domingo, 05 de julio de 2026
Actualidad/ Creado el: 2016-03-19 07:29

“Produce mucho más daño el alcohol para el organismo que la marihuana”

Las instalaciones de la Universidad Antonio Nariño sirvieron de escenario de debate para analizar las posturas frente al aumento de la dosis mínima para adictos de alucinógenos, esto a raíz de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de los últimos días. En la controversia participaron psicólogos, empresarios de cannabis y funcionarios de la Administración Municipal.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 19 de 2016

Durante los últimos días la Corte Suprema de Justicia absolvió a un soldado que fue sorprendido portando el doble de marihuana permitida como dosis mínima en Colombia al determinar que la jurisprudencia y normativas del Gobierno han avanzado hasta el punto en que si bien está prohibido el porte y consumo de sustancias psicoactivas, el consumidor dependiente o adicto y su entorno familiar deben estar en el eje "de una filosofía preventiva y rehabilitadora", y no punitiva.

Ante esta sentencia DIARIO DEL HUILA y Caracol Radio convocaron al psicólogo e investigador de la Universidad Surcolombiana  Julián Vanegas, al secretario de Gobierno Alfredo Vargas Ortiz y los comerciantes y empresarios del cannabis Juan Camilo Tejada y Diego González; quienes dieron sus puntos de vista sobre este controvertido tema.

Una de las conclusiones que brindó el docente universitario Julián Vanegas fue que desde el punto de vista médico y científico produce mucho más daño para el organismo el alcohol que la marihuana, esto ha sido comprobado a partir de distintos estudios. De igual forma el secretario de Gobierno señaló que actualmente el debate solo se centra en el cannabis, pero el alcohol es una de las causas de mayor mortalidad  en el municipio.

Vargas Ortiz también señaló que actualmente el municipio no cuenta con una entidad que permita la atención de personas en situación de psicodependencia, por lo que se ha visto la necesidad de la creación de un instituto que permita atender estos pacientes de manera integral y reconociendo las condiciones actuales.

Nos gustaría que usted, Julián Vanegas, como investigador, nos expliqué si esta sentencia de la Corte, ¿es perjudicial o no para quienes consumen pero que aún no se han declarado como adictos?

El debate de entrada yo creo que lo debemos ubicar en tres puntos: el consumo de sustancias psicoactivas como un asunto de salud pública. Un enfoque asociado a la oferta  que tiene que ver con un aspecto de carácter legal, que es con el tráfico y el porte de armas. Y tercero, las representaciones sociales que culturalmente están asociadas al consumo de las sustancias psicoactivas.

En este tema se debe hilar despacio porque a las personas les hablan de sustancias psicotrópicas y meten en un mismo costal: marihuana, cocaína, heroína y todas están satanizadas y vistas como muy graves. Lo primero que hay que decir es que de manera científica hay que estudiar el efecto psicoactivo de cada sustancia, cuál es el contexto cultural de su uso y no se trata de decir si una es peor que otra  ya que toda sustancia produce una alteración en el organismo.

Yo también quiero dejar este dato circulando, desde un punto de vista médico produce mucho más daño el alcohol para el organismo que la marihuana, eso ya está investigado y demostrado. Lo que pasa es que ahí hay asociado unas  representaciones sociales, culturales  que espero más rato podamos debatir.

En este sentido para aquellas personas que tienen una prevención en el tema, ¿se puede correr el riesgo que aumente el consumo sobre la dosis personal que se tenía prevista?

Julián Vanegas: Yo pienso que no. En nuestro contexto con esta posibilidad que ha dado la Corte, ni la despenalización la veo como opciones que permitan aumentar el consumo, pienso que lo que nos abren es un camino para la educación sobre las sustancias y ayudar a las personas para que tomen decisiones más responsables.

Juan Camilo Tejada y Diego González, cuéntenos la experiencia que ustedes han tenido y si realmente tienen una precepción de aumento del consumo no solo como expendedores, si no como  consumidores.

Diego González: Antes que entrar frente al desarrollo de la práctica, nosotros, si se puede decir como empresarios, se deben realizar unas precisiones. Lo primero es que la dosis personal no ha aumentado, eso viene desde 1986 con la Ley 30 en donde se establece que la dosis personal es de 20 gramos y posteriormente por una sentencia del 1994 se despenalizó. Por eso en el caso particular dela sentencia de 2016 la Corte analiza un caso que es un soldado quien es encontrado con 40,2 gramos de marihuana, lo que se estudia verdaderamente es si existe ese ánimo de lucro o el tráfico de la sustancia, que en este caso particular no se daba, entonces la Corte lo que determina es que esta persona verdaderamente era un adicto, por eso no lo encontró responsable del delito de tráfico o porte de estupefacientes.

El problema que se da ahora, incluso por parte de algunos de los magistrados, es ¿confundir el consumidor con el traficante?

Diego González: Para eso existe el salvamento de voto, por eso en este caso el magistrado Eiber Patiño,  aclara que no es que se dé un aumento del consumo si no que se ha probado que es una persona que depende de esta sustancia.

¿Cuál es la esencia del último pronunciamiento de la Corte?

Es bien recibida esa sentencia porque evidencia que la justicia no le está dando la espalda a la realidad social de este país.

Pero en este momento yo como consumidor, ¿qué cantidad puedo llevar?

Diego González: 20 gramos, es que un cigarrillo de cannabis pesa 1 gramo, ósea usted podría portar hasta 20 cigarrillos. La cuestión es que la Corte no es que haya permitido eso, porque es algo que depende es del legislativo, es decir, si la corte lograra  determinar, estaría pasando sus competencias, ellos solo hacen una interpretación.

