Efectos del conflicto armado en la salud mental de las víctimas
Depresión, miedo, dolor y ansiedad son algunas de las cicatrices invisibles que dejó la guerra en las victimas; heridas indelebles que las acompañan durante el resto de sus vidas.
Las secuelas que dejó la guerra en la población víctima han ‘arrasado’ con proyectos de vida y pérdida de la identidad, ya que vivir actos violentos trae consigo efectos directos en la salud de las personas afectadas.
Los daños causados por el conflicto armado varían de acuerdo a la experiencia de cada individuo, en algunos se expresa de forma directa sobre sus cuerpos, en otros, sobre lo emocional, lo moral o la familia de los afectados; lo cierto es que dichas circunstancias cambiaron las vidas y dinámicas cotidianas de la población vulnerada.
Todo En una reciente investigación del Instituto Nacional de Salud, identificó los principales daños en la salud mental de las víctimas del conflicto armado colombiano, como los emocionales, morales y las alteraciones a la salud mental; a partir de testimonios de víctimas de hechos del conflicto.
Daños
El conflicto armado como experiencia humana aparece ligada en las emociones de sus víctimas. Palabras que impactan en los sentimientos o estados de ánimo atados al dolor, la pérdida, el temor, la rabia, el resentimiento, el agotamiento y la frustración.
Los daños emocionales no son homogéneos, las lecturas de las vivencias afectivas que se descubren en los relatos de las víctimas son singulares y diversos, por lo que en ellas confluyen diferentes emociones como: rabia, frustración, impotencia, dolor; exacerbadas o perpetuadas por las condiciones de vida posteriores a los hechos victimizantes.
Secuelas imborrables
El sufrimiento emocional de las víctimas asociado a pérdidas y duelos se evidencia en dos niveles de sufrimiento, el primero encierra la desilusión, nostalgia, tristeza y dolor. Y el otro que denota un mayor grado, genera sentimientos como destrucción y agonía. A continuación se conocen los efectos de impacto en las victimas:
- Dolor: Es una emoción predominante, relacionada con las pérdidas, las ausencias, el adiós constante, la renuncia, el despojo y el desarraigo. La profundidad del sufrimiento y el dolor experimentado por las víctimas, en algunos testimonios, encuentra su similar en la propia muerte.
- El miedo: Es otra de las emociones que sobresale en los testimonios de las víctimas. En este escenario afectivo, el silencio como respuesta al miedo aparece como la única manera de protegerse frente a la constante amenaza que representa la presencia de los actores armados o el recuerdo de las atrocidades de la guerra.
- El silencio: Esconde el miedo y la impotencia de las víctimas al no poder hacer algo diferente a permitir todo tipo de actos violentos y vulneraciones a cambio de preservar la vida.
Alteraciones en salud
Desde los testimonios de las víctimas, se referencian también enfermedades, padecimientos o alteraciones en la salud; consecuencias directas de los hechos de la guerra. Es decir, llegar al punto que las huellas emocionales terminan por manifestarse en el cuerpo de las víctimas, ya sea en su expresión, ya que es casi una lucha contra la propia vida.
Daño moral
“Y más triste aún que fuera de que los asesinan tan vilmente los dejan tirados allá como si fueran quien sabe qué, eso lo enferma a uno, eso es algo que todos los días le taladra a uno la mente”.
Las dinámicas, actores y hechos propios del conflicto armado impactan las creencias, valores, dignidad y honra de las víctimas, vulneran sus derechos, cuestionan todo aquello que otorga la condición misma de humanidad y profundiza la discriminación.
Pruebas
Se realizó un análisis documental con testimonios de víctimas del conflicto armado colombiano, a partir de publicaciones escritas y audiovisuales de entidades estatales, organismos ultilaterales, centros de investigación y organizaciones sociales reconocidas por su trabajo y trayectoria investigativa en este tema.
Algunos testimonios
"Llegaban borrachos, drogados, nos sacaban al patio, nos apuntaban con armas cortas y largas, y nos cogían a la fuerza hasta encerrarnos en el cuarto que ellos quisieran. Ellos escogían, una vez me tocó con tres hombres al mismo tiempo. Pero pasó un año y no pude más, estaba que me suicidaba y decidí escaparme, me subí a un carro transportador y me volé; pero hubiera preferido morir en esa casa".
“Desde la desaparición de mi hijo siento mucha desesperación, una lucha terrible, mucha rabia, me dan ganas de botar las cosas con furia, impotencia y dolor. Hemos pasado muchas necesidades, ya que él era quien se encargaba de todo”
"Llegaban los uniformados y el carro blanco, seguro ya vienen por otros. La gente no podía hablar, no decía nada, tenía miedo, era la época de Trujillo bajo el terror y la amenaza, se llevaron a nuestro amigo y pastor el Padre Tiberio y lo torturaron, lo asesinaron. Hoy persiste el miedo y el silencio".
