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Deportes/ Creado el: 2016-10-29 09:37

Omar Duarte, goleador a base de esfuerzo y sacrificio

Omar Duarte es una de las figuras del Atlético Huila, pero detrás de la vida del jugador de fútbol hay historias como persona que han hecho de su camino en el fútbol, una lucha constante.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 29 de 2016

Ximena Cortés
Diario del Huila, Neiva

Ser jugador profesional de fútbol es uno de los sueños habituales que tienen los niños cuando están empezando a crecer; y un balón, suele ser el juguete favorito y en el cual más diversión encuentra a la hora de entretenerse. Para William Omar Duarte Figueroa, no fue la excepción. El cucuteño, delantero del Atlético Huila, desde muy pequeño anheló con convertirse en un gran futbolista, anotar muchos goles y poder ofrecerle a su familia una mejor calidad de vida a través del fútbol.

Omar Duarte es oriundo de Puerto Santander, municipio del departamento del Norte de Santander ubicado en la frontera con Venezuela. Las calles y canchas de su tierra natal fueron las testigos de los primeros pasos que este joven dio en una lucha enmarcada en el sacrificio, esfuerzo y disciplina para hacer realidad el sueño que inició cuando apenas tenía cinco años, ser jugador profesional de fútbol.

El hijo de doña de Luz Esnedyn Figueroa y de William Duarte, debió enfrentarse a muchas batallas y superar numerosos obstáculos para llegar a jugar en la liga profesional colombiana. El camino que debió recorrer ‘Puerto’ como era conocido Omar en Cúcuta, estuvo lleno de pruebas que con valentía y ganas de demostrar sus condiciones fue derribando una a una.

Inicios en el fútbol

La primera vez que Omar tocó un balón tenía tan solo cinco años, ubicado bajo los tres palos de un arco y con unos guantes puestos, en una de las canchas de su natal Puerto Santander. Sí, la primera posición de este goleador fue como arquero y lo hizo por recomendación de su padre, quien tomó esa decisión debido a la eficaz zurda de su hijo, pues cada vez que su pequeño futbolista sacaba desde su arco era un gol seguro que ponía a celebrar a su equipo. Sin embargo, la posición de guardameta no duró mucho, ‘Puerto’ no se sentía cómodo y siempre quería encarar a sus rivales, hacer una que otra gambeta para finalmente vencer al guardapalos del conjunto contrario.

Con el pasar de los años, el porteño fue consolidando sus capacidades, cuando cumplió sus 10 años empezó a ver el fútbol como su gran pasión y el estudio lo fue descuidando por permanecer detrás de un balón, hecho que le provocaba constantes problemas con su mamá, pues ella siempre insistía en que su prioridad debía ser el estudio. Luego, cuando ya tenía alrededor de 14 años, sus condiciones físicas y deportivas comenzaron a notarse más y los habitantes del municipio empezaron a hablar de él. Omar siendo apenas un jovencito, participaba en campeonatos libres en los cuales habían integrantes que lo doblaban en edad, pero esto no era impedimento para sobresalir y ser protagonista partido tras partido. La calidad de Duarte no paraba y con su crecimiento también aumentaba su calidad, por ello cuando cumplió los 16 años, partió a Cúcuta en compañía de Fernando Monsalve, pareja de su progenitora y con quien rehízo su vida después de separarse de Omar.

Buscando oportunidades

El joven soñador, sencillo y divertido, llegó a Cúcuta junto a su padrastro, quien fue la persona que tomó la decisión junto con su tío Freddy Figueroa de empezar a buscar una escuela deportiva que le pudiera abrir el camino del fútbol profesional a su hijastro. Fue así como llegaron a las instalaciones de una de las escuelas con mayor reconocimiento de la capital norte santandereana, Aniversario Fútbol Club, escuela en la que se formaron reconocidos jugadores nacionales como Yulián Anchico y los hermanos Oscar y Daniel Briceño.

El entrenador de la escuela era Fernando Palencia, profesor que recibió a Omar y lo empezó a formar de manera seria y disciplinada para que, poco a poco, fuera abriéndose camino en el difícil mundo del fútbol. Omar asistía a todos los entrenamientos, en los que se preparaba todos los días con el único objetivo de alcanzar su anhelado sueño, pero las cosas no iba a ser fáciles, los problemas económicos para su manutención en la ciudad empezaron a aparecer y parecía que su meta se iba desvaneciendo.

En ese preciso momento fue cuando apareció un grupo de personas que, hoy por hoy, hacen parte de él y de su historia. Cuando Omar pensaba que debía regresarse a su municipio, Javier Muñoz, uno de sus compañeros en la escuela deportiva, le tendió la mano. Javier, se encargó de hablar con sus papás para que aceptaran al porteño en su hogar y de esta manera permitirle a Omar seguir luchando por sus objetivos. La familia Muñoz no dudó en admitirlo como un miembro más de ellos, Omar se convirtió en un hijo para César y Janeth, padres de Javier y María Paula, hija menor de los Muñoz; ‘Puerto’ terminó llamándolos papá y mamá. El gesto realizado por la familia cucuteña es una situación que jamás se borrará de la historia de Omar, pues gracias a ellos una de las actuales figuras del equipo ‘auriverde’ pudo continuar la batalla por sus metas; Omar más que agradecimiento siente un gran amor por estas personas.

