‘Colombia necesita más técnicos y tecnólogos’
Representantes de los sectores productivos colombianos han insistido en la importancia y la urgencia de fomentar la formación de técnicos y tecnólogos, necesarios para el desarrollo del país.
Los perfiles técnicos y tecnológicos han ido alcanzando un nivel de demanda superior al que registraron en años anteriores, cuando eran discriminados por la ‘mala fama’ que les fue endilgada.
Así lo reconocieron los expertos y los presidentes de las mesas sectoriales colombianas que estuvieron reunidos en Bogotá, durante WorldSkills Americas, la competencia de habilidades técnicas y tecnológicas más importante del mundo.
“Nos encontramos en un momento en el cual los países valoran más las capacidades técnicas y esto permite incrementar la empleabilidad y dar un mayor impulso a la economía”, afirmó Lesley Davies, vicepresidenta de Calidad, Normas e Investigación de Pearson Reino Unido, una entidad que reúne grandes nombres en la educación.
Ella destacó el trabajo adelantado en este sentido, por las instituciones de formación, en las cuales ve un gran potencial para impulsar la educación técnica.
“El SENA, por ejemplo, lo está haciendo con el Gobierno, los empresarios y los jóvenes y es a través de la articulación de estos actores, precisamente, que puede ofrecerse una educación de calidad”, agregó.
Su planteamiento concuerda con las más recientes estadísticas del Observatorio Laboral para la Educación, las cuales dan cuenta del posicionamiento adquirido por aquellos programas que antes eran considerados como intermedios y que por lo tanto, no eran muy apetecidos por los jóvenes bachilleres.
En la actualidad, la tendencia del mercado laboral colombiano, establecida por los sectores productivos, les ha permitido a estos dos niveles de formación incrementar el proceso de oferta – demanda.
“La formación de técnicos y tecnólogos es la que debe promocionarse en el país. Pero, es la formación que los jóvenes aún no quieren estudiar. La realidad es que las empresas requieren de esta mano de obra, por la calidad y la práctica de estos chicos en el mundo del trabajo. Por sus habilidades técnicas y tecnológicas y por su calidad humana”, dijo Ruth Mary Galeano, gerente General de Cetasdi y vicepresidenta de la Mesa Sectorial de Educación.
Los presidentes y los vicepresidentes de las mesas sectoriales han sido enfáticos al manifestar que Colombia es un país en el que, durante décadas, se mantuvo una dinámica según la cual si el joven no iba a una universidad y si no hacía una maestría o un doctorado, no tenía las mismas oportunidades.
“Hoy el panorama ha cambiado. El tema de los técnicos y los tecnólogos es absolutamente importante. Pero, nos encontramos con que no hay gente, no hay técnicos, no hay tecnólogos formados. Se necesitan, pero no hay”, declaró Román Rodríguez, gerente Regional para Latinoamérica de PGE Projects y presidente de la Mesa Sectorial de Logística.
Pieza clave
El Ministerio de Educación Nacional ha dicho (en un informe denominado ‘Perfil académico y condiciones de empleabilidad: Graduados de educación superior 2001 – 2012 y certificados de educación para el trabajo y el desarrollo humano 2010-2012’) que la participación del técnico profesional y tecnológico, niveles fundamentales para la transformación productiva y la competitividad del país, aumentó a 33,1 %. Y que en contraste, en los mismos años el nivel universitario pasó de representar el 46,5 % al 44,6 %.
El estudio, además, destaca el aporte de las instituciones de formación para el trabajo, las cuales, entre 2010 y 2012, entregaron 178.512 certificaciones, otorgadas en 2.883 programas ofertados por 812 Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (IETDH) y 112 centros regionales del SENA.
Según las estadísticas manejadas por esta cartera ministerial, el 78.7 % de los graduados se encuentran vinculados al sector formal de la economía (es decir que están haciendo aportes al Sistema General de Seguridad Social). Dicho porcentaje se incrementa a medida que se obtiene un nivel de educación superior.
“Es claro que para el desarrollo de un país, necesitamos los tres niveles: Gente formada en el nivel técnico, en el nivel tecnológico y en el nivel profesional. Así podremos dar respuesta a las necesidades de los empresarios”, apuntó Ángela Jasmín Gómez, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Latinoamericana de Gestión Deportiva (Algede) y presidenta de la Mesa Sectorial de Deporte, Recreación y Actividad Física.
Para ella, es clave que el país cuente con personas que piensen el sector, pero también se necesita quien lo intervenga y quien lo desarrolle.
“Lo que tenemos que buscar es la calidad. No es pensar en que queremos formar gente, para pagar mano de obra barata”, consideró.
En efecto, el tema salarial cobra importancia en este contexto. Las cifras dan cuenta de que, en general, los ingresos de los recién graduados de educación superior mantienen una relación positiva con el nivel de formación.
“Los resultados muestran que los recién graduados técnicos profesionales al año de graduarse tenían un salario de $1.003.609, 9,3 % más que el año pasado; los tecnólogos $1.069.599, valor que se mantuvo con respecto al 2011, y los universitarios $1.604.583, 2,7 % superior al año anterior”, asegura el Observatorio Laboral para la Educación.
La base de la pirámide
Los empresarios insisten en la urgencia de cualificar el talento humano, lo cual revierte en el incremento de los índices de competitividad y productividad de un país.
“Un trabajador sin formación es un trabajador con riesgo, que no garantiza la continuidad del servicio. Para nosotros, la calidad de la formación es fundamental. Estamos en un mundo globalizado y si no tenemos calidad, no podemos generar confiabilidad”, expresó Emiliano Botero, analista de Gestión Humana de Interconexión Eléctrica SA ESP (ISA) y presidente de la Mesa Sectorial Eléctrica.
Sus palabras condensan el pensamiento de los sectores productivos colombianos, que enfrentan la necesidad de contratar personal capacitado para atender los desafíos empresariales, de cara a la economía actual.
“La masa de las industrias la hacen los técnicos y los tecnólogos. Una prueba de ello es que los países desarrollados, como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, tienen un gran impacto en la formación de la base de la pirámide, porque es allí donde están los encargados del trabajo operativo y táctico en las organizaciones”, manifestó Léiver Antonio Arrieta, director de Fenicia y presidente de la Mesa Sectorial de Dirección y Gerencia.
En efecto, el Observatorio de la Universidad Colombiana ha dicho que en el país la proporción de técnicos y tecnólogos está invertida, frente a la de universitarios que, año tras año, salen de las aulas.
“En los países desarrollados se habla de seis técnicos por cada profesional, mientras que en Colombia la cifra es inversamente proporcional: Seis profesionales por cada técnico o tecnólogo”, concluye.
Una cifra preocupante, para un país como Colombia, que hoy tiene en su lista de prioridades la disminución de los índices de desempleo y el apuntalamiento del desarrollo económico y social.
