domingo, 05 de julio de 2026
Actualidad/ Creado el: 2016-02-12 11:22

Detectan ondas gravitacionales que predijo Einstein

Ayer se confirmó en Washington D. C. (EE. UU.) un anuncio esperado desde hace un siglo: la primera detección directa de las llamadas ondas gravitacionales, predichas en la teoría de la relatividad general, de Albert Einstein.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 12 de 2016

Científicos de Ligo (que en español significa Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría de Láser) determinaron que las ondas gravitacionales detectadas (lo lograron en septiembre pasado) nacieron en la última fracción de segundo antes de la fusión de dos agujeros negros que se dio hace unos 1300 millones de años. Cada uno de ellos era entre 29 y 36 veces mayores que el Sol.

La comparación de los momentos de llegada de las ondas gravitacionales a los dos detectores Ligo (7,1 milisegundos de diferencia) distantes 3000 kilómetros uno del otro, y el estudio de las características de las señales medidas, confirmaron la detección.

El fuerte está en esos detalles que viene revelando Ligo. ‘Falsos positivos’ pasados han alimentado el escepticismo, por lo que los autores de la investigación deben convencer a la comunidad científica de que su detección despeja toda duda. En marzo del 2014, el equipo del telescopio Bicep2, liderado por Estados Unidos, afirmó haber detectado evidencia, pero la misión Planck, de la Agencia Espacial Europea (ESA), lo desvirtuó meses más adelante.

En cualquier caso, pensar que el espacio alrededor de nosotros se estira y se encoge al ritmo de los sonidos producidos por dos agujeros negros en una galaxia lejana no deja de ser apasionante. Esta guía ayuda a entender por qué se trata de un hecho trascendental.

¿Qué son?

La relatividad general es una teoría sobre la gravedad, esa fuerza omnipresente que hace que los cuerpos con masa se atraigan unos a otros. La belleza de la idea de Einstein reside en entender el espacio y el tiempo, no como los entes absolutos e inmutables en los que estamos acostumbrados a pensar, sino como protagonistas activos en el funcionamiento del universo: entes maleables que pueden cambiar de forma, estirarse y encogerse.

La gravedad –enseñó Einstein– es el efecto de la curvatura del espacio-tiempo como resultado de la presencia de masa y energía: la Tierra gira alrededor del Sol no porque exista una fuerza invisible que la mantiene en órbita, sino porque la gran masa del Sol curva el espacio a su alrededor, y nuestro planeta simplemente se mueve libremente en ese espacio curvo.

Las ondas gravitacionales son, entonces, una manifestación extrema de esta interacción entre la materia y el espacio. En eventos altamente energéticos, como la colisión de dos agujeros negros o los momentos iniciales del universo, justo después del Big Bang, el espacio-tiempo se curva de manera rítmica y eso genera una curvatura periódica del espacio, una onda que viaja a través del espacio de la misma manera que las ondas de presión se propagan a través del aire para generar sonido. Predichas por la teoría, esas ondas, que permanecen elusivas, son las que intentan detectar experimentos como el de Ligo. (Especial de Juan Rafael Martínez)