jueves, 02 de abril de 2026
Actualidad/ Creado el: 2020-08-01 03:47

El calentamiento global continúa

No habrá recuperación económica sin sostenibilidad ambiental por lo que la recomendación más exigente es que todos los planes de reactivación tengan en cuenta una economía sostenible.

Al no haber desplazamientos no hay consumos de combustibles con el “beneficio” de una menor emisión de gases contaminantes y un respiro para la naturaleza.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 01 de 2020

Por Gabriel Rodríguez Duque

La pandemia Covid-19 ha transformado nuestra vida y destruido nuestra economía en solo 5 meses de su existencia y aún se desconoce cuándo regresaremos a lo que se está llamando “nuevas normalidad” que flexibilice las medidas que se han tomado pues lo más probable es que muchas de ellas seguirán aplicándose. Nuestra única esperanza es encontrar una vacuna que no va a llegar oportunamente y tampoco va a ser para todos.

La rapiña de las naciones más ricas que ya se hace notoria con las negociaciones que en este momento se adelantan con las empresas que van adelante con los ensayos aunque ninguna puede garantizar que la vacuna ya se tiene,  amenaza con dejarnos de últimos cuando ya sea poco lo de recuperar aunque para evitar esto, Colombia ha logrado acuerdos de entendimiento con algunas de ellas para que, por lo menos, sea tenida en cuenta en su distribución; pero, como siempre, el dinero se impone y los Estados Unidos ha comprometido millones de dólares para garantizar el dominio de la vacuna cuando se dé la largada a su distribución.

En estos momento la zona ártica de la Siberia Rusa alcanza una temperatura imposible de 38°C derritiendo enormes glaciales.

Esta pandemia ha desnudado nuestra mayor miseria y es la insostenible inequidad que nuestro defectuoso sistema neoliberal de libre mercado ha producido; muy pocos tienen todo y muchos no tienen nada y ahora tampoco tienen con que comer. Ya se habla de una renta básica para los desprotegidos, ojalá nuestros dirigentes no sean inferiores al gran reto que enfrentan, un desempleo galopante, una hambruna generalizada y una economía destruida.

La única salida que tenemos es la cuarentena o el confinamiento en nuestros hogares, excepto los habitantes de la calle que son muchos y para ellos no hay cuarentena; se eliminan los desplazamientos y se nos obliga a hacer todo en casa, cero reuniones y cuando salimos debemos protegernos con tapabocas y distanciamiento social.

El transporte, los viajes y el turismo se reducen a cero, se limita el consumo a lo básico, alimentos y servicios; la economía se reduce a lo mínimo, de ahí el gran desempleo que el DANE acaba de confirmar para el caso de Neiva con 40.6%, más de 20 puntos porcentuales por encima de la cifra nacional, 19.8% en junio, brecha que nunca se había presentado.

Al no haber desplazamientos no hay consumos de combustibles con el “beneficio” de una menor emisión de gases contaminantes y un respiro para la naturaleza ya que  hemos encerrado al mayor depredador de la tierra. Pero no, el daño ya está hecho; la tierra ya tiene fecha de vencimiento, la inercia de nuestro accionar depredador ya ha elevado la temperatura a niveles insostenibles, el programado aumento de la temperatura de 1.5°C programado para fines de siglo lo estamos sobrepasando.

En estos momento la zona ártica de la Siberia Rusa alcanza una temperatura imposible de 38°C derritiendo enormes glaciales que ocasionarán un aumento el nivel de los océanos que inundarán muchos litorales.

La temperatura en este caluroso verano esta alcanzando en Europa y el medio oriente niveles que sobrepasan los 50°C. Así no se puede vivir. Las altas temperaturas ocasionan incendios que son imposibles de contener. Los ciclones, tormentas que se forman en los mares alcanzan proporciones devastadoras para las islas y litorales que se atraviesan por su paso.

La lista de catástrofes es interminable. De ahí que la conclusión es clara: No habrá recuperación económica sin sostenibilidad ambiental por lo que la recomendación más exigente es que todos los planes de reactivación tengan en cuenta una economía sostenible. Para ello, deben priorizarse las grandes obras de infraestructura como las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, las energías renovables que reduzcan la dependencia del uso de los combustibles fósiles. Así, se generaría más empleo reduciendo los niveles de desempleo actuales.

También, actualizar nuestro sector primario con tecnología existente y aplicable favorablemente en muchas labores como la recolección de cosechas pues el campo deberá alimentar a toda nuestra población.  La vivienda, especialmente los grandes proyectos de vivienda de interés prioritario, que tanto necesita nuestra población desprotegida, debe hacer parte de este plan de reactivación  sostenible no solamente con sentido asistencialista sino con objetivos de aprovechamiento de las oportunidades que la pandemia está creando.

En el Botalón estamos convencidos de que es la hora de compartir y de dar a nuestros hermanos en necesidad y de darnos cuenta de que la propia pandemia nos señala un camino a seguir.

Esta pandemia ha desnudado nuestra mayor miseria y es la insostenible inequidad que nuestro defectuoso sistema neoliberal de libre mercado ha producido.