El calor sofocó el Mundial de Atletismo
Más allá de las marcas impuestas, el pasado mundial de atletismo abrió el debate sobre como los intereses comerciales priman más que el bienestar de los atletas; aun así, el espíritu deportivo se mantuvo hasta el final.
Desfallecimientos espectaculares, carreras de enfermeros en los alrededores de la clínica móvil situada en el paseo de La Corniche de Doha y atletas disgustados, fueron algunas de las imágenes que dejó el Mundial de Atlétismo en Doha.
Y es que desde las primeras jornadas el calor se tornó en protagonista en este mundial que pasará a la historia por sus fuertes cuestionamientos y también porque se dice que primó el interés comercial por encima del bienestar de los atletas.
Las competencias más afectadas fueron las pruebas de maratón, porque las carreras al interior del estadio transcurrían en normalidad debido al sistema de refrigeración a gran escala.
No obstante y contrario a ello, las competiciones fuera del mismo dieron las imágenes más impactantes de los primeros días de Mundial.
"No recuerdo algo tan duro", admitía el marchista español Jesús Ángel García Bragado, de casi 50 años, tras su participación en los 50 kilómetros marcha, donde obtuvo un meritorio octavo puesto.
Tiempos lentos
El calor y humedad hicieron que las pruebas de asfalto fueran especialmente lentas, con los atletas incapaces de buscar buenas marcas.
El japonés Yusuku Suzuki necesitó por ejemplo un tiempo de 4 horas, 4 minutos y 20 segundos para proclamarse campeón en los 50 kilómetros marcha. Nunca en la historia de la prueba en los Mundiales el ganador había necesitado más de cuatro horas.
El pasado viernes, en el maratón femenino, ganado por la keniana Ruth Chepngetich (2h32:43) también con un tiempo más lento del habitual, se batió el récord de abandonos (28 de las 68 participantes).
No sólo marchistas y maratonistas se quejan del calor. El plusmarquista mundial de decatlón, el francés Kevin Mayer, compitió dentro del estadio refrigerado, pero considera que organizar este evento en Doha es "una catástrofe" al poner en "dificultades" a los deportistas. La polémica, previsible para muchos, está servida.
Qatar sintió este Mundial de atletismo como una oportunidad para mostrar su capacidad en la organización de grandes eventos. De esta manera, quieren ganar crédito para el cuestionado Mundial de fútbol de la FIFA de 2022, para el que ya están preparándose. En los últimos días anunciaron que habría venta de alcohol y que los homosexuales podían visitar el país tranquilamente.
