La política criminal se está desbarajustando: Gómez Méndez
“No me parece que sean buenos antecedentes que un partido de la trayectoria del liberalismo se rehúse a cumplir las decisiones de los jueces”.
Jorge Parga Vanegas
Diario del Huila
El exministro y exfiscal Alfonso Gómez Méndez, urgió una reforma del sistema acusatorio y penitenciario de Colombia para evitar que la política criminal se siga desbarajustando.
En alusión al llamado ‘tribunal para la paz’, coincidió con la presidenta de la Corte Suprema, en el sentido, de que se trata de una justicia paralela, que todavía no hay claridad sobre sus competencias, integración y duración.
Gómez Méndez, en diálogo con el DIARIO DEL HUILA, se refirió a los ataques del procurador Alejandro Ordoñez, al proceso de paz y dijo que le profesa un infinito respeto, pero que sus “desbordamientos semánticos” pueden afectar la eficacia y validez de sus argumentos.
También, habló del Partido Liberal y del reciente Congreso que calificó de espurio, lo cual, atribuyó a la crisis estallada en esa colectividad en 2010, después de la candidatura de Rafael Pardo.
¿Qué validez tienen los acuerdos de paz de La Habana para reformar la Constitución Política?
“La verdad es que en sentido estricto, el Presidente no necesitaría facultades distintas a las ordinarias de la Constitución, para poner fin al conflicto mediante un acuerdo. Es decir, la Constitución establece que el presidente es el responsable del orden público y en ese sentido, puede manejarlo bien a través de la confrontación militar o de la negociación, como se ha hecho en el pasado en Colombia. La mayoría de los procesos, unos exitosos, otros no tanto, se han hecho con los instrumentos ordinarios de la Constitución. Basta recordar que el proceso considerado como el más exitoso, que fue con el M-19, se hizo sin siquiera con la Constituyente. Ese proceso de paz se hizo mucho antes bajo el gobierno del presidente Virgilio Barco, con dos decretos de estado de sitio.
¿Qué ha pasado entonces?
Que le han dado toda esta vuelta para hacerlos aparecer como acuerdos especiales, que en estricto sentido no lo son. Entonces, mi tesis es que, el solo hecho de quedar algo en la Constitución, no es garantía para que se cumpla. Todo para decir que, lo que se ha querido hacer con ese andamiaje, dizque para garantizar el cumplimiento de los pactos, no pasa de ser una ilusión. Yo soy partidario del proceso de paz. Me parece que es lo mejor que le puede pasar a esta nación. Pero para blindar el proceso, hay que blindarlo políticamente. Qué quiere decir eso, que a los todos ciudadanos se les explique las bondades de este proceso de paz y se busque un consenso con las fuerzas políticas, para que sea finalmente, el pueblo colombiano el garante de lo que se acuerde y no se vaya a cambiar. Lo demás, es seguir con lo que yo he llamado el “fetichismo constitucional”.
¿Podría existir un conflicto de competencias entre el marco jurídico para la paz y la jurisdicción especial Militar?
Ahí se crea el llamado tribunal para la paz. Como lo ha dicho la presidenta de la Corte Suprema, es una especie de justicia paralela en donde se investigarían y juzgarían todos los hechos que tengan relación directa con el conflicto. Se supone, que allí van guerrilleros, ex guerrilleros, militares o empresarios, que de alguna manera se hayan visto involucrados en el conflicto. Falta mucho por precisar ese tribunal: su integración, su competencia exacta, su duración; para saber por cuantos años va ese tribunal, si son cinco años, diez o veinte. Se presume que a partir de su integración todos los hechos que tengan que ver con el conflicto van a ese tribunal, inclusive las decisiones ejecutoriadas de jueces o de organismos disciplinarios de la República.
¿Cómo ve usted el trámite del plebiscito en la Corte Constitucional? ¿Cree que es necesario o un inconveniente?
