jueves, 09 de abril de 2026
Deportes/ Creado el: 2016-08-21 11:15

Pelotazos de CMaría

Hoy esperaba escribir sobre un tema diferente, compartir con los lectores comentarios sobre los Juegos Olímpicos, sobre el triunfo de Mariana Pajón, Jackeline Rentería, Oscar Figueroa y compañía. Además, exaltar la participación de nuestra Andrea Carolina Olaya; en fin, compartir con ustedes buenos sucesos y reconocer la gloriosa actuación de los colombianos en el final de la Olimpiada Brasileña.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 21 de 2016

Pero mientras celebrábamos la medalla de oro de Mariana, un estruendo causado por el derrumbe de un sector de la tribuna occidental en ‘remodelación’ del estadio Guillermo Plazas Alcid, cambió el júbilo de la gente por los lamentos de un puñado de obreros que cayeron entre los escombros, sección que quedó reducida a un escenario deportivo destruido. Los ‘viva Colombia’ en la garganta de los neivanos apoyados en las bocinas de los carros y motos, cambiaron drásticamente por sirenas de las ambulancias, bomberos, policías y distintos organismos de socorro, que llegaban alertados por el llanto de las familias afectadas con la tragedia causada por el suceso final del pasado viernes.

La crónica final de una tragedia anunciada, sí, es un buen título para este escrito, pero no sé de eso. Sucede que al momento de conocer la noticia, vienen a la memoria numerosos episodios de los últimos cuatro años de infructuosas recomendaciones y severas críticas en relación con el descabellado proyecto que prometía dotarnos del mejor estadio del mundo. Hoy, en esa desproporcionada obra, se derramó la sangre de humildes obreros, las lágrimas y desesperación de sus familias, sin que nadie responda; pues en realidad, esto no va a ir más allá de un simple accidente laboral por el que tendrán que responder las ARP, porque la función debe continuar.

Yo hago un alto en el camino y un mea culpa, los cuestionamientos respaldados en serias investigaciones, los llamados a la sensatez y el reproche en ocasiones vehemente no fueron suficientes para evitar el despilfarro, la destrucción del estadio que un día muchos neivanos de mi generación, la de los comienzos de los 60, iniciamos por iniciativa de Guillermo Plazas Alcid con la marcha del ladrillo.

Contradictor, derrotado y a sabiendas de lo infructuoso que resulte,  hoy espero que quienes se enfrentaron a mis críticas y lo justificaron todo, el alcalde de la época, el director de Deportes  y el concejal abanderado y defensor del proyecto, que estoy seguro no  nos devolverán el estadio, tengan un acto generoso, de misericordia y, como mínimo, eleven una plegaria  para las familias afectadas por la tragedia.

Como ya no tenemos estadio, quiera Dios que nuestros dirigentes tomen ejemplos, sean responsables con los bienes de la ciudad, tomen mejores decisiones y actúen como tiene que ser, solo en pos del bien de la comunidad, su bienestar y prosperidad; para que ellos, los ciudadanos de bien, los respalden satisfechos por sus obras y logremos un día no muy lejano una Neiva y un Huila mejor.

Esto para decir que ustedes y yo, somos responsables de lo bueno y de lo malo, tenemos que elegir a los mejores de verdad.