Así va el empoderamiento de la mujer en Colombia
Varios países alrededor del mundo le han puesto fecha de caducidad a la violencia y a todas las formas de discriminación hacia las mujeres y las niñas. ¿Cómo le va a Colombia en este proceso que debe culminar en el 2030?
A la desigualdad que ha reinado durante siglos finalmente se le han otorgado alrededor de 10 años más, y en el lapso de este tiempo todo el accionar de las sociedades estará direccionado a eliminar todas las formas de discriminación, abrir puertas al potencial de las mujeres y desarrollar medidas para incluir a aquellas en mayores condiciones de vulnerabilidad como las niñas y las mujeres migrantes, rurales, indígenas, afrodescendientes, las que viven con alguna discapacidad y en condiciones de pobreza, entre otras.
Para esto es importante invertir en el empoderamiento económico de las mujeres que contribuye directamente a la igualdad de género, a la erradicación de la pobreza y las desigualdades y al crecimiento económico inclusivo. Las mujeres con acceso y control de recursos económicos logran más fácilmente romper los ciclos de violencia y pobreza, establecer relaciones equitativas y fortalecer su liderazgo en el desarrollo, la democracia y la construcción de la paz.
Según informe de ONU mujeres, el empoderamiento económico de las mujeres en Colombia presenta un avance lento, insuficiente y desigual.
En participación laboral, las mujeres pasaron del 46% al 54% entre 2008 y 2012, sin embargo, entre 2014-2017 se estancó en alrededor del 54%.
60 años después de la primera vez que las mujeres ejercieron el derecho al voto (diciembre de 1957), son sólo el 19.7% de congresistas, ocupan el 17% en asambleas departamentales, el 18% de los concejos municipales, el 12% alcaldías y el 15% en gobernaciones.
En los últimos 50 años de conflicto armado, las mujeres han sido víctimas, entre otras violencias, de desplazamiento forzado (50.9%), de despojo de tierras (49.8%) y de delitos contra la libertad y la integridad sexual (89.4%)
Asimismo, el número de casos de violencia contra las mujeres en el ámbito de la pareja han sido altos, durante los últimos cuatro años el número de casos ha pasado de 39.020 en 2013 a 43.176 en 2017, mostrando un incremento de 10.6%, según cifras de medicina legal.
En 2017 la Tasa Global de Participación (TGP) de las mujeres se ubicó 20.3 puntos porcentuales por debajo de la registrada para los hombres. Asimismo, entre 2008 y 2017, cuando el PIB real creció en promedio 3.7%, la TGP de los hombres aumentó en un 3.6%, mientras que para las mujeres fue de 8.4%.
En 2017, entre los hogares con jefatura masculina la incidencia de la pobreza monetaria alcanzó un 25.5%, en contraste con el 29,7% para aquellos con jefatura femenina, lo que representa una brecha de 4.2%. Para el período 2016-2017 las mujeres destinaron, en promedio, 7 horas y 14 minutos al desarrollo de actividades no comprendidas en el Sistema de Cuentas Nacionales.
ONU mujeres bajo la caracterización de tres grandes grupos, expone los ‘indicadores’ de la mujer en Colombia.
Mujeres en pisos pegajosos
Son aquellas caracterizadas por una maternidad temprana, menores oportunidades educativas y laborales, aunadas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado como centro de las actividades diarias.
Mujeres enfrentando techos de cristal
Son aquellas con educación superior e ingresos relativamente altos.
Mujeres en escaleras rotas
En medio de los dos grupos anteriores se encuentra el de escaleras rotas, conformado por mujeres que cuentan con educación secundaria o ingresos medios. Entre ellas el riesgo de caer en el escenario de pisos pegajosos es alto, si se considera que comparten igual participación para 2016 en el total de madres con 19 años o menos durante 2017 (26.9%).
