Guerra, el huilense que sueña con llegar a ser árbitro FIFA
Héctor Guerra, árbitro asistente del departamento del Huila perteneciente a la Dimayor, contó su historia, sus anécdotas y cómo llegó al mundo del arbitraje del fútbol colombiano, este huilense sueña con el día que pueda ser réferi FIFA. Asistente, esa fue la línea por la que se inclinó y en la que se profesionalizó.
Nacido en Palestina (Huila), con 11 años de experiencia en el arbitraje de fútbol, Héctor Guerra es el único huilense que, en la actualidad, es árbitro asistente profesional de la Liga Águila, su compromiso ha sido grande y su buen nombre como réferi ya se empieza a escuchar en muchos estadios del país.
Debutó en el año 2015 en un partido entre Patriotas y Boyacá Chicó, desde ahí ha dejado marcado su sello como árbitro asistente, pocos reclamos ha recibido por parte de quienes analizan cada fecha del fútbol colombiano o de los futbolistas o técnicos.
Sencillo, tranquilo y certero a la hora de tomar decisiones, así es Héctor Guerra quien en muchas ocasiones ha tenido que dejar de compartir con su familia fechas especiales como el nacimiento de su hija, para cumplir compromisos con su carrera profesional.
Héctor es educador físico de la Universidad Surcolombiana y fue allí donde dio el primer paso para iniciarse en el mundo del arbitraje. Hoy en día, combina el arbitraje con dirigir una escuela de fútbol llamada Club Talentos Huila.
¿Cómo nace la idea de ser árbitro de fútbol?
Eso fue hace mucho rato, casi 11 años cuando estaba estudiando educación física que nació la posibilidad de hacer un curso con la Liga de Fútbol del Huila a cargo del profesor Ramón García y pues, en noviembre del año 2005 culminamos ese curso y desde ese momento somos árbitros, pero realmente fue por casualidad, yo no tenía planeado ser árbitro y pues, afortunadamente hoy estamos en la primera división del fútbol colombiano.
¿Le gustaba el fútbol o en sus planes había otra disciplina deportiva por la que se inclinaba más?
Sí, siempre desde pequeños jugamos fútbol, fútbol salón con mis hermanos, participábamos en campeonatos. En el municipio donde nací, en Palestina, al sur del departamento, practicamos mucho fútbol y pasar a ser árbitro o jugar fútbol profesional nunca, nunca pensé en eso.
¿Cómo fue el debut como árbitro asistente?
Debuté en el año 2015, en el partido entre Patriotas vs. Boyacá Chicó de la fecha 10, que terminó 1-1 y en el momento llevo 18 partidos, el último que dirigí fue Junior vs. Bucaramanga en la fecha 16, que también terminó 1-1. El debut fue con nervios, recibí la llamada con sorpresa, fue algo que uno no cree pero luego todo fue felicidad, fue un gran logro para mí y para mi familia, y desde ahí en adelante me han hecho la convocatoria para varios partidos.
¿Se considera un hombre fuerte, tal como sucede en las canchas donde inspira respeto?
Sí, en las canchas toca, cuando uno adquiere el cargo de árbitro y árbitro asistente, y en ocasiones, de cuarto árbitro, debemos mostrar autoridad porque para ello somos preparados y expuestos. En la vida cotidiana tengo muchas amistades y cuando termina el partido, las situaciones son diferentes, se puede hablar con total normalidad, reír, disfrutar la vida como cualquier persona.
¿Qué ha sido lo más duro de todo este tiempo como árbitro?
Es difícil porque uno debe mantener todo el tiempo el entrenamiento diario, la concentración y dejar de lado muchas cosas como el estar y compartir con la familia, porque se debe estar cumpliendo con el arbitraje, por estar en pruebas, han llegado momentos difíciles como el nacimiento de mi hija, que me cogió en una pretemporada, hubiera querido estar allí pero no se pudo porque debía estar cumpliendo con mi labor.
¿Ya los hinchas le han recordado al ser más querido?
Sí, claro, cuando uno empieza a nivel local es muy difícil porque te conocen, pero ya a nivel nacional creas una conciencia diferente y realmente queda en solo un grito o un insulto y si dicen muchas cosas e inclusive le viven recordando a uno a la mamá, pero uno trata de estar concentrado los 90 minutos y estar tranquilo frente a esos gritos.
¿Por qué escogió ser árbitro asistente y no árbitro central?
Cuando uno llega a la segunda división de la primera B a uno lo especializan, entonces, uno escoge entre ser asistente o árbitro central y el que escoja es lo que termina haciendo toda la carrera. El árbitro central no puede ser asistente o como muchos conocen de línea, ni tampoco puede ser cuarto árbitro, ni el asistente puede ser el central. Pero también puede suceder que el árbitro asistente número uno puede llegar a ser el central en un partido, si le llegara suceder algo al central.
Pero también, los instructores en su momento vieron la capacidad en mí para que yo fuera asistente y no central; desde ese momento yo acepté y todo también se daba al trabajo que se estaba realizando y afortunadamente, gracias a eso, llegué a la primera división.
¿Alguna anécdota en algún compromiso?
Bastantes, pero que recuerde mucho fue el encuentro con el jugador Leonardo Saldaña que juega en Jaguares de Córdoba y en un partido con Cúcuta, este tuvo un retraso como de 20 minutos y la cámara nos cogió hablando de varios temas y decían, los dos huilenses presentes en el fútbol profesional.
¿Cuál es el sueño de Héctor como árbitro?
Yo creo que he cumplido mis sueños, pero los sueños siguen y yo quisiera ser árbitro internacional o FIFA y estoy trabajando para ello y espero que en un futuro, pueda tener escarapela FIFA que es algo esperado y deseado por todos los árbitros del mundo.
