Atlético de Madrid, primer finalista de la Champions League
Atlético de Madrid volvió a sorprender a propios y extraños y se convirtió en finalista de la Champions League por segunda vez en los últimos tres años. El equipo de Diego Simeone irá a Milán el próximo 28 de mayo, con la idea de quedarse con la primera orejona de su historia.
Dos momentos determinantes, un penalti parado por el esloveno Jan Oblak y un contragolpe culminado por el francés Antoine Griezmann, lanzaron a un irreductible Atlético de Madrid a la final de la Liga de Campeones, con su reacción en el segundo tiempo, con sufrimiento y con una derrota válida 2-1.
Otra gesta del conjunto rojiblanco, que demostró de nuevo mérito y cualidades indiscutibles, compite como nadie, corre más que nadie, no se rinde nunca, es un equipo insistente y potente, muy trabajado, pero también tiene jugadores de un talento individual indudable, como el que demostró su guardameta, Jan Oblak, o sus delanteros Griezmann y Torres en el contragolpe que supuso el 1-1.
Y una fe, un bloque y un entrenador extraordinarios. Ahí están sus títulos y su trayectoria, agrandada aún más con su billete para su segunda final de la Copa de Europa en dos años, la tercera de su historia, tras eliminar a Barcelona y Bayern, dos de los equipos más poderosos y con más calidad, ambos doblegados por el Atlético.
Un partido intenso
Porque el equipo rojiblanco se superó de nuevo a sí mismo, desde una reacción rotunda. Cuando peor se veía el encuentro, igualada la eliminatoria desde el minuto 31 y sostenido instantes después por un penalti parado por el esloveno Jan Oblak, la reanudación fue otra historia, otro ejercicio concreto y contundente del Atlético.
Todo en un escenario imponente, por la intensidad del partido, por el alto voltaje del equipo alemán, por la tensión, por la batalla por cada pelota, por unas cuantas fricciones y por la amplitud y la posesión del conjunto local. No le importó en exceso al Atlético, que le concedió el balón.
Sólo hubo una grieta en media hora en la retaguardia rojiblanca, solventada por Jan Oblak, agigantado de nuevo frente al polaco Robert Lewandowski, sujetado al control y las ayudas del equipo madrileño, al que una jugada fortuita castigó con el 1-0, una falta lanzada por Xabi Alonso, un toque decisivo en el uruguayo Giménez y el gol.
La clasificación a la final
El Atlético solucionó todo moviendo su banco con la entrada del belga Yannick Carrasco, más presente ya en terreno rival y revitalizado de la mejor forma, desde el gol, desde una pared entre Griezmann y Fernando Torres culminada con un zurdazo del internacional francés, en posición dudosa cuando recibió el pase final del madrileño. Un contragolpe vertiginoso, una conexión estupenda entre ambos atacantes y más de media eliminatoria, la final de Milán a la vista, cada vez más cerca, en el minuto 8 del segundo tiempo.
Aún mucho por jugar y por ganar, pero el panorama ya era muy distinto. No llegaba tanto el Bayern, sí lo hacía el Atlético, con un disparo de Juanfran, hasta el tramo final, hasta el 2-1 de Lewandowski a pase de Arturo Vidal. Sufrir para ganar.
