Cultura Santa Ana, riqueza arqueológica desconocida
Al norte del Huila, campesinos velan por el cuidado de piezas arqueológicas que han encontrado a lo largo de la historia en varias tumbas de las primeras civilizaciones que habitaron la región.
No solo el sur del Huila alberga cementerios arqueológicos, tumbas de pozo y vasijas en cerámica, de las primeras civilizaciones que habitaron la región. Campesinos del municipio de Colombia, al norte del departamento, también han logrado recopilar una serie de piezas milenarias con las que conformaron su propio museo.
En la vereda Santa Ana, se ha logrado descubrir varias cerámicas, estatuas de piedra y cementerios. De acuerdo con el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – Icanh, una de las cosas más interesantes de la arqueología del valle de Santa Ana es la presencia de estatuas talladas en piedra que, se dice, provienen de cementerios, al igual que las ollas con soportes mamiformes.
Precisa el Icanh, que estas estatuas muestran poca semejanza a las esculturas de piedra conocidas en otras regiones de Colombia como San Agustín o Tierradentro, pues estas son lajas crudas, talladas en bajo relieve para indicar las características principales de la cara, los brazos, el cuerpo superior y de vez en cuando, el sexo, y que no tienen extremidades inferiores.
De otro lado, también registra el Icanh, que las formas de vasijas más común son la olla con cuello, y olla con borde ligeramente levantado. En estas se encontraron los restos humanos y objetos funerarios, que fueron hallados en el fondo de las tumbas de pozo y cámara. Detalla, que las indicaciones de decoraciones pintadas son escasas, pero en algunas vasijas se pueden observar rasgos de pintura negra aplicada sobre un engobe blanco o simplemente sobre la superficie, con bandas de dibujos rectilineares en el cuerpo superior de la vasija. También se encuentran según el instituto, asas con orientación vertical en las ollas con cuello; y asas con orientación horizontal identificadas con las ollas de bordes evertidos.
Comunidades
Santa Ana está ubicada cerca de los límites de la Cordillera Altamizal del departamento del Tolima, y según Jairo Chamorro, residente de la Vereda Santa Ana y conocedor de esta cultura, a la tribu que habitó esta zona se le llamó Bahadúos, que limitaban con lo que ahora es Bogotá, y donde en su momento residían los Sutagaos y Muiscas. La marca principal del valle es el río Cabrera que corre al suroeste.
“También con los Pijaos, que eran muy belicosos y antropófagos, entonces los cazaban y los fueron acabando. Y después en la Conquista Española, cuando Juan de Cabreara bajó por esa zona, de ahí que el rio se llame Rio Cabrera, acabó con los otros pocos que habían. Tiempo después habitaron esa zona los Muiscas, y otras culturas. Esto se sabe porque se encuentran vasijas de diferentes tribus. El lugar es especial porque fue como una convención de culturas”.
Agregó “se encuentran vasijas de barro en una funeraria secundaria, es decir que dejaban que el cadáver del difunto se desintegrara y cuando quedaban solo los huesos, los partían y echaban en la hoya, tras realzarse una ceremonia”.
Enfatizó en que incluso en una zona aledaña con el Tolima, se encuentran entierros donde solo hay restos humanos de mujeres e infantes, no de hombres adultos y que “se cree que estos murieron en la guerra o los habían cazado. Pero habían estatuas en el lugar del entierro, entonces se supone que estas reemplazaban al hombre”.
“La estatuas tienen puntas, como para clavarlas en la tierra con mayor facilidad. Otras imitan animales como monos y aves”, amplificó.
Mencionó que hay campesinos de otras veredas que incluso saben dónde hay tumbas, sin siquiera realizar estudios, pues la forma del terreno y ubicación del área, es similar y ya las han aprendido a identificar.
Para el año 2016, hubo un deslizamiento producto del invierno, y este permitió ver unas figuras en cerámica y piedra que estaban bajo tierra. Lo cual denota la riqueza que se esconde esta región.
Proyecto
Manifestó Jairo Chamorro, que el anhelo de su comunidad es ampliar y mejorar las vías de acceso a la vereda, en especial la vía con Cundinamarca a la que les restan solo 15 kilómetros y que sería la ruta más corta para comunicarse con Bogotá.
El actual museo fue fundado en el año 2001, tiene más de 80 piezas que fueron encontradas en la región, pero algunas que son bastante llamativas están en manos de otras personas, “entonces quiero recopilarlas y crear un museo privado”, anunció.
“Quiero que la gente vea y conozca de toda esta cultura”.
Santa Ana está ubicada a 40 kilómetros del casco urbano del municipio de Colombia. Antes era un centro poblado, en cuyas veredas se encontraron varios vestigios arqueológicos. Pero su principal amenaza son los huaqueros, quienes en busca de oro o piezas valiosas, han abierto varias tumbas y han destruido por completo interesantísimos cementerios.
Las fotografías aéreas, según el Icanh, indican que el curso del río ha permanecido estable por milenios, sugiriendo que los sitios arqueológicos guardan la misma relación con la actual topografía como la tuvieron en el pasado. Pero también agrega que muchos de los artefactos son de origen desconocido, y los datos de investigaciones son escasos.
