En los últimos 10 años, 22% de masa glaciar colombiana se extinguió
Y en el en el trascurso de los últimos 30 años, se extinguieron en Colombia 47,1 kilómetros cuadrados de masa glaciar (que representan el 56 % de los 87 kilómetros cuadrados estimados para la década de 1980).
En el marco del Día Mundial del Agua, celebrado la semana pasada salieron a relucir las alarmantes cifras de organizaciones que velan por la preservación del preciado líquido y elevan un llamado de alerta ante la acelerada reducción de las masas glaciares en Colombia.
Según el Estudio Nacional del Agua 2018, para el año 2017 las masas glaciares se extendían en un área total aproximada de 37 kilómetros cuadrados. Y comparada esta cifra con el dato reportado para el año 2010 (47,2 kilómetros cuadrados), lo cual evidencia una continuación del proceso de fusión.
La causa principal se atribuye al actual cambio climático planetario; no obstante, cada glaciar colombiano tiene una dinámica y evolución propia que responde a las condiciones atmosféricas de escala global, regional y local, además de sus características topográficas, geológicas y geomorfológicas, aclara el informe.
Es así como mediante estudios se ha venido midiendo los cambios en la superficie de dos glaciares en particular; el volcán−nevado Santa Isabel y la Sierra Nevada El Cocuy o Güicán.
De acuerdo con el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, los glaciares “a pesar de que son nuestra gran bodega de recursos hídricos durante eventos extremos de sequía, como los que estamos teniendo ahora, algunos nevados como el de Santa Isabel prácticamente habrán desaparecido en diez años; este perdió casi el 6 por ciento de su área por el fenómeno del Niño del año 2016”.
Pero además, dicho ecosistema no es el único que afronta esta problemática. Pues de acuerdo con el informe, que fue elaborado por entidades como el ministerios de Ambiente, el de Vivienda y el Ideam; en el trascurso de los últimos 30 años, se extinguieron en Colombia 47,1 kilómetros cuadrados de masa glaciar (que representan el 56 % de los 87 kilómetros cuadrados estimados para la década de 1980) y en lo que va corrido de la última década, el área glaciar colombiana se ha reducido un 22 %, es decir, 10,6 kilómetros cuadrados. (Ver gráfica 1). 
Factores
También detalla el estudio que se evidenció una fuerte relación entre el último fenómeno extremo de variabilidad climática El Niño de 2015−2016 con la pérdida de área glaciar. Este fenómeno impactó de manera drástica los nevados colombianos. Solamente entre enero de 2014 y abril de 2016, el glaciar Santa Isabel, en el sector Conejeras, perdió aproximadamente el 33 % de su área y el espesor de hielo disminuyó 14 metros.
La pérdida del recurso hídrico producto del derretimiento de los glaciares puede afectar el funcionamiento ecohidrológico de los ecosistemas de páramo y bosque altoandino. Sin embargo, este fenómeno no solamente afecta a Colombia. La reducción de los glaciares es un proceso mundial registrado y documentado por su especial sensibilidad a los cambios climáticos. Desde la segunda mitad del siglo XIX, los glaciares del planeta han experimentado en general una reducción particularmente marcada desde hace cuatro décadas.
En Colombia, por ejemplo, se tenía una cobertura de casi 350 kilómetros cuadrados a mediados del siglo XIX y finalizando la década de los cincuenta 108 kilómetros cuadrados. Actualmente, solo quedan relictos de extensiones mucho más grandes en el pasado y protegidos bajo la figura de Parques Nacionales Naturales. Su localización ecuatorial los hace particularmente dinámicos y vulnerables, pero, a pesar de que existe una condición global de cambio climático, hay situaciones locales que acentúan o menguan la reducción.
Consecuencias
De persistir las condiciones actuales climáticas globales, y una variabilidad climática acentuada, como la ocurrencia de los eventos climáticos extremos de El Niño, es probable que la extinción de los nevados colombianos se produzca durante la segunda mitad del presente siglo, advierte el informe.
La desaparición de los glaciares, asociada al incremento de la temperatura, disminución en la precipitación y humedad del aire, además de particularidades locales como emplazamiento en zonas volcánicas activas, exposición a vertientes con mayor radiación solar, entre otros; repercute directamente no sólo en la disponibilidad del recurso hídrico, sino también en el cambio total del ciclo hidrológico y climático en la alta montaña colombiana.
Piden al Congreso tramitar con urgencia Ley del Agua
De igual forma, durante audiencia pública en el Legislativo en el Día Internacional del Agua, solicitan al Gobierno protección para ríos, páramos y humedales.
Un llamado al Congreso para que se tramite con urgencia la llamada Ley del Agua, al tiempo que se exhortó al Gobierno para que adopte medidas eficaces para la protección de los ríos, varios de los cuales presentan contaminación por diferentes elementos, se hizo durante la audiencia pública que se realizó en el Legislativo en el marco de la celebración del Día Internacional del Agua.
