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Actualidad/ Creado el: 2015-06-14 09:13

El momento más difícil del proceso de paz

El presidente Juan Manuel Santos Calderón afirmó desde Europa que si con estos actos cobardes, insensatos, las FARC pretenden llevarlo a un cese bilateral del conflicto, se equivocan. Desde el 22 de mayo, cuando la guerrilla dio por finalizado el cese del fuego unilateral, los actos terroristas se han centrado en cinco departamentos: Cauca, Putumayo, Nariño, Caquetá y Guaviare, enfocados en la infraestructura eléctrica y la industria petrolera, principalmente.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 14 de 2015

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El viernes en la tarde, el teniente coronel Alfredo Ruiz Clavijo y el patrullero Juan David Marmolejo fueron asesinados por las FARC en Nariño.

 

El momento actual del proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC no es para nada fácil. El panorama más esperanzador, después de dos años de diálogos, fue al final de 2014 cuando ese grupo guerrillero anunció un cese unilateral indefinido de acciones terroristas contra el Estado y la población civil.

Para departamentos como Huila, que han estado en el centro del conflicto desde hace décadas sacrificando su crecimiento económico, aportando muertos desde todos los bandos y convirtiéndose en receptor de miles de desplazados de todo el país, fue un respiro.

En el segundo semestre del año pasado los transportadores, los distribuidores minoristas de combustibles, las empresas funerarias y las ferreterías fueron blanco de decenas de atentados en casi todos los municipios. Vehículos incinerados, almacenes semidestruidos y zozobra en todos los puntos cardinales de la región fueron el escenario que todos los días debieron enfrentar las autoridades civiles, militares y los empresarios.

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El vertimiento de miles de galones de crudo en las vías de Putumayo ha generado una crisis ecológica en los ríos y otros afluentes del departamento.

 

Cese de los bombardeos

Luego hubo otro avance: el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, anunció la suspensión de los bombardeos a la guerrilla y luego refrendó ese compromiso. Sin embargo, la muerte de una decena de militares en Cauca por parte de los subversivos fue el detonante de la situación actual.

Los máximos líderes de las FARC en La Habana culparon al Gobierno colombiano por los frecuentes operativos militares que, según ellos, tenían arrinconados a los guerrilleros. Por su parte, los altos mandos y el jefe de Estado expresaron que fue un acto de barbarie y traicionero. Los bombardeos volvieron, murieron cerca de 30 subversivos y el cese unilateral terminó.

Después de esta decisión, los actos terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han centrado en cinco departamentos: Cauca, Putumayo, Nariño, Caquetá y Guaviare, y enfocados en la infraestructura eléctrica y la industria petrolera, principalmente.

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Las FARC se han ensañado con Cauca, Putumayo, Nariño, Caquetá y Guaviare, atacando principalmente la infraestructura eléctrica y la industria petrolera. El Ejército hace presencia en las zonas.

 

Afectación a la población y la naturaleza

Entre los hechos más recientes y a la vez más criticados por la opinión pública está el derrame de unos 200.000 galones de petróleo en las vías, crudo que llegó a ríos, cultivos y afectó a los animales y a los pobladores de las zonas afectadas (Putumayo).

En Caquetá, en el Pacífico y en Cundinamarca derribaron torres que dejaron sin energía a más de 20 municipios. Pero los hostigamientos y ataques a la Fuerza Pública también han tenido su capítulo en este recrudecimiento del conflicto interno.

El viernes por la noche fueron asesinados dos policías, coronel Alfredo Ruiz Clavijo, comandante de la Policía en Ipiales, y el patrullero Juan David Marmolejo García.

Todos estos hechos de las FARC se han dado tres semanas después que anunciaran el levantamiento del cese unilateral al fuego el pasado 22 de mayo.

Ataques triplicados

El Centro de Recursos para Análisis de Conflictos Cerac señaló que durante este período han sucedido 63 ataques de la guerrilla a la fuerza pública, torres de energía, carreteras e infraestructura petrolera, además del asesinato de policías y soldados.

Jorge Restrepo, director del Cerac, dijo que han “registrado un total de 12 acciones en contra de la infraestructura de explotación de hidrocarburos, tres atentados en contra de carreteras de primer nivel y 10 hostigamientos en contra de la fuerza pública”.

El balance de centro de estudios es que los ataques por parte de la guerrilla se han triplicado y se incrementarán las acciones terroristas en los próximos días.

Tal vez por esa razón, el saliente ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón Bueno, soltó una de las frases más contundentes de toda la semana: “No lo puedo definir de otra manera: a uno le queda la impresión de que las FARC tienen mentalidad de burro, porque no es posible que un país en el que todo el mundo está hablando de paz, en donde el pueblo piensa que llegó la hora de terminar la violencia, la criminalidad y el terrorismo, a esta gente se le ocurra afectar a la población”, subrayó Pinzón.

Agregó que a los colombianos se les está acabando la paciencia con la guerrilla, porque con cada atentado que cometen lo único que hacen es desprestigiar los esfuerzos de paz que hace el país y la comunidad internacional.

Sociedad dividida

Un día antes del asesinato de los dos uniformados en Nariño, la firma Cifras & Conceptos reveló su estudio denominado Polimétrica que se enfocaba en distintos aspectos del proceso de paz. Fueron 2703 encuestas en Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali y Barranquilla realizadas entre el 4 y el 9 de junio de este año.

Sus resultados muestran cómo la sociedad colombiana está dividida frente a estos diálogos. Uno de los enunciados era “De las siguientes opciones para solucionar la lucha armada contra las FARC, ¿cuál cree usted que es la mejor?” El 34 por ciento de los consultados respondió que la mejor sería la derrota militar de las FARC, el 33%, se inclinaron por la negociación política y el 27% consideraron que era mejor promover la desmovilización de sus miembros.

