracias a que defendimos el pueblo, logré obtener mi Segunda Medalla al Valor», narró el Teniente Coronel con mucho orgullo.
La gran oportunidad
Luego del reconocimiento que adquirió en la Policía por su valor y dedicación, fue tenido en cuenta para desarrollar labores especiales en la institución. Para Gelvez, lo anterior significaba un reto que no podía rechazar:
«Posteriormente pase a hacer parte de un Grupo Especial de la Policía Nacional, nos tocó combatir temas del narcotráfico. Gracias a toda esa experiencia logré hacer el curso de Oficial, eso fue en el año 92. Mi general Gómez Padilla escogió a un grupo de Suboficiales operativos para que hicieran el curso de Oficial, fue para mí un honor porque siempre había querido hacerlo, pero los temas económicos me lo habían impedido. Era el único miembro de la familia que iba a tener ese grado».
Fue enviado a la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander donde logró graduarse como Subteniente, desde ahí empezó a ocupar cargos importantes dentro de la institución.
«Para el año 93, la Policía estaba pasando una situación muy grave de corrupción. En esa época, en el país se estaban robando 20 bancos diarios. Me designaron a un grupo para contrarrestar estos actos delictivos, eran unos atracos como si fueran de película, los asaltantes tenían armas largas, cerraban las calles. Logré combatir varias bandas como los R-15, los Monsalve. Estas bandas estaban conformadas por policías retirados porque en ese tiempo salió el decreto 2010 donde especificaba el retiro de varios agentes de las Fuerzas Armas, como exagentes del DAS, militares. Eran bandas de personas que habían sido entrenadas para combatir. Me tocó enfrentar este tema que era muy fuerte, fui herido en tres oportunidades combatiendo los atracos a carros de valores y bancos», confesó el Teniente Coronel a esta Casa Editorial.
Como agradecimiento, la institución lo envió a varios países como Premio a la Labor Realizada.
Ejemplo a seguir
Para la familia del Teniente Coronel, cuando él está en casa deja de ser Policía, para convertirse en ‘Pacho’, un hombre dedicado a su hogar y un ejemplo a seguir.
«Afortunadamente y con la frente en alto, hoy en día tengo cómo mostrarle a mi familia y subalternos un buen ejemplo. Después de haber trabajado en casi todas partes del país, fui enviado al Comando de la Policía Metropolitana de Neiva, como Comandante Operativo, un cargo que lo estoy haciendo con mucha responsabilidad, orientado a toda hora por mi coronel Juan Carlos León. En la casa soy ‘Pachito’, soy el menor de seis hijos, mi padre falleció hace unos pocos años, entonces siempre procuro pasar tiempo con mi familia en las fechas especiales», expresó a este medio de comunicación.
Se ha ganado el corazón de muchos opitas por las actuaciones que ha realizado en la ciudad. Uno de sus objetivos es atacar las acciones delictivas que agobian a los neivanos para poder mantener una Neiva en paz.
