sábado, 21 de febrero de 2026
Actualidad/ Creado el: 2014-05-25 10:32

Los extraños ‘negocios’ desde la fiscalía

El próximo viernes condenarán o absolverán a Melba Lorena Roncancio, presunta socia de la exfiscal Tatiana Oliveros. Entre tanto, al exdirector seccional de Fiscalías, Fernando Morales, lo llevarían preso por prevaricato el 9 de junio.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 25 de 2014

Palermo no solo es famoso por la sevillana y el mármol, es también la cuna de altas personalidades que han terminado envueltas en escándalos judiciales, no solo en el Huila sino en el país.

El viernes pasado mientras realizaban el juicio a la abogada Melba Lorena Roncancio, amiga de la palermuna y exfiscal de derechos humanos Tatiana Oliveros, en el Tribunal Superior de Neiva extraoficialmente se conocía que el próximo 9 de junio al exdirector seccional de fiscalías, también palermuno, Fernando Morales, lo condenarían por prevaricato, lo que no lo beneficiaría con la excarcelación.

Oliveros y Morales, no son los únicos promotores de escándalos, de este municipio también es Cayayo o Jorge Eliécer Valbuena Farfán, quien según ha quedado establecido, era compañero sentimental de la exfiscal, y de acuerdo con el testimonio de Andrés Molina Llanos alias Raspa, luego de dañarse la  relación ella lo mandó a asesinar.

Mientras esta complicada relación generó un escándalo, la libertad del exfiscal Fernando Morales está en juego por su aparente buena relación y posible favorecimiento a un exalcalde de este municipio.

Fiscal: Tatiana Oliveros lideraba un grupo delincuencial

Esta semana ante al juzgado Primero Penal especializado del Circuito de Neiva, el fiscal que lleva el caso de Melba Lorena hizo la sustentación probatoria de los delitos de concierto para delinquir con fines de narcotráfico, concusión y concierto para delinquir con fines de concusión en los que habría incurrido la abogada Melba Lorena y Harak Farid Polanía.

Según la teoría del ente investigador, la fiscal Oliveros “lideraba un grupo delincuencial” y a través de la abogada Melba Lorena Roncancio, participaba en un plan para extorsionar a destacadas personas de la vida pública del Huila como la exgobernadora Cielo González, el exalcalde de Neiva Héctor Javier Osorio Botello, el gerente de Coomotor Armando Cuéllar Arteaga y el exalcalde de Palermo, Víctor Ernesto Polanía.

Al parecer, el modus operandi era el siguiente: a las víctimas las llamaban de la Fiscalía y en una versión libre al parecer los intimidaban con imputaciones, sin si quiera haber abierto una investigación preliminar. A esto seguía la recomendación expresa para que asumiera la defensa la abogada Melba Lorena, luego venían exigencias económicas con el fin de que no se investigara nada, “todo obedecía a una conspiración ideada por Tatiana donde participaba Melba Lorena”, afirmó en audiencia Sheiber Cuenca, defensor de Armando Cuéllar.

“Lo curioso es cómo la doctora Melba Lorena tiene acceso a un expediente que tiene reserva sumarial”, cuestiona el abogado, al tiempo que señala que “la respuesta no es otra que la efectiva comunicación que existía en esa organización”.

Según lo que relató en los alegatos de conclusión el representante de Cuéllar, “Tatiana comunicaba a la doctora Melba cuáles eran a las personas a las que se les abriría investigación y eran abordada intimidatoriamente, de manera directa o por intermediarios, todo organizado por una organización criminal perfectamente con roles a seguir”, dijo.

En este sentido, esta semana los representantes de las víctimas y la Fiscalía insistió en que se condenara a Melba por estas conductas.

La relación con el narcotráfico

Pero por estos hechos no solo se le imputaron cargos a la abogada Melba Lorena Roncancio sino por el delito de concierto para delinquir con fines de narcotráfico, pues según testimonio de Andrés Molina Llanos, alias Raspa, actualmente preso, tanto la abogada como Oliveros tenían aparentes nexos y negocios con Los Urabeños.

