sábado, 11 de abril de 2026
Deportes/ Creado el: 2016-10-09 07:27

Perseverancia y dedicación, cimientos de un luchador

Jhonny Mauricio González es un huilense que vio en la lucha un deporte que cautivó toda su atención; los sueños y objetivos de este joven están encaminados a ser un campeón olímpico y convertirse en el orgullo de una país, un departamento, pero principalmente, de su familia.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 09 de 2016

El esfuerzo, la dedicación y la perseverancia son algunos de los pilares que sostienen la vida personal y deportiva de Jhonny Mauricio González Charry, un joven neivano amante del deporte que encontró en la lucha su verdadera pasión. Esta disciplina de contacto, se convirtió para Jhonny en su principal motivación, ser el mejor es su único objetivo.

Con tan solo 17 años, el Negro -como es conocido Jhonny-, ya se proyecta como una de las grandes promesas deportivas del Departamento del Huila; a su corta edad ya ha disputado torneos nacionales e internacionales, donde se ha destacado por su excelente desempeño en cada una de las colchonetas que pisa. Las gotas de sudor que caen por su rostro cuando enfrenta a sus rivales en las competencias, representan el esfuerzo que hace por alcanzar cada una de las metas que se traza en su camino deportivo.

Su recorrido por posicionarse como uno de los protagonistas de la lucha huilense no ha sido fácil, ya que ha debido enfrentarse a cada uno de los obstáculos que se han aparecido en su camino, Jhonny ha sabido superarlos con fortaleza, gracias al amor que siente por este deporte y que hace revolucionar los latidos de su corazón cuando debe afrontar una pelea.

 

La lucha en la vida de Jhonny

Cuando apenas tenía 11 años, el Negro se adentró por primera vez en el mundo de la lucha y lo que empezó como un juego, se fue convirtiendo con el paso del tiempo en la disciplina deportiva que marcaría el futuro de este joven huilense.

La primera vez que Jhonny pisó una colchoneta, lo hizo por diversión, por seguir los pasos de sus amigos de barrio que llegaban a las instalaciones del gimnasio de lucha a pasar sus ratos libres o simplemente a recochar, como indica él mismo. Sus visitas al salón donde entrenaban los deportistas de esta disciplina, se convirtió en una rutina, todas las mañanas el pequeño de piel morena se levantaba con la única idea de llegar al que se había convertido en uno de sus lugares favoritos; a pesar de que la pasión por este deporte aún no había despertado, él no fallaba un solo día.

Con el pasar del tiempo, la presencia del Negro en el gimnasio fue tomando seriedad, los entrenadores a cargo de la disciplina empezaron a exigir a los asistentes a participar en los entrenamientos con dedicación y responsabilidad. Jhonny decidió ser parte del grupo a pesar de que la lucha no cautivaba del todo su atención; él era uno de los más pequeños del grupo, estaba rodeado de compañeros que lo sobrepasaban en altura y lo hacían sentir enano, pero aun así mantenía sus ganar por permanecer allí.

 

Anécdota inolvidable

Entre risas, el Negro recuerda una de las experiencias de sus inicios en la lucha que por poco lo hace retirar para siempre del deporte que ahora es su gran pasión. Cuando apenas llevaba 15 días practicando la disciplina, uno de los entrenadores organizó una jornada en la que los deportistas debían realizar un trote por la toma, una de las principales calles de la ciudad.

Jhonny emocionado, se dispuso a participar en el recorrido junto a sus compañeros. En aquel entonces, el Negro era un pequeño robusto y su condición física no era la mejor; a pesar de los esfuerzos que realizó por seguir el paso de los demás niños, le fue imposible y su retraso fue inevitable. Las burlas no se hicieron esperar, sus compañeros no se reservaron ningún chiste en contra del ‘gordito’ del grupo, los comentarios no fueron bien recibidos por Jhonny, pues los sentimientos del pequeño de 11 años fueron heridos y sin mediar palabra, se fue del gimnasio; no quería saber nada más de la lucha, pues sentía que no estaba hecho para ese deporte.

Después del mal rato que pasó, Jhonny se dedicó a entrenar fútbol en una escuela deportiva ubicada cerca del barrio donde vivía. Allí, el pequeño se sentía bien pero no era un deporte que lo apasionara. Entrenando fútbol duró aproximadamente un año y medio, hasta que por recomendación de sus amigos y de un entrenador de lucha, regresó al que ahora es el único deporte que le entusiasma.

 

Apoyo incondicional

Miguel Ipuz González fue la principal persona que estimuló y adentró a Jhonny Mauricio en el mundo de la lucha. Aunque el Negro se resistía a regresar donde las personas que se habían burlado de él, Miguel, quien se convertiría en su entrenador y principal apoyo, insistió hasta convencerlo para que fuera parte de su grupo de lucha.  Sin embargo, el entrenador también tenía algunas condiciones para Jhonny, él debía bajar de peso para tener un rendimiento adecuado en los entrenamientos y posteriores competencias que estaban por llegar, a lo que el pequeño no se negó.

A pesar de que las condiciones mostradas por Jhonny no eran las mejores, Miguel siempre vio actitudes que podrían hacer del Negro un gran competidor y no se equivocó, aquel niño gordito del que se burlaban, se convirtió rápidamente en un ganador. Con dedicación y perseverancia, Jhonny fue dando resultados y no defraudó a Miguel, quien siempre creyó en él.

 

Títulos y sueños

De aquel niño tímido, nervioso y que no creía en sus propias capacidades, no quedó nada. Jhonny se convenció de lo que era capaz y empezó a pelear por sus sueños, la lucha ya se había metido en su corazón y era el deporte que lo apasionaba, por el que cada día a día se entrenada para ser el mejor.

Los títulos empezaron a llegar, el Negro demostró que tenía capacidades para competir con los mejores y no solo por participar y hacer presencia en los encuentros sino para ganar. Jhonny a sus 17 años ha ganado varios campeonatos nacionales e internacionales. En cada competencia siempre sube al pódium y con su fortaleza, logró el único cupo de un colombiano al Mundial de Lucha que se llevó a cabo en Georgia, Estados Unidos, pero que lastimosamente por falta de recursos económicos no fue posible su presencia para representar al país.

A pesar de que este hecho desilusionó un poco a Jhonny, él no decae en sus sueños de representar al Huila y a Colombia en los eventos más importantes de esta disciplina, pero su principal objetivo está enfocado en ser campeón olímpico, lograr una medalla en unas justas orbitales de esta categoría es el gran sueño que tiene este joven opita; además, convertirse en un profesional en educación física y que su familia sienta orgullo de él, es por lo que lucha todos los días.