En la escuela Aniversario Fútbol Club, Omar tuvo la posibilidad de jugar con la categoría Sub-17 varios campeonatos a nivel nacional, allí fue donde Omar se dio a conocer y en donde comenzó su travesía por las divisiones inferiores de varios clubes profesional del país.

Probando en clubes de fútbol profesional

Como dice el dicho, ‘nadie es profeta en su tierra’, por esa razón, Omar debió buscar nuevos horizontes. En Cúcuta las posibilidades para que Duarte llegara al fútbol profesional eran escazas y por ello tomó la decisión de tocar otras puertas.

Su tío, Freddy Figueroa, quien actuó como jugador profesional de fútbol en territorio venezolano, le aconsejó a Omar que se fuera para las divisiones inferiores del Cali, que él tenía un contacto allí y que los integrantes del club estaban dispuestos a ver sus condiciones. A pesar de la gran calidad, Omar no fue tenido en cuenta y debió irse para Tuluá, donde su actual manager le dijo que también podía probar suerte en el equipo de aquella ciudad, allí las cosas tampoco se dieron y debió seguir como ‘judío errante’ en busca de hacer realidad sus sueños.

Luego de insistir en tierras vallunas, Omar partió con rumbo a Envigado, uno de los clubes que mayor oportunidad les da a los integrantes de sus divisiones menores. Allí, parecía que todo iba a cambiar para Omar, las ilusiones volvieron a crecer en el joven que luchaba contra los obstáculos que aparecían en su camino. En el club envigadeño, Duarte nunca tuvo la posibilidad de figurar, debido a que nunca fue tenido en cuenta por el cuerpo técnico de la escuadra ‘naranja’.

Con las aspiraciones en el suelo y la desilusión a tope, Omar Duarte pensó en rendirse, pues sentía que el fútbol no era para él y que tal vez eran ‘señales’ que la vida le estaba mostrando para indicarle que eso no era lo suyo. Sin embargo, su mamá fue su principal motor para seguir adelante, el aliento de doña Luz Esnedyn fue vital para que Omar renaciera como el ‘ave fénix’, para que no se dejara vencer por las pruebas que aparecían en su camino y con coraje continuara su batalla por cumplir lo que un día se había propuesto. Allí apareció en su vida el Atlético Huila, Club que recibiría a Omar para empezar en la construcción de su sueño.

Llegada al Atlético Huila

Omar Duarte llegó en febrero del año 2015 cuando tenía 19 años al Atlético Huila. La categoría Sub-20 del club ‘bambuquero’ fue donde Omar demostró de qué estaba hecho.

Allí en las divisiones inferiores bajo el mando del entonces entrenador Oswaldo ‘La Sombra’ Durán, Omar se estrenó no solo como jugador sino como goleador. El Atlético Huila en ese año participó en el Campeonato Nacional de Fútbol Sub-20, donde los opitas fueron subcampeones y Omar fue uno de los protagonistas y goleadores del torneo, con 22 anotaciones a tan solo un gol de quedarse con el botín de oro. Su buen desempeño en aquel campeonato le permitió a Duarte entrenar con la plantilla profesional del equipo bajo el mando del extécnico ‘auriverde’ José Fernando Santa. La oportunidad de convertirse en jugador profesional y debutar en la Liga Nacional estaba cada vez más cerca.

Debut como jugador profesional

El gran día llegó para aquel muchacho que había salido de su tierra natal para hacer realidad su sueño. El 25 de julio del 2015, Omar debutó con el Atlético Huila. El partido se jugó en el estadio Centenario ante Nacional, Duarte ingresó para el segundo tiempo con ansiedad y con sus dedos apuntando al cielo pisó por primera vez un gramado de una cancha de fútbol como jugador profesional, aquel sábado, Huila no pudo celebrar y salió derrotado por el equipo ‘verdolaga’, a pesar de perder, el joven de apenas 20 años realizó una gran labor y su emoción por haber debutado se veía en sus ojos.

Actualmente, William Omar Duarte Figueroa, quien viste el dorsal número 27, es el goleador del onceno opita con siete anotaciones en la Liga Águila II – 2016. Junior, Once Caldas, Tolima, Cali y Cortuluá, fueron los equipos que vieron vulnerada su portería por la potente zurda de Omar.

Ahora, los objetivos de Omar son más grandes, sueña con seguir creciendo futbolísticamente para llegar a jugar al fútbol inglés, vistiendo la camiseta de uno de los equipos más grandes de Inglaterra, el Chelsea. Además, quiere seguir demostrando que nació para ser grande y algún día, darle una vida cómoda a su mamá, la persona que nunca lo ha abandonado y quien siempre ha estado a su lado.

Por ahora, Omar Duarte quiere seguir aportándole su talento al Atlético Huila, el equipo que le dio la oportunidad de hacer realidad su gran sueño. Además, seguir disfrutando de su vida en la capital huilense, donde viven grandes amigos que le ha dejado el fútbol y en donde también está su novia Valerie Pulecio, una joven que le ha brindado su cariño y apoyo incondicional.