Precisamente, la senadora Aida Abella, del partido Decentes, y una de las coordinadora del foro, que se cumplió en el Salón Luis Guillermo Vélez, dijo que ríos como el Atrato en el Chocó tienen una alta contaminación de mercurio que ocasiona grandes daños físicos y psicológicos a los habitantes cercanos.
La advertencia de la senadora fue respaldada por Keiner Palacios, dirigente chocoano, quien denunció: “Pese a que el río Atrato fue declarado como protección prioritaria esto no se cumple, porque tenemos un alto índice de contaminación en mercurio, cianuro y plomo que no permite que nuestros pescadores consigan por lo menos lo de su sustento, llevándolos a la ruina, ya que no tienen otra fuente laboral.
Así las cosas, la congresista manifestó su descontento, frente a la lesión que sufren nuestras aguas por causa de elementos como las basuras, situación que la llevó a manifestar: “El agua necesita que la respetemos e igualmente merece una ley desde el congreso. Para eso estamos nosotros acá. En este país se requieren hacer grandes campañas para concientizar a nuestra sociedad.
A lo anterior agregó: “Todos los colombianos debemos unirnos para salvar el agua, teniendo en cuenta que es un elemento vital de vida y supervivencia. Un día de estos vamos abrir las llaves del agua en Bogotá y no tendremos agua”.
La congresista afirmó que esta contaminación de nuestros ríos llega a nuestros mares donde desembocan estos afluentes, aumentando el daño ecológico y perjudicando a los pescadores que derivan su sustento de la pesca en ríos y mares.
Comunidades ribereñas
Durante el evento también se escuchó a las comunidades ribereñas afectadas por el maltrato a las fuentes hídricas del país.
De otro lado, Andrés Gómez, del Foro Nacional Ambiental, agregó: “El agua tiene un inmenso poder que sirve como tejido de construcción social, pues recordemos que los legisladores a veces no son sabios, teniendo en cuenta que ellos en su mayoría solo representan una forma de mirar el mundo”.
En representación de la Mesa Nacional de Páramos estuvo la activista Rosa Rodríguez, quien fue enfática al hacer su pronunciamiento: “Debemos hablar de la cantidad del agua o de su calidad, pues resulta muy triste que el rio Cauca haya pasado de ser un río público a ser privado”.
Con amplia desmotivación, Sixto Amaya, del Páramo de Pisba, señaló: “Nuestros derechos han sido vulnerados. Debemos seguir peleando por la tranquilidad de nuestros territorios”.
Para Luis Eduardo Betancourt, de la Asociación Ambiental de Trabajadores Campesinos, “son los corruptos de este país los que se están tomando el agua y la están vendiendo”.
En el homenaje al Día Internacional del Agua se destacaron cuatro temas específicos: por un lado la problemática que presentan los páramos de Colombia, no obstante la crisis marítima, de ríos y humedales.
Analistas y ambientalistas recalcaron que los páramos no deben ser para convertirlos en hoteles de paso.
Los asistentes expresaron su descontento ante la dura amenaza que le surge al páramo de La Golosa ubicado en el departamento del Tolima, pues el nivel de explotación de oro en esta zona del país traería grandes consecuencias.
En Sierra Nevada nacen 31 ríos
Así mismo, el dirigente guajiro Miguel Ángel López investigador social afirmó que en la Sierra Nevada de Santa Marta nacen 31 ríos que deberían suplir la necesidad de agua que tienen los departamentos del Cesar, Guajira y Magdalena, pero los falsos informes de las universidades privadas dan a entender que allí no nacen ríos.
Tal como sucedió en Antioquia con Hidroituango pasó en el Huila con la represa de El Quimbo y demás puntos del territorio nacional, donde se vienen violando las normas para la creación de estas represas, porque el Estado le da licencia a las multinacionales para que atropellen a la comunidad, afirmó Jenny Herrera, representante de la fundación ‘Ríos vivos’.
Libardo Arias Villero, representante de pescadores del bajo Cauca, dijo: “Pido a la Gobernación de Antioquia y al Estado cumplir con la indemnización de la ley que ha causado a nuestra comunidad por el daño ambiental en el río Cauca y que nos deja sin fuentes de ingreso”.
De otra parte, durante el foro también se exhortó al Gobierno a proteger los humedales en Colombia, ya que son muy importantes en el ecosistema como reguladores del ciclo hídrico, controlando las inundaciones, ayudan al mejoramiento de la calidad del aire y a la nivelación o control de los microclimas.
El instituto Humboldt realizó un estudio sobre los humedales, reflejando que el 27% del territorio nacional continental e insular está conformado por humedales, equivalentes a más de 30 millones de hectáreas, que además abarcan 1.100 municipios, lo que indica que aproximadamente el 97% de la población convive con ellos.
