Con café huilense ganan competencia de barismo en Nueva Zelanda
Los granos de café cosechados en el sur del Huila por Carlos Guamanga y Pedro Nel Trujillo hicieron parte de la victoria de dos neozelandeses en las competencias 2015 de barismo en este país. Exclusivo DIARIO DEL HUILA. (Foto: Derecha: Carlos Guamanga)
Para preparar la mejor bebida de café se necesita el mejor grano. Así, los cafés especiales cultivados en los municipios de Pitalito y Oporapa por Carlos Guamanga y Pedro Nel Trujillo, respectivamente, fueron la clave de los títulos del Campeonato de Barismo de Nueva Zelanda 2015 en las categorías de Barista Championship (a base de espressos) y Brewers Cup Championship (cafés filtrados).
De acuerdo con Gustavo Vega, catador y quien ha acompañado a Guamanga y Trujillo en la tarea de producir cafés diferenciados, estos tienen puntajes entre 88 y 90 puntos (el de Carlos) y entre 90 y 92 puntos (el de Pedro) en la escala de uno a cien. “Para el concurso de baristas, cuya bebida base es el espresso que se preparan en una máquina y tiene más presión de temperatura se necesita un café donde predomina el cuerpo y la dulzura. Para los filtrados se busca más acidez y sabor”, explica.

Los baristas y los productores

Addison Dale, el campeón de barismo, usó un café caturra que Carlos Guamanga, su productor, describe como “estar comiendo una panelita melcocha, con sabores frutales, un sabor bien bueno”. Fue de su cosecha de 2014 en la vereda El Encanto, finca El Recuerdo, del corregimiento de Bruselas, de Pitalito.
Dale sobresalió entre veintidós competidores en un certamen que le implicó preparar ante los jueces espressos y capuccinos durante quince minutos. Por su parte, Carlos que vive a 1750 metros sobre el nivel del mar (msnm), agradece a Dios y a su familia el posicionamiento de su grano a nivel internacional. Ya en el 2013, este joven caficultor de 31 años, fue noveno en Taza de la Excelencia.
Entre tanto, Nic Rapp superó la ronda obligatoria en la que debe preparar café de Guatemala y la de servicio de bar (ronda final) en la que sirvió tres tazas de su propio grano, es decir, el de don Pedro Nel Trujillo. De variedad Tabi, se cultiva a 1600 msnm, en la finca El Jardín, vereda El Roble, del municipio de Oporapa, sur del Huila.
Tiene notas de caña de azúcar y dulzura de naranja lima. Los granos son selectivamente recolectados por trabajadores con experiencia y tienen una fermentación de veinte horas. Para Gustavo Vega, el ejercicio es innovar en los procesos de la cadena combinando tecnología sin dejar lo tradicional. “La meta es aproximarnos al cien por ciento de la calidad”, sostiene.
Carlos Guamanga, conflicto armado y café

Carlos Guamanga nació en 1984. De Santa Rosa, departamento del Cauca, llegó al Huila por la falta de oferta laboral en su municipio de origen. “Es una zona roja por la guerrilla y la violencia y allá los jornales son muy escasos”, cuenta. Antes, entre risas, dice que su historia es sencilla.
Llegó al municipio de Palestina a recolectar café para la cosecha de fin de año, empezó a tener buenos amigos y estuvo allí hasta que se acabó. Buscó “nuevos horizontes” en el Putumayo y Caquetá. Regresó a esta localidad una vez más a labores de recolección pero el amor de su esposa, de Bruselas (Pitalito), lo fue “halando poco a poco” y compró una finca allí en compañía de su tío.
Mientras narra, se escucha el trinar de los pajaritos. En el 2013 logró el noveno puesto en la competencia más importante de cafés especiales de Colombia, Taza de la Excelencia. El certamen que organiza la Federación Nacional de Cafeteros y Alliance for Coffee Excellence le abrió espacios. Desde la mitaca (primera cosecha del año) de 2014 vende su café a la exportadora Azahar Coffee.
A través de esta firma, llega a Flight Coffee, una tienda de café de Nueva Zelanda que eligió su producto para participar en el Campeonato de Barismo en ese país. Ganó. “Eso me da una ventaja bien bonita, tengo un precio base muy bueno”, resalta. Él, padre de una niña de ocho años, no deja de recolectar cuando su cultivo lo requiere y su meta es seguir sembrando para cubrir la demanda cada vez más grande.




