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Actualidad/ Creado el: 2016-05-28 10:49

La política criminal se está desbarajustando: Gómez Méndez

“No me parece que sean buenos antecedentes que un partido de la trayectoria del liberalismo se rehúse a cumplir las decisiones de los jueces”.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 28 de 2016

Jorge Parga Vanegas
Diario  del Huila

El  exministro y exfiscal Alfonso Gómez Méndez, urgió una reforma del sistema  acusatorio y penitenciario de Colombia para evitar que la política criminal se siga desbarajustando.

En alusión al llamado ‘tribunal para la paz’, coincidió con la presidenta de la Corte Suprema, en el sentido, de que se trata de una justicia paralela, que todavía no hay  claridad sobre sus competencias, integración y duración.

Gómez Méndez, en diálogo con el  DIARIO DEL HUILA, se refirió a los ataques del procurador Alejandro Ordoñez, al proceso de paz y dijo que le profesa un infinito respeto, pero que sus “desbordamientos semánticos” pueden afectar la eficacia y validez de sus argumentos.

También, habló del Partido Liberal y del reciente Congreso que calificó de espurio, lo cual, atribuyó a la crisis estallada en esa colectividad en 2010, después de la  candidatura de Rafael Pardo.

¿Qué validez  tienen los  acuerdos de paz  de La  Habana  para  reformar la Constitución Política?

“La  verdad es que en sentido estricto, el Presidente no necesitaría facultades distintas a las ordinarias de la Constitución, para poner fin al conflicto mediante un acuerdo. Es decir, la Constitución establece que el presidente es el responsable del orden público y en ese sentido, puede manejarlo bien a través de la confrontación militar o de la negociación, como se ha hecho en el pasado en Colombia. La mayoría de los procesos, unos exitosos, otros no tanto, se han hecho con los instrumentos ordinarios de la Constitución. Basta recordar que el proceso considerado como el más  exitoso,  que fue con el M-19, se hizo sin siquiera con la Constituyente. Ese proceso de paz se hizo mucho antes  bajo el gobierno del presidente Virgilio Barco, con dos decretos de estado de sitio.

¿Qué ha pasado entonces?

Que le han dado toda esta vuelta para hacerlos aparecer como acuerdos especiales, que en estricto sentido no lo son. Entonces, mi tesis es que, el solo hecho de quedar algo en la Constitución, no es garantía  para que se cumpla. Todo para decir que, lo  que se ha querido hacer con ese andamiaje, dizque para  garantizar el cumplimiento de los pactos, no pasa de ser una ilusión. Yo soy partidario del proceso de paz. Me parece que es lo mejor que le puede pasar a esta nación. Pero para blindar el proceso, hay que blindarlo políticamente. Qué quiere decir eso, que a  los todos ciudadanos se les explique las  bondades de este proceso de paz y se busque un consenso con las   fuerzas políticas, para que sea finalmente, el pueblo colombiano el garante de lo que se acuerde y no se vaya a cambiar. Lo demás, es seguir con lo que yo he llamado el “fetichismo  constitucional”.

¿Podría existir  un conflicto de  competencias  entre  el marco jurídico para la paz  y la jurisdicción  especial Militar?

Ahí se crea el llamado tribunal para la paz. Como lo ha dicho la presidenta de la Corte Suprema, es una especie de justicia  paralela en donde  se  investigarían y juzgarían todos  los hechos que tengan relación directa con el conflicto. Se supone, que allí van  guerrilleros, ex guerrilleros, militares o empresarios, que de alguna  manera se hayan visto involucrados en el conflicto. Falta mucho por precisar ese tribunal: su integración, su competencia exacta, su duración; para saber por cuantos años va ese tribunal, si son cinco años, diez o veinte. Se presume que a partir de su integración todos los  hechos que tengan que ver con el conflicto van a ese tribunal, inclusive las decisiones   ejecutoriadas de jueces o de organismos disciplinarios de la República.

¿Cómo ve usted el trámite del plebiscito en la Corte Constitucional? ¿Cree  que es necesario o un inconveniente?