En juicio se ventiló del viaje que hizo Tatiana Oliveros y Melba Lorena al Urabá. Según el relato de Molina Llanos todos los que participaron del viaje, tanto Tatiana Oliveros, como Melba Lorena Roncancio, su esposo Evangelista Méndez, Breiner Andrés Mosquera, su novia, sabían de los negocios del tráfico de droga. Sin embargo, Melba y su esposo “ellos no iban a tener tajada, ellos escucharon, eran cómplices, ellos iban era por el favorecimiento jurídico”, precisó el testigo, es decir, a conseguir poderes para su ejercicio como abogados.

Según el testigo, en el viaje se habló de planes para traficar droga a Bélgica, que se iba a transportar desde el interior del país donde él era el encargado de recibirla en la zona y entregársela a alias Javier, mano derecha de La Guagua (jefe paramilitar) quien tenía los contactos para sacar la droga vía marítima al exterior.

“Breiner y Andrés Molina demostraron además de lo dicho por la fiscalía que existía una estrecha amistad entre Tatiana y la doctora Melba, no de otra forma una se va a vacacionar con un fiscal que es su contraparte en muchos de sus procesos, pero además a conseguir trabajos porque a lo que se iban era a recaudar poderes de paramilitares, ¿eso no es un asesoramiento ilegal, o hace parte de la misma organización criminal?”, se preguntó la defensa de Cuéllar, quien recalcó que es claro que la exigencia económica para hacer lo que se bebía hacer, existió y que la empresa criminal para hacer lo que se debía hacer existe, por parte de miembros de la fiscalía en concurso con particulares.

La orden para asesinar a Cayayo

De acuerdo  con Andrés Molina, la doctora Oliveros le solicitó a alias La Guagua, que mataran a Cayayo su excompañero sentimental, luego de que supiera que él no solo la iba a matar a ella sino a todos los que se fueron a vacacionar a Urabá.

“Ellos tienen una pelea, pasional, económica no sé, alrededor de esto se han tejido muchas cosas a ver quién mata primero a quien... a la doctora Tatiana le habían confirmado que Valbuena estaba ofreciendo plata para que nos mataran apenas llegáramos al Huila, ella lo primero que hizo fue mandar a asesinar al señor Valbuena”, indicó en juicio alias Raspa.

Según indicó el testigo, a él le entregaron 5′400.000 pesos, para transporte alojamiento y comida de  tres personas, dos hombres y una mujer, que venían de Urabá a realizar el homicidio, yo tenía que entregar información de la ubicación de Valbuena.

De igual manera Molina Llanos mencionó que la doctora Melba y su esposo sabían del intento de homicidio. “Le pregunté a la doctora Oliveros quien más sabía y ella me manifestó por un pin de blackberry, que no me preocupe que nadie más sabe solo las personas que fueron al viaje”.

Finalmente el asesinato no se consumó debido a que Molina confesó a la Fiscalía el plan. Tampoco se efectuó el supuesto plan de Valbuena de asesinar a su excompañera sentimental.

Hoy alias Cayayo está en libertad pese a los contantes reproches de víctimas que reclaman de la justicia más operatividad, sin embargo, el viernes pasado el fiscal fue claro en advertir que su despacho no tenía a Valbuena para investigarlo sino como un testigo clave. Dijo que otra Fiscalía debía asumir la investigación de este señor.

Entre tanto, tanto la investigación de Tatiana y Melba siguen por separado su curso. El próximo viernes ya se sabrá si efectivamente la absolverán o la condenan por haber participado, presuntamente con una fiscal para delinquir.

Otro cuestionado

Otro de los escándalos de los últimos días fue el del exdirector seccional de fiscalías, Fernando Morales Rodríguez, natural de Palermo.

Esta semana también se supo que el próximo 9 de junio, día en que haga la lectura del sentido de sentencia en la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva, condenarían a Morales por el delito de prevaricato por lo cual le proferirían la medida de aseguramiento.

La investigación indaga hechos ocurridos en el año 2007 en los que al parecer desde su cargo como fiscal 17 y luego como fiscal décimo, favoreció al alcalde de la época en Palermo.

Morales Rodríguez habría decidido algunas resoluciones inhibitorias, es decir, que en algunos casos determinó no abrir formalmente la etapa de instrucción en el proceso penal, por diferentes consideraciones que finalmente favorecieron al burgomaestre palermuno.