¿En estos momentos yo podría portar 40 gramo de droga?

Julián Vanegas: No. Es que eso depende al componente de la interpretación de la norma que es lo que se debe celebrar en esta medida. Pero no vamos a considerar que un consumidor o un portador de más de 20 grados necesariamente tienen que ser un delincuente.

El problema es que el agente de policía que capture o que sorprenda a la persona no va a poder comprobar esa condición.

Julián Vanegas: Eso es lo más interesante de todo. Satanizar el consumo de sustancias psicoactivas  solo desde una perspectiva legal y jurídica, vamos entrar al terreno en el que realmente corresponde y es los usos culturales, el libre desarrollo de la personalidad y condición subjetiva, entonces si a Julián Vanegas en este momento lo metieran con 40 gramos y yo digo que son para mi consumo, me corresponderá en un contexto demostrar  la historia de consumo. Yo en ese sentido como psicólogo veo una ventaja y es que estas personas que está haciendo un uso abusivo de esta sustancia pueda ingresar al sistema de salud para poder ser acompañado, lo que pasa es que estamos muy preocupados por detener al portador y hemos estado totalmente de espaldas en atender al sujeto que se construye ahí.

Yo invitaría a las oyentes y lectores a que nos pongamos en el marco de los sujetos, no desde la censura; yo entiendo que la droga es asociada a un producto de delincuencia, narcotráfico, muerte y problemas de seguridad; siempre adjetivos negativos, lo que nos permite este fallo es divisar que en la palabra droga hay una persona que está construyéndose como sujetos determinar que no es un delincuente.

Otro de los puntos que se plantea es sacar la marihuana como sustancia psicoactiva o alucinógena, ¿están ustedes de acuerdo?

Diego González: Yo como consumidor pienso que sí, precisamente yo nunca he tenido esa sensación de alucinar, de ver dragones o de que algo me hable. Las personas tienden  a asociar a los habitantes de la calle con los consumidores de cannabis  y ellos por lo regular están expuestos a drogas mucho más fuertes.

La marihuana entonces como usted la describe, ¿no debería ser tenida en cuenta como un alucinógeno y que produzca dependencia?

Diego González: exactamente. Se ha comprobado de acuerdo a algunos  estudios que se pueden consumir algunas sepas que tengan tetrahidrocannabinol sin producir ningún riesgo de dependencia.

Alfredo Vargas, usted como secretario de Gobierno, ¿cuál es la política en torno a este debate que ha dado la Corte?

Alfredo Vargas: Hay unos datos que muestran lo poco preparados que estamos para este tipo de decisiones  y la forma como desde la perspectiva de salud pública  le hemos dado la espalda a un tema que es recurrente en la ciudad , esto lo resumo en un detalle muy sencillo: si se hiciera un censo de cuantos habitantes de calle tenemos en la ciudad y son cerca de 1000 mal contados y cuando me siento con la secretaria de Desarrollo Social  para mirar la capacidad instalada para atender a estas personas y en la actualidad tan solo se cuenta con 28 cupos, esto realmente es inaudito.

Lo segundo es que no existe una entidad estatal que permita que una vez identificado un muchacho  que tenga drogodependencia y que adicionalmente se muestre que ya haya robado, matado, o violado, no tenemos para donde llevarlo, no hay una clínica que permitiera atenderlos con un tratamiento específico; al muchacho solo lo remiten a la IPS y esta lo que hace es  decir que no tienen los especialistas para brindar la atención y al final todos nos hacemos lo de la vista gorda.

¿Esta sentencia de la Corte como la asume el Municipio?

Alfredo Vargas: Yo soy abogado y toda la vida me he formado en el derecho, lo curioso es que aquí se dan los debates cuando aparece una sentencia judicial que en muchas ocasiones no analiza el fondo del asunto. El problema está latente y con este fallo, la cuestión es que en este tema de la legalidad a veces somos doble moralistas, entonces le decimos al señor que puede portar una dosis mínima pero perseguimos las ollas donde las venden y metemos a la cárcel por estar expendiendo a esas personas que están consumiendo la dosis mínima. Eso muestra un poco lo errado de la política en torno a  criminalizar una situación que puede ser llevada  por la vía de la salud pública y no desde la perspectiva de lo penal.

Igualmente hay un sinnúmero de sentencias de la Corte Constitucional que se quedan cortos porque hablan de la posibilidad de que la persona la consuma pero la prohíben que la cultiven y que la carguen. Se ve el problema desde una sola orilla pero no el tema desde el contexto.

Por todo esto yo creo que como institucionalidad debemos hacer todo de una manera más creativa  y entender el problema verdaderamente de fondo.

Además acá nos centramos en el cannabis pero que pasa con el alcoholismo que está generando muchas más muertes, si miramos los datos estadísticos de la ciudad de 100 personas que mueren en gran parte iban en moto y adicionalmente se encontraban borrachas.

¿Pero cuál es el interés de la administración en las personas que están reconocidas actualmente como consumidores  y adictas en la ciudad?

Alfredo Vargas: Nosotros debemos mirar un problema como una oportunidad y asumir esto de manera integral. Hemos pensado en la creación de capacidad instalada porque la posibilidad de tener unos cupos requiere unos costos, estos procesos de rehabilitación mensualmente está en el $1’200.000 y $1’300.000. Tenemos que trabajar en torno a esto  a partir de una política seria que atienda las aristas desde los distintos enfoques y reconozca las condiciones actuales que tenemos.