viernes, 13 de febrero de 2026
Economía/ Creado el: 2015-01-31 05:20

La Meca: más que tienda, una escuela de café

Café La Meca, se escribe con tiza de colores en un pizarrón ubicado en el andén. Muy cerca está la puerta y en pocos pasos hay un encuentro con el aroma de café, costales enmarcados. Es la entrada a una tienda de café y a la escuela que está al interior. DIARIO DEL HUILA continúa con el recorrido por las propuestas en el Huila que buscan que cada día se consuma más y mejor café.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 31 de 2015

Dos hombres se encontraron cierto día en el municipio de Pitalito, sur del Huila. Catador y barista, quisieron beber un café pero no encontraron un lugar adecuado para tomar uno de calidad. Surgió una idea y así cuentan que hace tres años crearon un lugar en el que propios y extranjeros se sientan a disfrutar  de bebidas a base del grano. Lo llamaron La Meca.

Ir a La Meca es una apuesta a descubrir el origen. La Meca como lugar sagrado de Arabia Saudita, país protagonista en el inicio de la historia del café. La Meca ‘de los cafés especiales’ como bautizaron al departamento del Huila. La Meca como el punto de encuentro para beber los mejores cafés. La Meca como el primer paso para hacer realidad muchos sueños.

Gustavo Adolfo Vega y Óscar Triviño son los nombres de los dos jóvenes, socios, que construyeron una marca. Alinearon sus talentos para construir una sociedad y una vida rodeada de café. Vega es natural de Pitalito, sabe cuándo una taza es de excelencia y descubre todas sus cualidades. Triviño, bogotano, conoce cómo servir las diferentes preparaciones y  enamorar al cliente con la bebida.

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Ver extranjeros que venían al Huila a comprar el mejor café y escuchar que se llevaban una imagen desfavorable de la bebida que aquí se consumía es otra de las respuestas a la pregunta de cómo nació La Meca. Crear una nueva cultura entorno a una taza de café, capuccino u otra preparación era una misión que querían conseguir a través de la educación del consumidor tradicional y del joven que siempre está buscando sabores e imágenes nuevas.

Sin embargo, vender bebidas no es la única actividad de Vega y Triviño. Ellos, que llevan cinco años como instructores del Sena en catación y barismo, actúan en toda la cadena productiva del café. “En últimas, la importancia de la tienda es que el círculo lo cerramos en la región”, recalca Gustavo. Él en su labor de enseñanza trabaja con caficultores de los nueve municipios del sur del Huila, veinte agricultores específicamente, que cada vez producen mejores cafés en sus fincas.

“Estamos generando empleo y además le compramos directamente al productor con una sobreprecio del treinta o cuarenta por ciento. Nos enfocamos en los procesos, que deben ser organizados y limpios, y en el sabor. Exigimos los perfiles que los clientes extranjeros piden lo cual se traduce a que ellos puedan percibir la diferencia entre los cafés”, explica.

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Desde el 2005 el Huila y sus cafeteros han sido protagonistas en el concurso de alta calidad de café, Taza de la Excelencia. En cinco oportunidades ha logrado el primer lugar y ello ha generado nuevas dinámicas de producción y comercialización del grano en el departamento. La acidez media-alta y las notas dulces son las características que ayudan a los compradores internacionales a enfocar su mirada en esta región.

Por ello, decir ‘Café del Huila’ es sinónimo de calidad. De esa manera, Gustavo y Óscar buscan contribuir desde su proyecto comercial a defender ese origen. Las bolsas de café tostado que venden en su local en Pitalito tienen un sello y es el de las fincas donde se cultivó el grano, el nombre de quién estuvo detrás de ese proceso, la altura del lugar e información adicional sobre el perfil de taza.

La Meca le compra a los caficultores un producto que no puede tener puntajes menores a 87 puntos en el estándar de la Asociación Americana de Cafés Especiales (SCCA-sigla en inglés). Gustavo se encarga de determinar esa calidad y se encuentra con Óscar en el momento de la tostión. Los dos toman decisiones y definen el uso que tendrá cada café, refiriéndose a que sabrá mejor en una máquina para café expreso o para sistemas de filtrado. 

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“Queremos que La Meca sea como un instituto donde demos cursos de catación y de barismo, cursos cortos de preparación de café, ser parte de una culturización que capacite y a la vez aumente el consumo de buenos cafés”, expresa Óscar Triviño, quien se radicó en el Huila para pasar su vida en compañía de su esposa- también barista- y su pequeña hija.

Gustavo dice que este año 2015 empezarán con talleres que se realizarán semanal o quincenalmente. Las dinámicas de consumo, asegura, los obliga a innovar contantemente. La Meca era un sueño de estos dos hombres. En La Meca se explica por qué no se debe decir tinto sino café.

 

RECUADRO

Catador es el profesional cuya tarea es oler, degustar y analizar la calidad del café. Examina el cuerpo, la dulzura, la acidez  y el sabor. La memoria de sus sentidos le permite determinar cuándo un grano fue recolectado verde o si tuvo un proceso errado de tostión, sólo por dar un ejemplo.

El barista, por su parte, es especialista en el café de alta calidad y se encarga de crear nuevas y diferentes bebidas basadas en él, ocupándose también de su presentación en la mesa. Además, debe conocer muy bien el proceso de tostado y la variedad de sistemas de preparación del café.