“La Abuela”, se acabaron 50 años de historia
Cerca de 50 años de trascendencia tenía el sitio conocido como tienda “La Abuela”, la esquina más conocida en el barrio Cándido Leguízamo. El negocio que había pasado por tres generaciones, hoy se encuentra cerrado de manera definitiva.
Cuando apenas estaban haciendo la vía del barrio Santa Inés, como una de las primeras fundadoras llegó Elmira Perdomo, quien nunca se imaginó que esa idea que tenía entre manos fuera a causar un reconocimiento en la ciudad. Luego de darle muchas vueltas al asunto, se abrió “La Abuela” dando sus primeros pasos como una tienda de barrio común y corriente.
“Mi mamá decidió traerse a mi abuela a vivir acá, llegaron cuando apenas estaban haciendo la vía de Santa Inés, ella quería poner un negocito para poder trabajar pero, al mismo tiempo, estar en la casa por su edad, inicialmente todo empezó como una tienda normal, sin embargo, las cosas fueron cambiando con el tiempo”, contó Luz Maritza Monroy Perdomo, actual propietaria del establecimiento.
Con el pasar del tiempo, la tienda fue creciendo, la clientela llegaba más al lugar y se fue dando a conocer por los productos que allí se conocían; por cerca de 18 años, la tienda fue de propiedad de Elmira Perdomo, pero a sus 89 años falleció dejando un legado y una huella en este barrio de la comuna Uno de Neiva.
Luego de fallecer, su hija Vilma Perdomo, quien no quiso que todo el trabajo de su madre se fuera con ella, se hizo cargo del negocio. “Mi mamá decidió coger la tienda, la siguió administrando y cuando ella se cansó de tenerla porque es muy esclavizante, yo le dije que me la arrendara a mí”, relató Monroy Perdomo.
Dejó de ser “La Abuela”
Una vez su madre le sede la tienda, hace cerca de 14 años, Luz Maritza empezó a tener problemas con los entes de control por vender cerveza “porque en las tiendas está prohibido hacer esto”, lo cual llevó a que el establecimiento cambiara su razón social y empezara a funcionar como “ventas de bebidas alcohólicas Maritza”, sin embargo, para todos sus clientes seguía siendo “La Abuela”.
“A mí me empezaron a molestar porque no podía vender bebidas si era una tienda, le cambié la razón social ante Cámara de Comercio, pero todo el mundo le decía “La Abuela”, esa era la fama, todo el mundo la conocía así por el tiempo que llevábamos acá”, explicó la dueña del establecimiento.
Según lo afirma Maritza, tan pronto le cambió la razón social, la tienda como tal se acabó y lo que vendían era pura bebida y algún tipo de mecato, “yo acabé la tienda, cualquier persona lo puede asegurar, lo único que vendía a parte del licor eran chicles, papas, maní y chitos que es lo que los muchachos consumen acá y lo que vende cualquier estanco”.
La esquina más conocida
Era muy usual pasar por esta esquina ubicada en la Carrera 1ª y verla inundada de jóvenes y adultos que iban a compartir una cerveza con sus allegados. El público más simpatizante de este establecimiento siempre fueron los estudiantes de la Surcolombiana quienes, sin falta, llegaban a este lugar.
“Cada vez que podíamos, íbamos a “La Abuela”, era un sitio que tenía su trascendencia, una historia, vivía lleno todos los días desde muy temprano y una de las cosas que más nos gustaban aparte de que era el sitio donde más barata estaba la cerveza, nunca pusieron música y uno podía hablar tranquilo”, expresó Edwin Castillo estudiante de la Universidad Surcolombiana.
Y esto precisamente era lo innovador de este lugar, lo único que se escuchaba eran las voces y las risas de las personas que permanecían en el lugar. “A mí me decían los muchachos que les gustaba porque acá sí podían hablar, no había bulla y que el día que la pusiéramos esto se acababa, por eso, cuando llegaban carros con música yo les decía que se fueran, así se enojaran, para evitar también problemas con los vecinos y mire lo que pasó”, afirmó Maritza.
El único sustento de la familia
Además de querer prestar un servicio y gozar esta labor, Maritza resalta que el establecimiento era el sustento de tres personas, “con el negocio comíamos mi hermana, que tiene una condición especial, mi viejo y yo, este negocio era la única entrada de dinero, ya somos personas adultas y no tenemos más salidas”.
Es así como una de las soluciones para esta mujer es convertir su negocio en un estanco, “lo único que, según la Administración, yo puedo hacer es poner un estanco donde los muchachos compren la bebida acá y se la lleven, estoy analizando la posibilidad porque yo sé que ellos me van a colaborar con eso”, dice con resignación la mujer.
“Nosotros estamos apoyando a la abuela con lo que ella decida, nos parece una injusticia que hayan cerrado, eso es pura envidia de la gente, ella no le hace daño a nadie, cerraba puntual antes de las 12 de la noche entre semana y a la 1:30 de la madrugada los fines de semana ya nos estaba sacando”, comenta un cliente del establecimiento.
Entre las cosas que más resalta la dueña del lugar y que recuerda con felicidad, es que su negocio le dio para sacar adelante a su familia, pues “un viernes me hacía $1.500.000”, lo cual siempre fue una bendición para su familia.
Selle definitivo del establecimiento
Luego de varios meses de procedimientos e investigaciones por parte de la Administración Municipal de la mano con la Dirección de Justicia, se dio el cierre definitivo del establecimiento, acto que entristeció a muchos neivanos que acudían a este histórico lugar.
“Llegamos hasta el barrio Cándido Leguízamo ubicado en la Comuna Uno, donde realizamos el cierre definitivo del establecimiento conocido en el sector como “La Abuela” porque no cumplía con los requerimientos establecidos por la ley para el expendio de bebidas alcohólicas. La actividad registrada ante la Cámara de Comercio no era la que estaba realizando y ya tenía un proceso desde hace varios meses por quejas de la comunidad”, contó María Vidal Aparicio, directora de Justicia Municipal, lo cual es refutado por su propietaria.
“Yo lo único que espero y que quiero es poder volver a abrir las puestas de mi negocio al público porque, aparte del dinero que me hace falta, les cogí aprecio a las muchachos y a todos los que vienen acá”.