Pues mire. Yo he dicho que  en principio el plebiscito no se necesitaría,  por lo que le acabo de explicar.  Puede ser un mecanismo de legitimación. Lo que ocurre es que,   como pusieron un umbral tan bajo del 13  por ciento,  que equivale  más  o menos a cuatro millones, imagínese usted que votara esa cantidad de ciudadanos por el plebiscito, pues el Presidente ganaría, claro que pueden ser más. De todas maneras va quedar en entredicho esa legitimidad. Por eso, yo  pienso que  la Corte Constitucional puede  declarar  una constitucionalidad modulada, es decir, que pueda ampliar un poco ese  umbral que actualmente, como usted sabe, exige por lo menos  el 25  por  ciento del censo electoral  y es mucho  mayor del que se estableció. Ampliar ese umbral  exige una sentencia modulada  para que se le pregunte a los colombianos, si están o no de acuerdo con la paz,  y si están  o no de acuerdo con  los términos con  los que  se ha puesto al conflicto armado. En ese sentido, y con una pedagogía por parte del Gobierno, yo estoy seguro que los colombianos estarían dispuestos a tragarse incluso algunos sapos con tal de que acabemos esta guerra absurda.

¿Qué  concepto merecen los  reiterados ataques del procurador Ordoñez al proceso de paz?

Yo respeto al Procurador,  me  parece  que  él como ciudadano tiene derecho  a  expresar sus opiniones. Yo hubiera preferido, que el Fiscal y el Procurador se  limitaran a tomar decisiones y no a emitir opiniones políticas  que a veces, pueden  malinterpretarse. Yo le tengo un infinito respeto al Procurador, pero creo que ciertos desbordamientos semánticos pueden afectar la eficacia o la validez de sus  argumentos.

Y frente al proceso que adelanta  la Corte Suprema para elegir al  Fiscal General ¿Cuál es su posición?

Primero creo que el Presidente dejó enredar el proceso con ese mecanismo de un supuesto concurso, con el cual, se perdió  mucho  tiempo. Segundo, pienso que el Presidente  integró una buena terna y creo  que cualquiera de los  ternados  le da tranquilidad al país. Lo único que no puede es mantenerse  esa interinidad, porque no es buena  y no le conviene  ni a la Fiscalía  ni al país. Esperaría que cuanto antes la Corte Suprema, sin presión  de ninguna naturaleza, asuma su responsabilidad y elija al que ella considere vaya a ser el mejor fiscal, para esta coyuntura.

¿Está de acuerdo con que a los  delincuentes de ‘cuello blanco’, caso Nule, se les de casa por cárcel?

Aquí se ha desbarajustado la política criminal. Yo he criticado mucho el sistema acusatorio desde que se instauró, porque permite ciertos acuerdos llamados principios  de oportunidad, en donde, en ocasiones como en este caso,  terminan pagando penas  mínimas,  supuestamente, no por ayudar a desbaratar las  organizaciones criminales, sino a delatar a sus propios compinches. Yo creo que estamos en mora de revisar  no solamente el sistema acusatorio sino el sistema penitenciario en general.

Y en el campo político ¿cree que la actual Dirección Nacional  Liberal,  es legítima  o espuria? 

Como lo  hemos planteado muchos liberales, entre ellos dirigentes del Huila, como Julio Enrique Ortiz, Julio Bahamón, y personas de otras partes  como Jesús Edgar Papamija del Cauca; es claro que hay una decisión del Consejo de Estado, que las  directivas del Partido Liberal  no han querido cumplir. Por eso, fue que ese Congreso espurio fue suspendido  por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. No me parece que sean buenos antecedentes que un partido  de la trayectoria del liberalismo  se rehúse a cumplir las decisiones de los jueces. Es una crisis que viene de atrás, cuando en el año 2010 Rafael Pardo, dejó al partido en la peor situación de su  historia, casi sin alcanzar el  umbral. A pesar de eso, quedó como jefe, cosa que no ocurriría en ninguna parte del mundo y entonces comenzaron a manosear los estatutos del partido.

A propósito, ¿cómo cree que está actuando el liberalismo  y sus  dirigentes  frente a la actual coyuntura  política del país?

Me parece que el liberalismo se fue  secando con la piel de Zapa de Balzac, porque  perdió contacto con las masas, con la juventud,  se fue parlamentarizando demasiado  y se le fue entregando regionalmente a  los congresistas. Las cifras no mienten. En el año 98 con Horacio Serpa en la primera candidatura, el liberalismo alcanzó el 57 por ciento de la votación y la última  fue con Rafael Pardo, que sacó menos del 5 por ciento de la votación. Un partido que antes tenía 50, o más senadores, se contenta con tener 17 o 18. Creo que el liberalismo necesita una verdadera restructuración y un sacudón como lo estamos haciendo los liberales con este movimiento de recuperación liberal.