“Para muchos era una catástrofe anunciada”: Santos
“Seguiremos trabajando para que las catástrofes naturales no vuelvan a enterrar a nuestros pueblos”, expresó el presidente Juan Manuel Santos durante los actos de conmemoración de los 30 años de la tragedia de Armero, ayer en el nuevo Armero Guayabal.
Acompañado por su esposa, María Clemencia Rodríguez de Santos, el mandatario visitó inicialmente el Camposanto de Armero, donde elevó una oración por las víctimas de la tragedia ante la Santa Cruz, sembró el Árbol de la Esperanza y dejó una paloma de la paz.
Posteriormente, se dirigió al nuevo municipio de Armero Guayabal donde, en el parque conmemorativo ‘Omaira Sánchez’, puso la primera piedra de la construcción de la segunda fase del parque, recorrió una muestra cultural que incluye un museo con fotos y videos de la tragedia y develó una escultura en honor a ‘Omaira Sánchez’, la niña que se convirtió en símbolo mundial de la tragedia.
En esta visita, además de su esposa, el presidente Santos estuvo acompañado del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas; del director de Planeación Nacional, Simón Gaviria; de la directora de Prosperidad Social, Tatiana Orozco, y del director de Gestión del Riesgo, Carlos Iván Márquez, así como de autoridades civiles, militares y policiales del municipio y el departamento.
Tragedia anunciada
En un acto público cumplido en la plaza principal del municipio tolimense, el jefe de Estado recordó que la de Armero fue una tragedia anunciada.
“Esas vidas se perdieron porque se desató una tragedia que para muchos era una catástrofe anunciada; y por ello, sus muertes nos pesan en el alma porque fueron el producto de la imprevisible erupción del Volcán Nevado del Ruiz; pero también, hay que reconocerlo, porque no se escucharon esas voces que lo advertían y no se tomaron las medidas preventivas suficientes en el tiempo justo para evitar esa pavorosa tragedia que borró a Armero de la faz de la tierra”, sostuvo.
Homenaje a las víctimas
El mandatario hizo un sentido homenaje a las víctimas de la avalancha de Armero, entre ellas a la niña mártir Omaira Sánchez, quien –dijo– “enfrentó con coraje y dignidad el reto de estar frente a la muerte”, durante las “tres noches y tres días que duró su lucha y su agonía”.
“Al rendir homenaje a todas las víctimas y a la niña mártir de Armero, tenemos que fundamentalmente, señalar que siempre la vida derrotará a la muerte. Aquí no triunfó la muerte sino la vida, porque aquí en toda esta zona están las familias, muchos sobrevivientes, y todos los que recordamos y nunca olvidamos a los habitantes de Armero.
Afirmó que por ello es que “en Colombia vamos a derrotar la muerte con la paz que estamos construyendo. Derrotaremos la muerte y la violencia que tan cruelmente hemos vivido entre colombianos, para construir la paz, con justicia y verdad”.
