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Actualidad/ Creado el: 2017-05-02 07:38

Un siglo de vida sacando adelante a sus hijos

¿Qué puede pasar en 95 años? Esta es la historia de una venerada anciana que dio a conocer su vida dedicada a la costura.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 02 de 2017

En algún momento de la década de 1922 nació esta bella mujer, quien ha tenido una vida interesante  e intensa para haber nacido femenina en esa época. Yo la considero como una persona con una fortaleza muy grande, que tuvo que sacar adelante a sus hijos como pudo, como Dios le dio a entender.

Esta humilde mujer, quien se llama Agustina Quintero viuda de Gaona, es oriunda de la vereda de San Antonio del corregimiento de Vegalarga de la ciudad de Neiva,  ha sido un ejemplo de vida para muchos, por la dedicación a la costura con la cual sacó adelante a sus ochos hijos.

Vida de joven

Agustina, en diálogo con DIARIO DEL HUILA, relató la historia que vivió desde cuando era joven, “En ese entonces me dedicaba a la finca, yo no tuve ni un día de escuela, yo soy ‘el burro en el potrero’, no sé  firmar mi nombre, una nieta se dedicó a que yo aprendiera, me ponía planas pero eso no es para mí, también unas vecinas pasaban a llevarme a clases y no, nunca fui, así moriré yo”, narró la mujer de la tercera edad.

Llegada a Neiva

Ella, quien además de tener ocho hijos y sacar  adelante a todos sus retoños, también rememoró a este medio de comunicación  cómo fue su llegada a la capital opita, quien emigró de su lugar de origen después del fallecimiento de su esposo.

“A Neiva llegué cuando se murió mi marido, vine a la casa de una hija en el barrio las brisas, y ahora estoy donde una nieta desde hace dos años”, relató la humilde anciana con una mirada profunda.

Primera máquina

Quintero viuda de Gaona, llegó a Neiva  con sus ocho hijos y se dedicó a sacarlos  adelante cociendo y haciendo colchas que  vendía, con eso le daba la manutención y estudio a su descendencia.

“Yo tuve máquina y me acuerdo como si hubiera sido ayer que estaba en mi poder, era de marca Fappy, yo trabajé inicialmente con ella hasta que se me dañó, mandé a todo el mundo a buscar el repuesto para poder arreglarla, pero me decían que no había, que esa marca se iba a acabar y que iba a dejar de existir; sin embargo yo cogí y me fui para San Antonio, había un señor que arreglaba la máquina, tomé camino a caballo y me la arregló, pero agujas tampoco volvieron a hacer, entonces me tocó iniciar a coser a mano”, contó la mujer recordando sus épocas de juventud.

Hijos

La mujer que dio a este mundo ocho criaturas, narró cómo poco a poco fue viendo los decesos de cada uno de sus hijos, “mi Dios me dejó crear ocho hijos, cuatro mujeres y cuatros varones, la primerita hace como unos 20 años se fue con el marido y dos niñas y no volví a saber de ellas, yo creo que están muertas, otro hijo me lo mató un carro en un accidente, él  vendió la parte que le tocó de la finca por parte de su papá, compró un carro y cuando vino a Neiva se accidentó y quedó debajo de ese carro; y la última hija murió hace como un año por estar enferma del corazón, seguro murió como estoy yo, de vejez”, manifestó Agustina entristecida.

Trabajos de costura

Esta venerada anciana, hace sábanas y colchas cocidas a mano desde hace más de 10 años, ya que se quedó sin máquina y por los bajos recursos nunca pudo comprarse una nueva.

“El día que no cosa me enfermo más, porque yo ya estoy acostumbrada a desayunar y después saco mis cosas para ponerme a trabajar cociendo, aquí me encuentra usted todos los días, hasta los  festivos, pero nunca trabajaría cociendo el día jueves Santo por respeto a mi Dios. En las noches sueño pegando remiendos  y cosiendo las colchas, digo dormida cómo haré el diseño de la colcha o qué voy a coser al otro día”, narró la mujer.

Ya a sus 95 años de edad, ella consigue los ‘retazos’ de tela gracias a varias modistas del sector del barrio Las Brisas donde actualmente vive, “hay unas modistas buena gente que me dan retazos para coser y hacer colchas, tengo 20 colchas para vender, las estoy dando a dos mil pesos, anteriormente me compraban cuando vivía donde mi hija, la gente me decía ‘deme una, deme dos’, yo tenía buena venta con el trabajo de mis manos”, mencionó Agustina.

Primero y último recuerdo de su padre

Esta veterana, quien sufre de Párkinson y de malestares por su vejez, narró el primer y último recuerdo que tiene de su padre.

“Mamá tuvo tres hijos, dos varones y a mí, un día, cuando yo estaba pequeña,  mi madre me dice: allá está su papá, vaya saluda y mire a ver si le da plata; yo fui y me le agarré y lo saludé, él sacó cinco centavos, me los dio y se fue; desde ese entonces no volví a ver a mi papá”, relató la anciana.

La historia de Agustina, es una de las muchas tristes historias que varias mujeres vivieron en los años 70,  y quienes actualmente lo recuerdan con orgullo por haber sido buenas madres y haber sacado  adelante a sus hijos.