Los pelotazos de Cmaría
Se inició ayer el éxodo de deportistas colombianos a Rio de Janeiro, es el comienzo del final del sueño Olímpico para todos, es la hora cero de la competencia para buscar la recompensa a muchas jornadas de trabajo, días, meses y años de sacrificio, disciplina y dedicación, llegó la hora de la verdad.
Como Colombia que modifica sus expectativas y metas, el Huila no está al margen de estas novedades, volvemos a ser protagonistas después de casi 3 décadas, desde la última presencia de un huilense en la cita deportiva más importante del planeta, ayer, Diego Omar Perdomo, el deportista del siglo XXI. A nivel regional y hoy, a la reina del deporte huilense: Andrea Carolina Olaya.
Hoy como ayer, vuelve a predominar el esfuerzo familiar y el talento y la dedicación del deportista, evidencia del poco apoyo gubernamental, y la carencia de políticas claras y ambiciosas para el desarrollo deportivo, es decir, la pobre evolución en el manejo de lo deportivo en los últimos 30 años sigue siendo la preocupación de muy pocos, pues la mayoría defiende sus propios intereses en detrimento del deporte regional.
El caso es que nos aprestamos a vivir un Olimpiada más, de las muy pocas, con presencia huilense; Andrea carolina Olaya después de una prolongada y exigente preparación aportará, para dejar en alto el tricolor colombiano y la bandera de Neiva y el Huila, además, esta joven representa el esfuerzo de todos los deportistas regionales para quienes ella es un ejemplo a seguir.
La reina del deporte en el Huila, es el reflejo del esfuerzo familiar de sus padres, hermanos y la de los Guzmán Ipuz, su entrenador, la familia de la lucha en el Huila; que escriben una exitosa historia desde Miguel Ipuz hasta los hermanos Hernán y Mario, campeones nacionales y brillantes exponentes de este deporte.
A todo esto, se suma el siempre oportuno apoyo de Yael Garaviño, quien ha estado presente de forma constante en la evolución de este proyecto deportivo, y en este último tramo, el del Inder Huila, que aunque oportuno no es suficiente, y no alcanza a justificar la irresponsabilidad de Administraciones anteriores que no fueron más allá de simples reconocimientos.
La Olimpiada de Andrea Carolina Olaya, debe ser después de una gran araña para la deportista y ejemplo a seguir para las nuevas generaciones, el punto de partida para el establecimiento de nuevas y eficientes políticas, de un apoyo más objetivo en lo que verdaderamente influye en el crecimiento de los deportistas, lejos del beneficio de unos pocos ya jubilados en prácticas misivas que imperan dentro del aparato, dirigencia le impide que los recursos sean el combustible para el éxito deportivo regional.
Hoy estamos hablando de un proyecto deportivo aterrizado a las necesidades y exigencias de la región, de un cambio en el manejo de los recursos para el deporte, en la obligación de entender el deporte como la herramienta eficaz para promover la buena formación del hombre y la mujer huilense, porque el camino es la educación, el deporte en todas sus manifestaciones, es una obligación.