Pues mire. Yo he dicho que en principio el plebiscito no se necesitaría, por lo que le acabo de explicar. Puede ser un mecanismo de legitimación. Lo que ocurre es que, como pusieron un umbral tan bajo del 13 por ciento, que equivale más o menos a cuatro millones, imagínese usted que votara esa cantidad de ciudadanos por el plebiscito, pues el Presidente ganaría, claro que pueden ser más. De todas maneras va quedar en entredicho esa legitimidad. Por eso, yo pienso que la Corte Constitucional puede declarar una constitucionalidad modulada, es decir, que pueda ampliar un poco ese umbral que actualmente, como usted sabe, exige por lo menos el 25 por ciento del censo electoral y es mucho mayor del que se estableció. Ampliar ese umbral exige una sentencia modulada para que se le pregunte a los colombianos, si están o no de acuerdo con la paz, y si están o no de acuerdo con los términos con los que se ha puesto al conflicto armado. En ese sentido, y con una pedagogía por parte del Gobierno, yo estoy seguro que los colombianos estarían dispuestos a tragarse incluso algunos sapos con tal de que acabemos esta guerra absurda.
¿Qué concepto merecen los reiterados ataques del procurador Ordoñez al proceso de paz?
Yo respeto al Procurador, me parece que él como ciudadano tiene derecho a expresar sus opiniones. Yo hubiera preferido, que el Fiscal y el Procurador se limitaran a tomar decisiones y no a emitir opiniones políticas que a veces, pueden malinterpretarse. Yo le tengo un infinito respeto al Procurador, pero creo que ciertos desbordamientos semánticos pueden afectar la eficacia o la validez de sus argumentos.
Y frente al proceso que adelanta la Corte Suprema para elegir al Fiscal General ¿Cuál es su posición?
Primero creo que el Presidente dejó enredar el proceso con ese mecanismo de un supuesto concurso, con el cual, se perdió mucho tiempo. Segundo, pienso que el Presidente integró una buena terna y creo que cualquiera de los ternados le da tranquilidad al país. Lo único que no puede es mantenerse esa interinidad, porque no es buena y no le conviene ni a la Fiscalía ni al país. Esperaría que cuanto antes la Corte Suprema, sin presión de ninguna naturaleza, asuma su responsabilidad y elija al que ella considere vaya a ser el mejor fiscal, para esta coyuntura.
¿Está de acuerdo con que a los delincuentes de ‘cuello blanco’, caso Nule, se les de casa por cárcel?
Aquí se ha desbarajustado la política criminal. Yo he criticado mucho el sistema acusatorio desde que se instauró, porque permite ciertos acuerdos llamados principios de oportunidad, en donde, en ocasiones como en este caso, terminan pagando penas mínimas, supuestamente, no por ayudar a desbaratar las organizaciones criminales, sino a delatar a sus propios compinches. Yo creo que estamos en mora de revisar no solamente el sistema acusatorio sino el sistema penitenciario en general.
Y en el campo político ¿cree que la actual Dirección Nacional Liberal, es legítima o espuria?
Como lo hemos planteado muchos liberales, entre ellos dirigentes del Huila, como Julio Enrique Ortiz, Julio Bahamón, y personas de otras partes como Jesús Edgar Papamija del Cauca; es claro que hay una decisión del Consejo de Estado, que las directivas del Partido Liberal no han querido cumplir. Por eso, fue que ese Congreso espurio fue suspendido por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. No me parece que sean buenos antecedentes que un partido de la trayectoria del liberalismo se rehúse a cumplir las decisiones de los jueces. Es una crisis que viene de atrás, cuando en el año 2010 Rafael Pardo, dejó al partido en la peor situación de su historia, casi sin alcanzar el umbral. A pesar de eso, quedó como jefe, cosa que no ocurriría en ninguna parte del mundo y entonces comenzaron a manosear los estatutos del partido.
A propósito, ¿cómo cree que está actuando el liberalismo y sus dirigentes frente a la actual coyuntura política del país?
Me parece que el liberalismo se fue secando con la piel de Zapa de Balzac, porque perdió contacto con las masas, con la juventud, se fue parlamentarizando demasiado y se le fue entregando regionalmente a los congresistas. Las cifras no mienten. En el año 98 con Horacio Serpa en la primera candidatura, el liberalismo alcanzó el 57 por ciento de la votación y la última fue con Rafael Pardo, que sacó menos del 5 por ciento de la votación. Un partido que antes tenía 50, o más senadores, se contenta con tener 17 o 18. Creo que el liberalismo necesita una verdadera restructuración y un sacudón como lo estamos haciendo los liberales con este movimiento de recuperación liberal.
