Tortuga de media tonelada fue encontrada en playas de Santa Marta
Una ejemplar de la especie Laúd, la más grande de las tortugas marinas y que está en vía de extinción, enterró sus huevos en una playa turística de Santa Marta.
Un vigilante advirtió el avance solitario del gigantesco reptil hacia una de las playas del sector. El tamaño y el afanoso comportamiento del animal en busca de un espacio de ese territorio blando y arenoso le hicieron pensar que se trataba de algo inusual, especial. Y, por eso, lo siguiente que hizo el hombre fue dar aviso urgente al gestor ambiental del hotel que está ubicado en ese sitio.
Cuando Nicolás Molina llegó, unas horas antes del amanecer, presenció deslumbrado el final de un milagroso ritual del que pocos humanos han sido testigos: el desove de la inmensa tortuga de 1.80 de largo y más de 500 kilos de peso.
El reptil llegó a esa playa desde donde, frenética e impulsada por su instinto de supervivencia, hace 30 años o más, recién nacida, buscó el abrazo de las espumosas olas para internarse paulatinamente en lo más profundo del mar Caribe.
“Es una bendición, un regalo de la naturaleza, una señal de que las condiciones ambientales de la playa y el mar están mejorando”, asegura Nicolás Molina, gerente ambiental del hotel Irotama, quien además, revela que la última vez que pasó algo parecido fue hace 30 años cuando la que llegó a este sector fue una tortuga aunque de la especie Carey.
Después de enterrar sus huevos, la tortuga Laúd volvió a la orilla y se perdió en el mar.
De inmediato, biólogos de la Corporación Regional Autónoma del Magdalena, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y el acuario Mundo Marino, se unieron a la observación y a la misión de garantizar la vida de los herederos de esta especie.
