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Educación/ Creado el: 2014-02-09 04:27

Educación, una prioridad nacional

“En la economía global que vendrá después de la crisis que empezó en 2008, la educación, la ciencia y la tecnología Serán las claves del desarrollo económico”, Joseph E. Stiglitz.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 09 de 2014

Los jóvenes tienen que cargar con una sociedad envejecida, con problemas ambientales, pocas oportunidades laborales y el desempleo al orden del día. La educación y el conocimiento son claves para el desarrollo económico, la inserción laboral y mejorar su calidad de vida. Según el Foro Económico Mundial reunido en Davos - Suiza (24.01.2014) el desempleo juvenil y la inequidad son problemas críticos para superar la recesión: “no podemos dar por terminada la crisis con tantas personas sin trabajo. Aprendimos las lecciones, pero la tarea no ha finalizado”, señaló el presidente de la Comisión Europea. Las cifras son elocuentes: el desempleo juvenil en Europa y África supera el 50%, en países árabes el 90%, USA (25%), Reino Unido (22%) y España (50%). De 200 millones de desempleados en el mundo, 75 millones son jóvenes y cada año aumenta en 40 millones la oferta laboral. En Latinoamérica 22 millones de jóvenes (13,7%) no estudian, ni trabajan engrosando las filas del desempleo; en Colombia más de un millón de jóvenes (13%) tienen futuro incierto, presas fáciles de la delincuencia y la descomposición social.

Para el director regional de la Unesco Jorge Sequeira de las 6 metas del milenio Educación Para Todos (EPT), la calidad de la educación “deja mucho que desear y un gran reto es el mejoramiento de los resultados de aprendizaje de los estudiantes de acuerdo a mediciones internacionales”. Se reconocen los avances en atención y educación de primera infancia; primaria universal; competencias de jóvenes y adultos; alfabetización; y paridad e igualdad de género.

La calidad de la educación es crucial para ascender en la cadena de valor más allá de los procesos simples de producción. La crisis de la educación quedó reflejada en las pruebas internacionales PISA-2012, donde ocupamos penosamente el puesto 62 entre 65 países seguidos de Perú y debajo del 90% de la muestra. En las pruebas de Matemáticas, Lectura y Ciencias, Chile obtuvo los puestos  51, 49 y 52 respectivamente; México (53, 52 y 53); Brasil (58, 55 y 54); Argentina (59, 61 y 57); Colombia (62, 57 y 62); y, Perú 65 en todas las categorías. Es decir nuestros jóvenes menores de 15 años aspirantes a la educación superior no saben leer, no tienen razonamientos básicos para la reflexión matemática y menos para acceder al mundo de la ciencia. Pero tampoco sabemos lenguas extranjeras. Colombia ocupa  el puesto 46 de 60 países evaluados, con muy bajo dominio del inglés, decisiva para los negocios y la comunicación en un mundo globalizado.

El problema se hace más dramático por nivel social, solo el 10% de los alumnos pobres de zonas urbanas y rurales logran los niveles mínimos de matemáticas frente al 55% de los ricos de zonas urbanas y rurales. Lo cual profundiza la inequidad entre quienes tendrán oportunidades de educación superior, empleo y liderazgo, y quienes sobreviven en condiciones de miseria.

Las TIC son una herramienta que enriquece los métodos de enseñanza como recurso pedagógico, pero solo una minoría de docentes lo saben utilizar. Según una investigación de la Fundación Compartir, Uniandes y U. del Rosario la mayoría de profesores de escuelas y colegios, sobre todo del sector oficial tienen un nivel educativo mediocre, las facultades de educación que ofrecen licenciaturas reciben bachilleres con menos habilidades y cerca de la tercera parte que enseña en primaria tienen menos de 4 años en formación superior. En tres de las cuatro pruebas Saber Pro 2012 los resultados de los programas de formación de docentes son bajos y atraen a los peores bachilleres. Por ello se dice que quienes enseñan deberían aprender.

