Crónica: Mocoa no se recupera de la tragedia
Hoy se cumple un año de la catástrofe que arrasó con más de media ciudad. Centenares de personas, murieron en ese episodio. Hoy muchas familias debieron regresar a las ruinas, porque los subsidios de vivienda se quedaron en las manos de avivatos y corruptos.
Eran las 11:35 de la noche de aquel sábado 31 de marzo del 2017, cuando un torrencial aguacero que perduró por más de 3 horas, la quebrada Taruca se desbordó desde la parte más alta de la cordillera y una gigantesca ola de rocas y tierra inundaron los ríos Sangoyaco, Mulato y Mocoa, que bañan a la ciudad.
Angustia y desesperación era el lamento de miles de habitantes sorprendidos por la avalancha quienes intentaban salir de sus viviendas para salvar sus vidas. Parecía una escena cinematográfica, pero no era ciencia ficción, era toda una realidad como la furia de la naturaleza arrasaba con todo lo que encontraba a su paso.
Las inmensas rocas, árboles enteros, es decir toda una montaña colapsada, se llevaron casas, colegios y a centenares de personas que terminaron bajo el lodo, mientras que otras un año después, aún continúan desaparecidas, por que fueron familias completas de la capital del Putumayo, que acabó la avalancha.

Al principio todo era caos y confusión, se hablaba de un número significativo de muertos, heridos y desaparecidos, sin embargo la cifra oficial del Gobierno nacional, era de 336 fallecidos y más de 1.200 familias damnificados que lo perdieron todo. Los habitantes de Mocoa, aseguran que la cifra tanto de víctimas mortales como de desaparecidos, es mucho más elevada, de las que el Gobierno pretende ocultar.
Hoy se cumple un año de la nefasta tragedia y en Mocoa, aún se respira tristeza y desesperanza, porque de las miles de personas damnificadas, en su mayoría siguen viviendo a la intemperie, mientras que otras debieron refugiarse de nuevo en aquellas casas desoladas y marcadas por el barro y lodo de aquella inolvidable catástrofe.
La situación es tan crítica para muchos mocoanos, que actualmente por lo menos unas 30 familias se vieron obligadas a retomar las ruinas como mansiones para poder proteger a sus seres queridos, porque las falsas promesas del Gobierno quedaron plasmadas en papel y los supuestos recursos que enviaron organizaciones internacionales y países europeos, se quedaron en los bolsillos de los avivatos.

Todo ha sido solo anuncios, pues esto es costumbre de los gobernantes y políticos del país. Para colmo de males un año después de la tragedia, está previsto para este lunes 2 de abril la entrega de las primeras 100 viviendas, cuando los damnificados superan los 1.200, según el censo oficial. Advierten los habitantes de Mocoa, que la ciudad sigue igual, pobreza, necesidades y en completo abandono estatal.
Testimonios
Rosa María Erazo es una longeva mujer de 75 años sobreviviente de la avalancha. Debió quedarse en la misma casa ubicada en el barrio San Miguel, porque las falsas promesas de los gobernantes nunca se hicieron realidad. La veterana mujer, recuerda aquella fatídica noche, cuando sorprendida por las rocas y el barro, solo gritaba ¡Dios mío protéjanos!, mientras escuchaba a otras personas gritando en medio del desespero, mientras la avalancha destruía sus viviendas.

Agachando su cabeza, recuerda que su casa fue quizás una de las pocas que se salvaron de ser arrastrada por el lodo. Recuerda que abrió la puerta de la calle para que entrara mucha gente que había logrado sobrevivir y refugiarlos en su humilde ‘rancho’. Narra además que las personas que lograron evadir del lodo, se acordaron de Dios y llenos de pánico oraban sin cesar.
“Ese día fue el más duro de nuestra vida, nunca habíamos pasado algo así, eso es de no acordarlo. Estaba en el segundo piso de esta casa, nos salvamos 180 personas que se subían por las gradas, teníamos las puertas abiertas, había niños, jóvenes, mujeres con niños de brazos y ancianos, esa noche solo era desespero y desolación” recordó la longeva mujer.
Habitantes sobrevivientes como Rosa María Erazo y su familia, están a la espera que el Gobierno realmente cumpla con el subsidio de vivienda que ofreció hace un año. Pues en medio de por lo menos 1.200 familias que daron completamente en la calle, las 100 viviendas anunciadas tendrán que sortearse como una 'lotería', mientras que otros seguirán esperando que el sueño de tener un techo digno se les haga realidad.

