Dolor y repudio en despedida de jóvenes asesinados en Samaniego
Los féretros estaban rodeados de ramos de flores y con fotografías de los jóvenes. La masacre de Samaniego es la segunda que se presenta esta semana en Colombia, luego de que el 11 de agosto cinco menores de edad fueran asesinados en un barrio de la ciudad de Cali.
La masacre se registró cerca de la medianoche del 15 de agosto en la aldea Santa Catalina, donde, según versiones publicadas por la prensa local, llegaron hombres fuertemente armados y dispararon a un grupo de personas, varias de las cuales quedaron heridas.
Los fallecidos serían jóvenes de entre 22 y 29 años de edad, de acuerdo con esas versiones. Aunque la Fiscalía refirió la muerte de nueve jóvenes en la masacre, se determinó que fueron ocho las personas asesinadas, y que otro joven fue asesinado en otro hecho en la mañana de este 16 de agosto.
Por su parte, las Fuerzas Armadas de Colombia indicaron en un comunicado que, tras conocer de la masacre, "tropas de la Brigada 23 del Ejército Nacional se presentaron en el lugar en apoyo a la Policía Nacional", indicó Spuntnik.
Asimismo, agregó que en la madrugada de este 16 de agosto agentes de la Fiscalía y de la Policía trasladaron los cuerpos a la zona urbana de Samaniego, por lo que "serán las autoridades competentes, tras sus procesos de investigación, las que determinen las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que ocurrieron los hechos, así como las identidades de las personas asesinadas y los autores del crimen".
En su comunicado, el Ejército también dejó entrever que el hecho pudo ser perpetrado por cuestiones de narcotráfico o cualquier otro factor de criminalidad, ya que "este fenómeno es uno de los principales factores de inestabilidad" en la región.
Por último, el gobernador de Nariño, Jhon Rojas, rechazó la masacre a través de medios locales y denunció que la violencia ha regresado al departamento pese a las medidas de restricción tomadas por la pandemia de covid-19.
Asimismo, aseguró que en los últimos dos meses han sido asesinadas 200 personas en Nariño.
El sepelio
La masacre de Samaniego es la segunda que se presenta esta semana en Colombia, luego de que el 11 de agosto cinco menores de edad fueran asesinados en un barrio de la ciudad de Cali (suroeste) en hechos que investigan las autoridades.
Los féretros estaban rodeados de ramos de flores y con fotografías de los jóvenes. Una de ellas era Laura Michel Melo Riascos, cuya madre, Gloria Riascos, destrozada por el dolor, ensañaba fotografías de su hija, todavía con el uniforme del colegio, junto con las compañeras con las que se graduó de bachiller.
Una escena similar se vivía en casa de Óscar Andrés Obando Betancurt, donde una fotografía del joven asesinado colgaba de la pared de la sala. Junto con ellos fueron masacrados Elián Benavides, Daniel Vargas, Byron Patiño, Rubén Darío Ibarra, Jhon Sebastián Quintero y Brayan Alexis Cuarán.
“Nuestra juventud está sufriendo los estragos de la violencia y en medio de esta crisis social requerimos que el Gobierno nacional llegue con inversión y mayores recursos que nos permitan adelantar los programas y proyectos que se requieren para cerrar las brechas sociales y las heridas de la violencia”, manifestó en un comunicado el alcalde de Samaniego, Óscar Pantoja.
Para homenajear a las víctimas, los habitantes de Samaniego encendieron la noche del domingo velas en las calles, algunas de las cuales tenían los nombres y la edad de los jóvenes asesinados, mientras que algunos vecinos hicieron un cacerolazo para rechazar la violencia.
En muchas casas fueron puestas banderas blancas para recordar a los fallecidos y clamar por una paz que hoy parece lejana para esta localidad.
”Hoy se prenden las alarmas por un hecho extremadamente lamentable, que desafía y debilita la esperanza de todos los jóvenes y de la niñez, y sobre todo, confronta a instituciones públicas, organizaciones, y a los liderazgos sociales, a preguntarnos ¿qué estamos haciendo para prevenir, y para hacer justicia?”, manifestó en un comunicado la presidenta de la ONG Manos Visibles, Paula Moreno.
De acuerdo con la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los DD.HH., en lo que va del año ha documentado 33 masacres en el país y está siguiendo 97 asesinatos de defensores de derechos humanos, de los cuales ya verificó 45.
El Consejo Municipal de paz se reunió para crear una propuesta y pedirle al gobierno Nacional interlocución para frenar la ola de violencia en el municipio.
Del encuentro salió una hoja de ruta que fue denominada “Agenda por la paz de Samaniego, y que contempla cinco acciones humanitarias y cinco sociales.
La agenda humanitaria tiene peticiones como que el consejo y el Pacto Local de Paz sean incluidos en las deliberaciones de la Comisión Nacional de Seguridad y de la Mesa Regional de Garantías, que se implemente un plan de protección colectivo, garantías individuales y comunitarias, que haya acompañamiento internacional en los proyectos de desarrollo y que se impulsen las iniciativas locales de paz tales como: Pacto Local de Paz, Consejo de Paz, Memoria Histórica, Bibliotecas, Asociaciones de productores, Asociaciones de Víctimas y Sobrevivientes.