Al analizar los modelos exitosos de Singapur, Finlandia y Corea del Sur, y casos más próximos a Colombia como Brasil, India, Israel y México concluyen que “la calidad docente contribuye más que cualquier otro insumo escolar a explicar las diferencias en el desempeño estudiantil”. Cálculos recientes para EE. UU. estiman que si reemplazan entre el 5% y el 10% de los peores maestros, por otros de mejor calidad obtendría puntajes comparables con los mejores del mundo (El Espectador, 02-02-2014). Para el caso de Colombia si se invierte el 10% del presupuesto de Defensa en formar mejores maestros, podríamos subir 30 puestos en pruebas PISA e incrementar el PIB entre el 6% – 12% en las próximas tres décadas. Es decir, una inversión en educación es más rentable que la minería y la construcción. Ello demanda una política educativa que forme mejores maestros elevando la calidad de los programas de pedagogía y exigencias de evaluación, seleccionar a los mejores con becas condonables para ingreso al magisterio, formación continuada y mejores salarios equiparándolos a otras profesiones. (Salario base de un maestro recién graduado es de $1’200.000 frente a médicos, ingenieros y abogados que devengan $1’800.000). Incentivar los estudios de maestría y doctorado de calidad para no incurrir  en “la acumulación de cartones.”

Es aquí donde cobra importancia el liderazgo de la educación superior pública con pertinencia y calidad necesaria para la transformación del país y sus regiones. En este contexto la aplazada reforma a la educación superior exige un proyecto público sostenible financieramente, no mercantilista y que inspeccione de veras a las instituciones de garaje (clanes familiares y feudos políticos). La elección de rectores no puede convertirse en una campaña política similar al proceso  conocido, poco importa la calidad del candidato y su programa sino los votos. Procesos de consulta que evalúen la propuesta académica e investigativa cierta, el equipo que la va a realizar y el compromiso de la comunidad académica (estudiantes y profesores) que no puede ser otro, que  la excelencia y la calidad académica  en función de una buena docencia, investigación pertinente y el servicio a la sociedad.

Ignorar estos ejes quizás explique que solo dos universidades colombianas estén entre las 500 mejores del mundo según el QS World University Rankings 2013-2014: U. Andes (274) y la U. Nacional (325). Las 10 primeras son norteamericanas y de Gran Bretaña: (1) Massachusetts Institute Technology (USA), (2) Harvard University (USA), (3) University Of Cambridge (GB), (4) University College London (GB), (5) Imperial College London (GB), (6) University of Oxford (GB), (7) Stanford University (USA), (8) Yale University (USA), (9) University of Chicago (USA) y (10) California Institute of Technology (USA). Caracterizadas porque sus investigaciones son pertinentes, resuelven problemas de sus países y no acusan problemas financieros.

Nueve universidades asiáticas están entre las primeras cincuenta de este ranking: NUS – Singapore (24), The University of Hong Kong (26), The University of Tokyo (32), Hong Kong Science of Technology (34), Kyoto University (35), Seoul National University (35), Chinese University of Hong Kong (39), Peking University (46), Tsinghua University (48). Es diciente que China aspira colocar 100 universidades entre las primeras 500 universidades del mundo.

La educación es estratégica para los países desarrollados y economías emergentes, considerada una inversión social y no un gasto como ocurre en nuestros países pero además se inicia desde la infancia hasta los niveles superiores. Como dijera el nobel García Márquez “es un proceso continuo que se inicia en la cuna y termina en la tumba.”

Escasos colombianos acceden a las universidades de élite extranjeras para adelantar estudios de posgrado, la mayoría no retornan y  pocos se vinculan al proceso de generación de valor agregado y producción de conocimiento.

La importancia dada a la educación en Israel explica: ‘La educación lo es todo’, ‘Todos por la educación’ (Brasil) y ‘Un pacto por la educación’ (México). En Colombia un pequeño grupo lidera el “Pacto por la educación” sin importar  el género, profesión, ni el lugar de residencia sino trabajar para que la educación sea una prioridad nacional, la calidad lo más importante y la excelencia docente  un elemento fundamental. Podríamos hacer de esta iniciativa una movilización social. ¿La apoyaran los candidatos a la presidencia o al  Congreso en este año electoral con escasas ofertas programáticas? Entenderán a Winston Churchill cuando dijo: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

 

RICARDO MOSQUERA M.

Especial para Diario del Huila

* Ex rector-profesor asociado UNAL