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Actualidad/ Creado el: 2016-01-17 10:19

La faceta más humana del alcalde Lara

El mandatario neivano, Rodrigo Lara Sánchez, se despojó de su carácter político para dejar ver su lado más personal.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 17 de 2016

Desde la comodidad de su casa, Rodrigo Lara Sánchez, alcalde de Neiva, recibió a DIARIO DEL HUILA para hablar, como pocas veces lo ha hecho, de varios aspectos de su vida personal.

En esta oportunidad se obviaron temas como el presupuesto, vías e infraestructura o espacio público, para mostrar la faceta humana de quien desde el primero de enero de 2016 lleva las riendas de la capital opita.

 

¿Hace cuánto que no entra a un quirófano?

Realmente no fue hace mucho. La última vez fue unos diez días antes de las elecciones.

 

¿Qué va a hacer cuando sienta la necesidad de retomar labores médicas?

Ya lo tengo todo planeado. Una vez al mes voy a hacer una jornada social en el Hospital de Neiva, inclusive ya lo hablé con el jefe de cirugía. La idea es poder ayudarles y de una vez, no alejarme del todo de mi vida como médico.

 

¿Dejó un buen reemplazo antes de asumir la alcaldía?

Sí, claro. Incluso tres meses antes de las elecciones contactamos a unos compañeros míos que estuvieron viniendo y logramos que un buen cirujano del tórax se viniera para Neiva. Conseguir quien me reemplazara era uno de mis mayores retos.

 

¿En qué se parecen la medicina y la política?

Ambas buscan el beneficio de la sociedad, tienen ese carácter humanitario. Creo que la gestión pública debe ser como lo es una cirugía que requiere un diagnóstico, una planeación, luego una ejecución impecable y finalmente, la recuperación del paciente y la solución del problema. Si uno se apega a esas normas, resulta bastante interesante el reto.

 

¿Es consciente de cómo le cambió la vida?

Muy consciente. Sé que me cambió la vida, principalmente en ese valor que tiene uno de ir por la vida sin ser figura pública.

 

¿Y cuál es el mayor sacrificio que ha tenido que hacer por dedicarse a la política?

La familia es la mayor sacrificada porque el tiempo que uno tiene que dedicar es completo; la labor política es muy absorbente. Otro sacrificio es, a título personal, esa privacidad que puede tener una persona del común.

 

Pocas veces en una campaña se había visto a unos seguidores tan fieles y dispuestos a defenderlo ′con uñas y dientes′. ¿Cómo cree que logró tal fervor?

La política es cuestión de método y tiempo para poder ganar. Lo que hemos hecho es construir confianza, y esa confianza es lo que nos ha permitido lograr esa compenetración con los electores, con personas con las que tal vez nunca he hablado pero que creyeron en este proyecto. Por otro lado, pienso que la gente estaba cansada de lo mismo, de los mismos, y esa manera diferente de hacer política le llegó a la gente porque era una candidatura promovida por la misma gente.

 

¿Por qué la razón es la gente?

Es un lema muy bonito y parte de decir que en centro se encuentra el ser humano, y en ese centro está el objetivo principal del servicio en lo público. La razón se convierte en los niños, la salud, la cultura, la educación. Finalmente, la razón de servir en la política es la gente. En nuestra campaña, la justificación es ese ser humano que tiene derechos e ilusiones, ese que tiene que verse beneficiado con cada decisión.

 

¿Cómo fue ese proceso de cambiar la medicina por la política?

Poco a poco, porque primero entré tangencialmente y luego me fui compenetrando. Después me di cuenta que había algo más consistente para poder avanzar en un proceso político. Cada día veía que tenía más y más seguidores y así fue como me fui metiendo, me di cuenta que estaba ′hasta el cuello′ y no podía salirme (risas).

 

¿A dónde le gustaría llegar en la política?

Lo primero que quiero es ver una Neiva transformada, y es un sueño colectivo. La prioridad ahora es la ciudad y políticamente, le puedo decir con absoluta certeza que no pienso más allá de estos cuatro años y que tengo todo el pensamiento centrado en la ciudad. Muchas veces le dicen a uno que se prepare para ser representante a la Cámara o gobernador, por ejemplo, pero el tiempo y los electores lo dirán. El fin era hacer una excelente gestión y ver transformada a Neiva, lograr que sea una ciudad distinta, con mayores oportunidades.

 

Además del evidente parecido físico, ¿qué más le heredó a su a su papá, Rodrigo Lara Bonilla?

Creo que la vehemencia en la defensa de lo público, la defensa del ciudadano del común, de la gente más humilde. Es algo que él tuvo muy presente y que yo también lo tengo.

 

¿Qué papel ha desempeñado su mamá, Lilia Sánchez, en este proceso?

Ella es una persona bastante reservada, pero nunca me faltó su consejo. Es una mujer muy respetuosa porque en un comienzo no compartía mi decisión, consideraba que ese no era el mejor camino para mí, más en el momento en el que yo llego, luego de 26 años de profesión en la medicina. Me imagino que ahora se siente orgullosa (risas).

 

¿Qué tiene que agradecerle a ella?

Creo que todo. Toda mi vida la viví al lado de ella y me dio una educación basada en principios y valores, me enseñó el valor a la verdad, a hacer las cosas bien y eso para mí es motivo de orgullo.

 

¿Qué lo enamoró de su esposa Ana Isabel Valencia Hurtado?

Que Ana Isabel es muy dulce. Su dulzura, sin lugar a dudas, me enamoró.

 

¿Cuál es el mejor legado que les puede dejar a sus hijos?

El ejemplo de vida, eso es lo mejor.

 

¿Qué sueño le falta por cumplir?

El sueño es en cuatro años mirar hacia atrás y ver una ciudad trasformada, una ciudad con mayor equidad, mucho mejor. El anhelo es dejar una huella positiva en Neiva.