martes, 07 de julio de 2026
Actualidad/ Creado el: 2017-01-02 08:50

Veinte años de lucha por su hijo

Veinte años de lucha ha vivido Luz Marina Torres al cuidar a su hijo Juan Carlos Torres, que desde los 5 años de edad a causa de una meningitis no tratada a tiempo lo sometió a cama.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 02 de 2017

Una meningitis no tratada a tiempo en la niñez sometió la vida de Juan Carlos Torres a una cama. Su madre, Luz Marina Torres, una mujer de 60 años que ha dedicado su existencia a cuidarlo, cuenta que desde entonces se vio obligada a salir diariamente a la calle a pedir limosna para sobrevivir.

"Cuando Juan tenía cinco años, presentaba fiebres muy altas; yo lo llevaba al médico y siempre me decían que eran principios de una gripe, hasta que un día me tocó llevarlo a urgencias porque estaba muy mal y a los días le diagnosticaron meningitis", recuerda con tristeza y pesar de madre.

Agrega que desde ese momento todo empeoró y se convirtió casi en desgracia familiar. El pequeño primero perdió la visión, le creció la cabeza, no se ubicaba en la casa, luego se quedó sin poder hablar y cayó en cama.

Ella y su hijo postrado en cama desde hace dos años, se instalan cada mañana en la Carrera Quinta con calle 10, esquina, frente a la Alcaldía de Neiva, para tratar de tocar el corazón de los peatones en busca de recibir algunas monedas para vivir.

Deje mi trabajo para cuidar a mi hijo

La madre del joven de 25 años de edad, expresó a Diario del Huila, el drama que vive día a día para poder ayudarlo.

"Anteriormente trabajaba en casas de familia, y mis otros dos hijos estudiaban. Entonces debía dejar el niño solo, lo arreglaba, alimentaba y le decía que no se moviera de la cama para que no se lastimara. En esas condiciones fue perdiendo la movilidad. Me decía mami no veo la comida, se tropezaba con todo en la casa, presentaba dolores muy fuertes de cabeza. Me sacaron de muchos trabajos porque me escapaba para poder cuidarlo y por estará razón me toco dejar de trabajar para cuidar a mí hijo", afirmó Luz Marina.

Eso hizo que la situación económica en el hogar se fuera agravando. El niño requería más cuidados, presentaba convulsiones, los turnos de empleada doméstica no alcanzaban para cubrir los gastos de pañales y suplementos vitamínicos que requiere Juan Carlos. A Marina lo le quedó alternativa que salir a pedir dinero en el exterior de una iglesia en Florencia y desde el 2013 llegaron a la capital huilense en busca de ayuda.

La necesidad me hizo pedir limosna

Luz Marina, recuerda cómo fue ese primer día de pedir limosna por necesidad y al mismo tiempo sentir pena y miedo, porque no sabía cómo comportarse ni qué decir, pero estaba muy necesitada, dice con voz entrecortada.

"Llevé al niño en un taxi, nos ubicamos frente a una iglesia y lo coloque encima de una colchoneta, con un tarrito al lado y me escondí a cuidarlo. La gente le daba moneditas hasta que un señor preguntó en voz alta por la madre. Fue cuando me atreví a salir", recuerda, acongojada, ese momento, donde sin pena manifestó que seguirá hasta los últimos momentos en lucha para darle un mejor bienestar para su hijo.

Juan Carlos ya cumplió 25 años. Está casi completamente inmóvil, impedido. Por eso, hoy, y debido a todos los años de cuido que exige, su madre padece daños en la cadera y columna, por el esfuerzo que hace al cargarlo al bañarlo y movilizarlo.

Diariamente utiliza cuatro pañales y le suministra un medicamento que le da somnolencia, pero siempre está atento a su progenitora. "Solo puede mover una manito y cada rato me toca para saber que estoy junto a él. Lo llamo para darle el Ensure y sus sopitas licuadas", manifiesta.

"Hasta que Dios me permita tenerlo junto a mí".

Luz Marina, quien además es madre de dos hijos más, manifestó que todo el dinero que recoge son gastos para su hijo, "El dinero que recojo lo invierto en el arriendo, pañales, suplementos vitamínicos, alimentos y demás imprevistos, como cuando convulsiona, cosa que es corriente, tengo dos hijos más, uno mayor con un hogar aparte y una niña menor que está viviendo con una amiga en Florencia, mientras culmina el bachillerato, nunca me voy a rendir, siempre voy a luchar para cuidar, atender y ver por mi hijo hasta que Dios me permita tenerlo junto a mí", manifestó Marina con sus ojos entristecidos.

Sin ayuda del municipio

La mujer que a diario se sitúa en algunos puntos del microcentro,  es la admiración para muchos en Neiva, pero según versiones al parecer los encargados de espacios públicos han intentado sacarla de la esquina en la que esta porque supuestamente está obstruyendo espacio público.

"Unos meses atrás, unas personas con chalecos de Espacio Público de Neiva, se acercaron a mí y con amenazas me dijeron que no querían vernos más en la esquina donde puedo acomodarme siempre con mi hijo, porque eran ordenes del mismo Director de Espacio Público; yo no le hago daño a nadie solo estoy, veo esta una única forma de poder sobrevivir con mi hijo", habló la mujer en medio de tristeza y enojo.

Solo pido una ayuda al gobierno

A causa de las penurias que vive día a día esta señora de 60 años, por más de 20 años en lucha por mejor bienestar por su hijo manifestó a esta Casa Editorial.

"Yo solo le pido la ayuda del gobierno, no para mi si no para mi hijo, quiero que mi hijo viva sin sacrificios, de que tenga sus medicamentos, pido algo no imposible para el gobierno; no solo al Estado, cualquier persona que quiera ayudar a mi  Juan pueden llamarme 3112143134 yo con mucho agradecimiento recibiré toda las ayudas para mi hijo", concluyó la mujer en medio del llanto.