El caso Lara Bonilla y una actuación periodística
Luego de que se anunciara la exhumación del cadáver de Rodrigo Lara Bonilla en marzo próximo, volvió la polémica de cómo y quién participó en la muerte del político huilense. Rodrigo Lara Restrepo, hijo del inmolado, dijo que el periodista huilense Edgar Artunduaga participó de este crimen. El comunicador se refirió el tema (viene de página 19).
El encuentro, grabado clandestinamente el miércoles 20 de abril, del año 1983, marcó trágicamente la historia nacional, desencadenó la controversia, la lucha a muerte del Ministro contra las mafias y la tragedia que significó el asesinato de Lara Bonilla.
El Ministro mintió y se enredó
Por razones de mi trabajo periodístico (era subdirector de El Espacio, en reemplazo de Carlos Lemos Simonds y Luis Guillermo Velez) terminé por establecer que el ministro mentía cuando trató de justificar que había recibido un cheque de manos de Porras, por un millón de pesos. Inicialmente dijo que era parte de un negocio de la empresa de su familia en Neiva. Unas horas después que era dinero para su partido, que no entró oficialmente a las arcas del Nuevo Liberalismo.
Después apareció un segundo casete, entregado a varios periodistas en el Congreso, donde Lara agradecía al narcotraficante la donación. Yo publiqué los términos de esa conversación, pero –extrañamente- los grandes medios guardaron o quizás botaron el documento.
Lara asume la lucha suicida para limpiar su nombre
Los periodistas más importantes de la época guardaron silencio en apoyo del ministro. De manera ecuánime y valiente, Galán Sarmiento le pidió a su partido investigar la conducta de Lara, hecho que los distanció por meses. El presidente Belisario Betancur aparecía poco en esos días de miedo.
Lara Bonilla insistió en aclarar una situación ilícita (el cheque y su origen) que aparecía nítida a los ojos de la opinión pública, pero que hubiera sido perdonada con la explicación sencilla de admitir su error. Muy seguramente su fulgurante carrera política hubiera salido lastimada pero salvado su vida.
Los roces con Lara Restrepo
Cosas de la vida. Me encontré con el joven Lara Restrepo cuando éste era funcionario del gobierno Uribe y yo senador liberal, en oposición. Varios congresistas fuimos convocados por el primer mandatario.
Otro día mi seguridad como vicepresidente del Senado tuvo que apartarlo porque –alicorado- pretendía buscar camorra en un acto público en Pitalito, mi pueblo. A los pocos días lanzó su candidatura al Congreso y entendí que el escándalo le servía para promocionarse.
Después seguramente lo he incomodado con algunos comentarios periodísticos, cuando he dicho que mientras su padre fue asesinado por el narcotráfico, él ha apoyado políticamente a varios sujetos de origen mafioso.
Y también que el abrazo que se dieron con su hermano medio, el nuevo alcalde de Neiva, no ha sellado la relación familiar porque siguen peleando en los tribunales la herencia del padre asesinado.
Quizá lo haya contrariado, pero de ahí a provocar su ira, al punto de sugerirme asesino hay una gran distancia.
“Es un mozalbete atrevido”, le dijo Jaime Ucrós García a Lara Bonilla en una discusión política huilense. Y el ahora congresista ha heredado algunos rasgos del impetuoso jefe liberal, no su altura intelectual y demoledora oratoria.
El caso de Vicky Dávila
¿Qué pasa si Vicky Dávila continúa en el periodismo y el general Palomino se mantiene en la policía, atacando a los criminales y defendiendo su nombre, pero ocho meses después lo matan, hipotéticamente?
-¿Culparían a Vicky de un complot para asesinarlo? –Su familia la haría responsable de haber contribuido con sus denuncias al terrible y nunca deseado final?. Y, peor aún, ¿si la situación fuera aprovechada por un hijo que encuentra el hecho como bandera política, sería normal y bien recibido?
Lo que dijo Rodrigo Lara Restrepo
En la versión digital del periódico El Espectador, le preguntaron a Lara Restrepo, sobre la muerte de su padre y además de responsabilizar a narcotraficantes de la muerte de su padre. Denunció a Edgar Artunduaga por este crimen.
¿Quiénes son los responsables de haber manipulado la versión oficial?
El crimen de Rodrigo Lara Bonilla Bonilla fue adelantado por una confabulación de narcotraficantes y sectores políticos a quienes por las graves denuncias de infiltración del narcotráfico en la política no les convenía. Al aterrizar los aviones del narcotráfico, destruir su capacidad de producción criminal, desenmascarar a los principales jefes y señalar a sus aliados en la política y en la prensa, Rodrigo Lara recopiló muchísima información sobre el alcance del narcotráfico y lo que lo convirtió en un peligro para muchos. En este sentido, para muchos era fundamental tapar con un manto de impunidad el caso del homicidio de Rodrigo Lara.
¿Y en cuanto a nombres?
Los carteles de la droga de Pablo Escobar y los hermanos Ochoa Vásquez eran socios políticos del movimiento de Alberto Santofimio Botero y muchos de los que militaron con ellos hoy son figuras políticas vigentes. Contra Rodrigo Lara se armó una peligrosa confabulación para acallarlo y silenciarlo en la que participaron, además de los narcos, políticos como Santofimio y Jairo Ortega, y periodistas como Édgar Artunduaga.
