Denuncian a Germán Garrido por falsedad ideológica, injuria y calumnia
La nueva denuncia está soportada en las fuertes declaraciones que hizo Garrido a través de un video que difundió en sus redes sociales.
A Germán Garrido ‘se le alborotaron los problemas’. Hace dos semanas la Juez Primero Penal del Circuito de Neiva compulsó copias a la Fiscalía para que lo investigue por su presunta participación en el crimen de la ex jefe de auditoría de la DIAN, Celia Escobar Flórez (asesinada el 10 de mayo de 2013), y ahora Armando Ariza lo demandó por los delitos de “falsedad ideológica en documento privado, injuria y calumnia”.
La nueva denuncia está soportada en las fuertes declaraciones que hizo Garrido a través de un video que difundió en sus redes sociales, en las que acusa a Armando Ariza, sin presentar ninguna prueba, de haber sobornado a los autores materiales del crimen -hoy detenidos y condenados- para que lo inculparan a él como determinador del magnicidio.
“Se puede evidenciar como el contenido del documento citado, video, atenta de manera grave contra el honor, la honra, el bueno nombre y la reputación de mi representado por ser falsas, violando así derechos fundamentales que protegen el Bloque de Constitucionalidad (Declaración Universal de los Derechos Humanos – Artículo 12 – Pacto Internacional de Derechos Humanos – Artículo 12 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos – Artículo 17 – y Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica – artículo 11 y 14), y también por haberlas emitido en una red social en la cual puede ser visto por millones de personas en todo el mundo…”, indica la denuncia que ya fue radicada en la Fiscalía por el abogado Jesús Antonio Marín, apoderado de Ariza Quintero.
Asegura Garrido en uno de los apartes del video: “…yo interpuse una denuncia, donde a través de documentos demostraba que detrás de todo esto estaba supuestamente el señor Armando Ariza Quintero, usando a todos sus secuaces, súbditos del gobierno y pagando supuestamente a los asesinos ya detenidos para que dijeran que yo había sido quien cometió el delito; ellos mismo a través de familiares me buscaron para ver si yo mejoraba la propuesta del doctor Ariza y de esta manera ahí si dirían la verdad, pero nunca me presté a esto porque soy enemigo número uno de los delincuentes de este país…” dijo Garrido en uno de los apartes del polémico video.
Y es que los graves señalamientos de Germán Garrido contra Armando Ariza no son nuevos.
Semanas después del asesinato Celia Escobar Flórez (el 10 de mayo de 2013), el periodista Daniel Coronell -para la época columnista de la Revista Semana- señaló a Garrido como presunto responsable del crimen y puso en duda la transparencia y el origen de su fortuna.
Por esos días Garrido era conoció en Neiva por sus excentricidades. Se movilizaba en vehículos suntuosos de alta gama, era propietario de una escuela de formación de técnicos en ingeniería de petróleo y estaba iniciando la construcción de un moderno parque (Huilafrica) en el municipio de Palermo.
Ante los fuertes señalamientos del periodista Daniel Coronell, Germán Garrido salió a los medios a responsabilizar a Armando Ariza como la persona que estaba detrás de las acusaciones en su contra. Dijo -sin presentar prueba alguna- que Daniel Coronell, fiscales y jueces estaban al servicio de Ariza Quintero y que el objetivo era incriminarlo en el asesinato de la funcionaria de la DIAN.
“¿Quién puede tener tal poder para manipular a periodistas de la talla de Daniel Coronell, a fiscales, jueces y hasta a un grupo de bandidos como lo son los confesos sicarios que asesinaron a la funcionaria de la DIAN? Lo cierto es que Germán Garrido se ha limitado a señalar a Armando Ariza como el autor del complot en su contra, sin presentar una sola prueba o testimonio que confirme sus aseveraciones, afectando el buen nombre de Ariza Quintero”, indicó un abogado consultado por este medio.
Sicarios lo señalan de haber pagado por el crimen
La imagen de Garrido se siguió deteriorando y su credibilidad cayendo con la captura de uno de los autores materiales del crimen.
Se trata de César Augusto Badillo Galvis, quien manejó la moto donde se movilizaba el sicario que asesinó a Celia Escobar. En su confesión (reposa en el proceso) aseguró que fue Germán Garrido quien los contactó y les pagó $40 millones para que perpetraran el crimen.
La incriminación de Garrido en el crimen la exfuncionaria de la DIAN fue ratificada por otro de los sicarios, Jesús Ignacio Losada, condenado la semana anterior a 48 años de prisión.
Ante los reiterados señalamientos, la Juez Primero Penal del Circuito no solo condenó a Jesús Ignacio Losada, sino que además compulsó copias para que la Fiscalía investigue a Germán Garrido como presunto autor intelectual del crimen, lo que extrañamente sucede siete años después de perpetrado el crimen de la funcionaria y pese a que dos de los confesos asesinos (ya condenados) lo incriminan.
Para el abogado Jesús Antonio Marín, apoderado de Armando Ariza Quintero, los graves señalamientos de Garrido contra su defendido, difundidos y pautados a través de sus redes sociales (Facebook) configuran tres delitos: “falsedad ideológica en documento privado, injuria y calumnia”.
Garrido, además del polémico video que ahora le genera una nueva denuncia, ha seguido señalando en entrevistas radiales a Ariza Quintero y un periodista de ser los autores de las graves denuncias que hoy lo tienen en la mira de la Fiscalía.
Pero la verdad es que el periodista y el medio en que labora se han limitado a difundir las sentencias y algunas piezas procesales donde el nombre de Garrido resulta salpicado, con tal veracidad e imparcialidad que a la fecha no han tenido que rectificar ninguna información, pese a las denuncias y querellas instauradas por Garrido contra ese medio.
Por el momento la incertidumbre en este caso persiste. A la fecha está plenamente establecida la identidad de los integrantes de la banda que asesinaron a Celia Escobar Flórez, lo que sigue siendo una incógnita es quien pagó para la que asesinaran y porqué razón. La justicia tiene la última palabra.
