Amor por las pistas, amor por la velocidad
Uno de los pilotos más jóvenes del kartismo colombiano y que ha se ha destacado en la categoría infantil es un huilenese, compite en la Easykart Colombia y en la Vortex Cup, lleva un año compitiendo y se ha destacado al ganar varias mangas en las diferentes válidas. Sus padres, son sus cómplices en este deporte que está lleno de velocidad y adrenalina.
Es la hora de levantarse, suena la alarma y como todo niño de cinco años de edad el sueño lo vence, su cuarto es un museo de automovilismo, su deporte preferido, lo tienen que despertar. El neivano Sebastián Garzón Orozco más conocido como tatan, se levantó más feliz que nunca, su sueño se hace realidad, es uno de los tres pilotos huilenses que participan en la Easykart Colombia y en la Vortex Cup.
Los días de competencia, cambian para él, aunque apenas tiene cinco años, es un amante dela velocidad, conoce a la perfección como manejar un carro de kartismo y no se pierde una carrera de Fórmula 1.

“Me gusta ganar carreras, ya vencido en tres, sentir la velocidad es muy chévere, pasar los otros competidores es muy bueno, asi les gano a cada uno”, dice el niño, que con sus pocas palabras expresa la felicidad de ser uno de los representantes del departamento en las competencias nacionales de kartismo.
Admira a Sebastián Vettel, Juan Pablo Montoya, Lewis Hamilton y sueña con un futuro como el de ellos, ser un gran piloto a nivel nacional, en la escuela donde estudia encontró admiradoras y todo gracias a su nueva vida como piloto, le encanta el fútbol y en los ratos libres lo juega con su papá. “Me gusta el fútbol y hago las veces de delantero para hacer goles”, aclara tatan.
Sus cómplices
Medardo Garzón Polanía y Andrea Orozco Malagón, son sus papas. Su padre fue su primer cómplice, él confiesa que por su hijo haría todo lo que estuviera a su alcance, sabe del costo que tiene practicar esta disciplina deportiva, pero confía que podrá ver recompensado el sueño de su hijo.
“De papá uno hace todo por sus hijos y siempre lo apoyare, estaré con él haciendo mi mayor esfuerzo para que cumpla su sueño”, dijo Medardo Garzón, papá de Sebastián.
Hace un año que inicio todo, de ahí en adelante durante un fin de semana de cada mes es dedicado al automovilismo, “hace un año empecé a ver por las redes sociales al hijo de Diego Quimbaya, un gran amigo mío y que él competía, le pregunte que como hacía que quería que mi hijo también estuviera practicando ese deporte porque además a él le encanta la Formula 1 y todo o que tiene que ver con el automovilismo, un día fuimos al Kartódromo para ver si le gustaba y efectivamente le encanto, se montó ene se carro y ay quería era arrancar, me di cuenta que le gustaba y decidí meterme en este cuento”, expreso el papá de tatan.

Para Sebastián el automovilismo nació como un gusto por su papá y poco a poco se ha convertido en su deporte preferido, “a mí siempre me ha gustado este deporte y he sido seguidor de Juan Pablo Montoya, entonces le fui inculcando el deporte y al le fascino, pienso que es un sueño que nunca pude cumplir y a mi hijo le encanta ver las carreras y en eso si no hay nada que hacer, porque siempre le daré gusto”.
Vivir la experiencia en cada válida es un sentimiento único, no solo para el joven piloto, sino también para su papá, “hace cuatro días llegamos de las dos válidas en Bogotá, una de la Easykart y otra de la Vortex y ya me estaba preguntando, papi cuando volvemos a competir, él se prepara, sabe que cuando hay competencia lo que le corresponde, sabe cómo debe actuar, cando aumentar la velocidad o reducirla, habla con su preparador que es Mauricio Rocha y el profesor le da las indicaciones y hace caso en lo que dice y es muy disciplinado”, dijo Medardo Garzón.
El amor por su hijo
El kartismo es un deporte costoso, y Medardo Garzón sabe eso, pese a ello aseguro que a su hijo siempre lo apoyará, “es un deporte extremadamente costoso, empezando por el carro que tiene un valor de 6 a 7 millones de pesos, los uniformes valen entre 700 mil pesos y un millón de pesos, las zapatillas que son especiales, las costilleras, el casco que lo trajo el preparador de Italia y mandándolo a pintar, tuvo todo un valor de 5 millones de pesos. Este es un deporte que exige bastante dinero y gracias a Dios he podido apoyar a mi hijo y lo seguiré apoyando hasta donde más pueda, cuento que la ayuda de mi familia, de mi tío Carlos Alberto Polanía que es mi socio”, expresó el padre que se siente orgulloso de su hijo.
Por su parte su mamá Andrea Orozco expresó que al principio tuvo miedo y que aunque no quería que el corriera en el kartismo, poco a poco aprendió a perder el miedo de ver a su hijo en competencia y también decidió apoyarlo.

“En un comienzo no estaba de acuerdo que Sebastián practicara este deporte por el riesgo que se corría y todo lo que conlleva, ya el niño ha tenido accidentes y ese día sentir morirme, pero de verlo a él que no tuvo consecuencias graves y que se levantó y quería seguir, dije tengo que apoyarlo porque esto lo hace feliz y más verlo ganar las carreras, es muy gratificante”, dijo Andrea Orozco.
Y agregó, “con el estoy 100%, lo encomiendo a Dios, a la Virgen Santísima y al Ángel de la Guarda y siempre deseándole lo mejor y dándole las recomendaciones”.
Sebastián ganó dos carreras en la Easykart, una en Tocancipá y la otra en Girardot, además fue el vencedor de la Vortex Cup en Tocancipá, ahora se prepara para la válida de Cajicá y Neiva que se realizará próximamente.