En la medición anterior, realizada en abril de este año, solo el 23 por ciento de los encuestados consideraba la salida militar al conflicto con la guerrilla, el 28% estaba de acuerdo con la negociación y el 33% abogaba por la desmovilización.

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Fuente: encuesta Polimétrica, realizada por la firma Cifras & Conceptos en junio de 2015

 

No aprueban participación en política

Cuando se les preguntó “Si el costo de la paz con las FARC es aceptar los siguientes temas, ¿cuáles de los siguientes temas aceptaría y cuáles no?” El 72 por ciento está de acuerdo con que dejen las armas; hay un empate en el mecanismo de referendo popular para ratificar los acuerdos, 50% lo aprueba y el 48% lo desaprueba; y el 57% no está de acuerdo con una asamblea constituyente.

Lo que los colombianos definitivamente no aceptan es la participación electoral de los miembros del secretariado de las FARC. El 71% no está de acuerdo con esa posibilidad, solo el 28% aprueba esta premisa.

Además, el 75% desaprueba la posible inclusión de desmovilizados en la fuerza pública y el 80 por ciento no acepta que se les asignen curules en el Congreso de la República, sin elección popular, a los líderes de las FARC que tienen condenas.

Por último, la firma Cifras & Conceptos preguntó “¿Con cuál de las siguientes opciones de aplicación de justicia estaría usted de acuerdo, si de ellas dependiera la firma del acuerdo de paz?” El 87 por ciento no está de acuerdo con una “condena sin ningún día de pago de cárcel para todos”, el 86 por ciento no aprueba una “condena sin pago de cárcel para los líderes”, el 79% no está de acuerdo con una “condena sin pago de cárcel pero con confinamiento de desmovilizados en zonas especiales” y el 67% desaprueba “0 años de cárcel para la tropa rasa y entre 5-8 años para los líderes (como a los paramilitares)”.

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Fuente: encuesta Polimétrica, realizada por la firma Cifras & Conceptos en junio de 2015

 

Rechazo desde Europa

El presidente Juan Manuel Santos, que se encuentra en Europa, condenó los actos terroristas de las FARC. El jueves advirtió que si la guerrilla considera que con los recientes ataques terroristas perpetrados en el país obtienen apoyo para la búsqueda de la paz, se equivocan “de cabo a rabo”.

Al entregar un balance de su participación en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) – Unión Europea (UE), condenó los recientes ataques de ese grupo en contra de la infraestructura energética del país e indicó que ese comportamiento genera rechazo en todo el mundo.

Al día siguiente, después de recorrer la Feria de Milán 2015 expresó que “si la guerrilla realmente quiere la paz, lo que tiene es que buscar que la gente les crea que van en el camino de buscar la paz”.

“Hay personas dentro de Colombia que quieren frenar ese progreso, que quieren mantenernos atados al pasado. La guerrilla, por ejemplo, con esos ataques irracionales, insensatos, destruyendo precisamente lo que el mundo quiere preservar, que es el medio ambiente. Volando torres de energía para quitarle la luz a poblaciones enteras”, subrayó.

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Desde Europa, el presidente Juan Manuel Santos condenó los actos terroristas de la guerrilla.

 

“No se equivoquen”

Y ayer, luego de hacer un repaso de las condiciones en que se decidió la negociación, declaró que “estos ataques han generado daños incalculables al medio ambiente. Han destruido torres eléctricas dejando sin luz y sin capacidad de producir a poblaciones enteras. Y han asesinado vilmente a soldados y policías, los últimos de ellos el teniente coronel Alfredo Ruiz Clavijo y el patrullero Juan David Marmolejo”.

Anotó además, que “no queremos, no queremos enterrar más héroes como ellos y como todos los miles de hombres y mujeres que han entregado su vida en este conflicto inútil”.

El mandatario de los colombianos aseguró que si con estos actos cobardes, insensatos, las FARC "pretenden llevarme a un cese bilateral del conflicto, se equivocan. Se equivocan”.

Y sentenció: “A las FARC: no se equivoquen. Ese camino que ustedes han tomado no es el camino. El único camino posible es acelerar las conversaciones y llegar pronto a unos acuerdos. No destruyan esta oportunidad histórica. Nadie, ni los colombianos, ni la historia, nos lo perdonarían”.

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Fuente: encuesta Polimétrica, realizada por la firma Cifras & Conceptos en junio de 2015

 

Minutos finales

“Mi coronel está 901. El escolta está 901”. El número 901 es el código que utiliza la Policía para confirmar que una persona está muerta. Esa frase, contenida en un audio que publicó ayer la Revista Semana, fue pronunciada por uno de los policías que sobrevivió al ataque del frente 48 de las FARC en Córdoba, Nariño, en la tarde del viernes en donde murieron el teniente coronel Alfredo Ruiz Clavijo y el patrullero Juan David Marmolejo.

En el archivo, el uniformado, con la respiración entrecortada y agitado, le informa por radio a un compañero suyo que acaban de ser atacados. Se escucha en el fondo lo que serían algunos disparos.

“Nos atacaron con MGL, volvieron nada la camioneta y la carretera”, se oye en el angustioso llamado solicitando refuerzos. “Vayan a la parte alta y asuman posiciones”, le responden. Este audio es el testimonio final de dos uniformados que murieron en medio de las negociaciones de paz.

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Fuente: encuesta Polimétrica, realizada por la firma Cifras & Conceptos en junio de 2015

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Fuente: encuesta Polimétrica, realizada por la firma Cifras & Conceptos en junio de 2015