Competitividad y emprendimiento: ¡Siempre de la mano!
Ahora que la pandemia nos ha colocado una gran tarea que es recuperar lo perdido, una palabra de moda es el emprendimiento.
Por Germán Palomo García
La primera referencia que hacemos cuando hablamos de competitividad es a las empresas u organizaciones con el sencillo argumento de que son ellas las que compiten por mantenerse en el mercado superando a sus competidores. Sin embargo, esta afirmación desconoce que tanto las empresas como las organizaciones están conformadas por personas por lo que son estas las que están obligadas a ser competitivas y, a su vez, capacitarse permanentemente para superar los niveles de desempeño y contribuir al éxito de las organizaciones e, incluso, al de ellas mismas pues cualquier actividad que se realice exige competición en el buen sentido. En otras palabras, uno mismo debe saber ofrecer sus servicios y alcanzar sus propias metas. Es lo que muchos llaman “venderse uno mismo”.
Ahora que la pandemia nos ha colocado una gran tarea que es recuperar lo perdido, una palabra de moda es el emprendimiento. Todos estamos obligados a encontrar oportunidades y concretarlas en hechos empresariales. Sin embargo, emprender obliga a conocer también antecedentes, porqué actuamos como actuamos y porqué hacemos lo que hacemos. Cuáles son los paradigmas que nos gobiernan lo que equivale a descubrir qué tenemos en nuestra mente. Toda esta temática fue analizada en la tertulia El Botalón el martes pasado 1º de Septiembre con el invitado Hugo Fernando Cabrera Ochoa, administrador de empresas de la USCO y especializado en mercadeo estratégico, con amplia experiencia en varias empresas y medios de comunicación en el exigente mercado surcolombiano, además de profesor de pregrado y postgrado durante catorce años en las facultades de economía, administración, contaduría e ingeniería industrial en las universidades Surcolombiana y Corhuila.
¿Vocación o tradición?
Para la pregunta del invitado: ¿Por qué somos de vocación agrícola o agropecuaria? Un paradigma, según Cabrera Ochoa, que siempre nos ha acompañado, hay respuestas diferentes a decir, “porque no tenemos vocación industrial y no ha habido un movimiento político, académico, social, ni gremial, que rompa este paradigma”. En mi opinión, no somos agrícolas o agropecuarios por vocación sino por tradición. Porque nuestros abuelos, padres o familiares lo fueron y la infraestructura que nos legaron estaba íntimamente relacionada con esas actividades. Si lo fuéramos por tradición ya habríamos incorporado nuevas formas de hacer las actividades agropecuarias, integrado, vertical y horizontalmente nuestros negocios (como el ejemplo de Salsamentaria Las Brisas y lo que conocemos con generación de valor agregado especialmente en café y piscicultura) e incorporado tecnología de punta al sector primario. También habríamos formado más masivamente a los jóvenes en carreras afines y, específicamente en emprendimiento, un tema para el cual no se forma. Lo que hoy se percibe es que los jóvenes no creen en un futuro ligado a las actividades agropecuarias a pesar de que a nivel mundial garantizar la provisión de alimentos para la creciente población del planeta hace que el porvenir sea prometedor. Como lo anotó Hugo Fernando Cabrera Ochoa, estas limitaciones son superables “si se comenzara a pensar en ello y se le prestara atención a esta situación”._1.jpg)
Las cinco P de la competitividad
Entendiendo los criterios expuestos al comienzo de este comentario sobre que son las personas las competitivas, y asociando los planteamientos de Hugo Fernando Cabrera Ochoa para superar la incipiente generación de emprendimientos importantes que aporten al desarrollo económico del departamento y del país, el invitado estructuró un planteamiento que denominó COMPETITIVE HOMO (Hombre Competitivo) y que presentó en el Tercer Congreso Mundial de Educación Superior en el año 2017. Su propuesta está compuesto por cinco “P” que se refieren a:
Pensar, planear, probar, participar y producir
Esta propuesta busca ofrecer una visión holística del entorno como mecanismo para el desarrollo competitivo y perdurable de las empresas nacientes o que quieran transformarse y crecer.
Sobre la primera P (PENSAR) es una gran falencia en la formación de los jóvenes en el Huila pues a los estudiantes no se les induce a pensar y solamente se desarrollan acciones gracias al liderazgo e iniciativa de algunos docentes inquietos a quienes les apasiona la generación de ideas, el análisis de contextos, la investigación y la formulación de proyectos.
Identificar una necesidad o un deseo no es fácil, mucho menos crear una necesidad o un deseo al igual que determinar un problema y las causas generadores del problema. Pero si se generan las preguntas, los cuestionamientos, las dudas, claras y exactas ya se habrá avanzado mucho. Un problema bien definido es un problema medio resuelto. Sin embargo, así lo contó el invitado, lo que es verdaderamente fundamental para emprender no resulta de interés para las instituciones (universidades, gobernadores y alcaldes, gremios) pues se ocupan más de lo cosmético que en lo de fondo.
PLANEAR, es una obligación. Muchas ideas por buenas que puedan ser correrían grave riesgo por la falta de adecuada planeación, porque el emprendedor, creativo o innovador, falla en el diseño del diagrama de proceso. El emprendedor debe entender que planear es simple y llanamente la identificación de un objetivos y los pasos sistemáticamente ordenados en una línea de tiempo para alcanzarlos. La planeación es parte de la base del éxito de un emprendimiento.
PROBAR tiene íntima relación con la investigación y la experimentación que son fundamentales para concretar las ideas. Si el emprendimiento va acompañado de una investigación de mercados, un análisis de la demanda y de las tendencias del mercado, pues seguramente pueden tener mayores posibilidades de éxito. Y si se trabaja en el desarrollo de nuevos productos bajo la rigurosidad de la prueba, pues seguramente podrán tener mayores posibilidades de éxito.
La investigación es clave y debe ser piedra angular para el fomento del emprendimiento en todo sentido.
PARTICIPAR invita a vencer el miedo a compartir las ideas a fomentar la tolerancia participativa, a entender que la colaboración concebida a partir de la conformación de equipos multidisciplinarios y a trabajar en equipo en procura de encontrar una solución o diseñar un producto ganador o exitoso, es clave para avanzar en el emprendimiento con mejores niveles de competitividad. Son muchos los que, con el tiempo, llegan a una gran frustración al no llevar a cabo una idea por muchas razones, casi todas inventadas.
PRODUCIR es llegar al éxito, llamada también “la hora de la verdad”. No es fácil, por ello este punto debe tener un espacio fundamental pues muchas veces todo se lleva hasta el paso anterior pero no se da este gran salto, el de la producción, por muchos miedos, por temores que pueden ser atendidos o superados con la claridad de los cuatro pasos anteriores.
Las altas cifras de desempleo que muestran Neiva y el Huila encuentran en esta temática del emprendimiento con competitividad una excelente orientación para que todas las organizaciones y personas apliquen estos pasos y, entre todos, superemos lo que parece insuperable pero depende de todos.
