SENA, una puerta para los empresarios del café
La entidad avanza en la ejecución de estrategias que permitan a los caficultores convertirse en exitosos empresarios del café.
El SENA continúa aportando al desarrollo del sector cafetero, como la mayor apuesta productiva del departamento.
Con los procesos de formación complementaria y titulada, el acompañamiento para la consecución de recursos a través del Fondo Emprender y de otras fuentes de financiación y la construcción de la Escuela Nacional de la Calidad del Café en Pitalito, donde se está montando toda la cadena productiva del café en ambientes especializados, con una inversión que alcanza los 3.000 millones de pesos en infraestructura, equipos y tecnología, la entidad en que más confían los colombianos está apuntalando el avance de este renglón de la economía.
Así lo confirmó el director Regional del SENA en el Huila, Luis Alberto Tamayo, durante Expohuila 2014, evento que congregó en la capital del departamento una muestra representativa de lo que la institución está haciendo en beneficio de uno de los sectores de mayor importancia para el país.
“Estamos visibilizando a nuestros emprendedores, los cuales han pasado, en su mayoría, por procesos de formación y han recibido recursos del Fondo Emprender. Nos interesa continuar trabajando por la mayor apuesta productiva del departamento y es por ello por lo que estamos promocionando cafés de alta calidad”, afirmó.
De acuerdo con el funcionario, el SENA está coadyuvando al crecimiento de un sector conformado por cerca de 82 mil huilenses, con la idea de fortalecer sus habilidades y permitirles ser más competentes y productivos en un mundo globalizado.
“Contribuimos categóricamente al desarrollo rural, con estrategias como Innova en tu Campo, AgroSENA y, por supuesto, Jóvenes Rurales Emprendedores. Nos interesa que a través de estas líneas de acción, sumadas al emprendimiento, podamos impregnar el campo de desarrollo tecnológico y crear un espacio de atracción, para hacerlo más competitivo y productivo”, complementó Tamayo.
De finquero a empresario cafetero
“El SENA cambió mi vida. Hoy soy un empresario cafetero, un empresario del campo. Antes me la pasaba en la finca y para mí, venir a estos eventos era perder el tiempo. Ahora comprendo que estas actividades se convierten en una inversión para mi negocio”, expresó Alberto Santamaría, gerente de la Empresa Cafetera Los Alpes SAS.
Este santandereano de nacimiento, pero huilense por adopción, es un ejemplo de lo que la entidad está haciendo en beneficio del sector cafetero, ávido de iniciativas que le permitan salir de la crisis en la que estuvo sumergido durante los últimos cuatro años.
“El tema del café en Colombia ha sido muy dinámico. Hay épocas en las que sube y otras, en las que baja. La crisis fue muy dura, porque no estábamos preparados y nos cogió con las manos abajo. En este momento estamos más fortalecidos y apoyados, en mi caso, por el SENA”, enfatizó Santamaría.
Él, quien ha sido aprendiz en diferentes oportunidades, hoy es emprendedor y, más que eso, empresario cafetero.
“Fui aprendiz de Comercialización de Colinos de Alta Calidad, a través de Jóvenes Rurales Emprendedores. En aquel entonces, el instructor me dijo: ‘Usted debe dejar de ser campesino y convertirse en empresario del campo. Ver el campo como un verdadero negocio y como un proyecto de vida’. Y eso fue lo que hice”, agregó.
La cadena
Con este renglón de la economía, el SENA adelanta una política encaminada a apoyar el desarrollo de toda la cadena productiva. Desde el cultivo del grano hasta su aprovechamiento, con actividades como el barismo y la catación.
“Estamos trabajando con jóvenes que vienen en formación desde hace tres años. Ellos son productores de café, conocen todo el proceso, el cultivo, el establecimiento, la transformación y luego pasan a la catación y el barismo. Conocen toda la cadena”, explicó Yon Fredy Hernández, instructor de Producción de Café Especial del Centro de Desarrollo Agroempresarial y Turístico del Huila y catador nacional de café.
Para él, es tan evidente como fundamental el cambio de actitud que ha tenido el cafetero. Considera que las buenas prácticas agrícolas vienen implementándose en la región desde hace diez años y esto ha derivado en hechos puntuales como el posicionamiento del café huilense en escenarios nacionales e internacionales.
“Es un café que se ha destacado por su acidez cítrica, su suavidad y su intensidad. Hay mucho tostador y mucho exportador de café que están poniendo sus ojos en el departamento. Es del gusto de los consumidores en Estados Unidos, Europa y, sobre todo, en Japón”, resaltó Hernández.
De acuerdo con sus palabras, es muy importante que el cafetero comprenda que debe ser buen catador y comercializar muy bien el café. “Buscar un mercado diferente al de la finca, donde se limita a recolectar y vender. Debe conocer la cadena y ver dónde está la rentabilidad del grano”, añadió.
Hernández insiste en la importancia de afianzar cada uno de los eslabones de la cadena, que inicia con el cultivo del grano y culmina con la preparación y la presentación de las bebidas, lo cual se traduce en uno de los valores agregados.
No es sólo la esencia
“El tema del café es una cadena, en la que el barista es el último eslabón. El caficultor hace un excelente trabajo en su finca cuando cultiva, recolecta y hace el beneficio. Luego, el grano llega a donde el maestro tostador, quien también hace una excelente labor. Pero, si el barista no conoce su arte, puede atrofiar el producto”, manifestó Luz Míryam López, instructora de Mesa y Bar del Centro de Desarrollo Agroempresarial y Turístico del Huila y subcampeona nacional de barismo.
Ella resume su trabajo en la importancia de darle un valor agregado al café y lograr que la gente se interese en él, le coja amor y, como consecuencia directa, aumente el consumo.
“Si no tuviéramos que exportar todo el café bueno que producimos, el caficultor no pasaría por tantos intermediarios ni tendría tantas pérdidas. De ahí la necesidad de conseguir que, ante la competencia y la desinformación, los cafeteros aprendan a conocer su producto y a exigir frente a él”, consideró.
Su empeño, que es el empeño del SENA, está cosechando frutos. Muchos de ellos representados en personas como Alberto Santamaría, quien habla con firmeza de la urgencia de adoptar un verdadero cambio de actitud.
“Tenemos que cambiar la mentalidad de nuestros campesinos. Necesitamos que dejen de pensar en poco y comiencen a pensar en grande. La mayoría de nosotros nos dedicamos a sembrar una matica de café, una matica de plátano, una matica de yuca, pero no le ponemos cuidado a ninguna. La clave está en focalizarnos en un sólo cultivo y tenerlo bien”, puntualizó.
Este testimonio conduce a concluir que entidades como el SENA sí están contribuyendo al fortalecimiento del sector en la región, reconocida por la Federación Nacional de Cafeteros como el principal productor del país, pues aporta el 15,81 % de la producción con 154.000 hectáreas cultivadas de café. Eso significa que cerca de 82.000 agricultores cafeteros, asentados en 92.000 fincas, pueden encontrar la oportunidad necesaria para dar el gran salto y convertirse en exitosos empresarios del café.
