Creencias y mitos que rodean a Semana Santa
Los mitos y creencias que rodean la Semana Santa fueron surgiendo dentro de la cotidianidad de la gente y en algunos casos llegaban a generar temores.
La Semana Santa fue creada con el fin de orar y pedir por el Señor Jesucristo. Sin embargo, se transformó en una semana de vacaciones, de rumba, de descanso… por eso hemos oído hablar de mitos y leyendas sobre la Semana Santa.
Las creencias mencionadas forman parte de una larga lista relacionada con Semana Santa, que en un pasado no muy lejano llegaban a provocar temores en la gente.
No acatar estas creencias significaba no respetar a Jesús, por no haber guardado duelo por su muerte, al derivar la mente a cosas ajenas a su sufrimiento, lo cual merecía castigo divino. Ahora, prácticamente sólo los abuelos se acuerdan de estos mitos.
Para muchos católicos, Jueves y Viernes Santo son días de devoción religiosa en los que se siguen ciertas tradiciones como el Viacrucis, el ayuno y la vigilia.
Para las personas que vienen de familias con fuertes creencias católicas, es común encontrar afirmaciones que rayan en lo absurdo como que durante el Viernes Santo no se debía limpiar la casa ni barrer el suelo, porque equivalía a "barrer la cara de Cristo".
Las familias rezaban el Jueves y Viernes Santo; trataban de no hacer ruido; el viernes no consumían carne roja, sino sólo mariscos. Incluso muchas de ellas ayunaban.
Una de las supersticiones era la no utilizar clavos porque Jesús fue crucificado de pies y manos con ellos.
Visitar siete iglesias y hacer una ofrenda en cada una de ellas, es una de las creencias que los mayores nos inculcaron cuando pequeños en los días de la Semana Mayor.
Todas estas costumbres hacen parte de un compendio de mitos de Semana Santa, cuya procedencia trataremos de entender.
- El cabello crece más rápido y más bonito si se corta a las 3:00 de la tarde del Jueves Santo.
Eso tiene que ver con la luna menguante y hasta con el crecimiento de los jardines. En el campo donde se fijaban, y aún se fijan, en las fases de la luna para determinar el manejo de las cosechas. Se dice que si uno siembra en creciente la planta crece rápido, pero no bonita. En cambio, si es en menguante, sale frondosa y florece. Igual, si el cabello se corta en menguante, se supone que crece bonito, grueso y brillante. Resulta que casi siempre el Jueves Santo coincide con esa fase de la luna, menguante. Incluso hoy en día las señoras siembran ese día y los peluqueros les recomiendan a sus clientes que se corten las “punticas”.
- Si las plantas usadas el domingo de ramos se queman con fe durante una tempestad, es posible calmarla.
Desde 1850 se sembraban arbustos por las calles donde iba a pasar el Señor. Una vez terminada la procesión, la gente pelaba las ramas y guardaba las hojas para quemarlas durante las tempestades diurnas o nocturnas y aseguraban: “mientras usted le ponga fe...”
No sólo para las tempestades. En el siglo XIX sin luz eléctrica en las casas, que quedaban cerca al monte, las personas escuchaban algún ruido y decían: “Es la bruja.” Entonces, prendían fuego al ramo para que todo se calmara. Es un mito muy común que todavía está arraigado porque se tiene fe en la bendición que recibe el ramo.
- No se pueden consumir carnes rojas
La tradición judío-cristiana desde 1950 dice que el Viernes Santo es un día misterioso, de recogimiento por el sacrificio y muerte de Jesús. En los pueblos y corregimientos hasta 1930 todo era triste después de las 3:00 de la tarde de ese día. Entonces, eso se fue relacionando: los cristianos tienen que sacrificarse con el ayuno y la abstinencia de carne roja, que era lo que más le gustaba a la gente en el siglo XIX.
Ahora, el sacerdote sabe que las preferencias son más variadas, por eso se le dice a las personas que se abstengan de comer lo que más les gusta, con el fin de hacer un verdadero sacrificio.
- No se debe rumbear, ni fumar, ni consumir bebidas alcohólica
En el sacrificio del Viernes Santo, los cristianos incluyen la abstinencia de diversiones. No se debe escuchar música profana, sólo música sacra; no se puede bailar, menos rumbear, es pecado fumar o acercarse al humo del cigarrillo que otro esté consumiendo; y no está permitido tomar ni ir a trabajar en el alambique, que era el aparato utilizado anteriormente para destilar aguardiente.
- No se puede participar en juegos de azar
Eso es clave. Si usted juega el Jueves, Viernes o Sábado Santo, va a perder todo lo que ganó y se va a arruinar una vez termine la semana, según la creencia popular, que se basa en la historia de Judas Iscariote.
- No se puede martillar
Eso se relaciona con la pasión de Cristo, la mentalidad colectiva lo asocia con estarlo clavando en la cruz, por lo tanto lo consideran no como pecado venial, sino mortal.
- No se pueden hacer oficios caseros
Esto se empieza a decir para contribuir al ayuno y a la oración, porque hacer oficio distrae del recogimiento propio de la Semana Santa e implica pasar más tiempo en la cocina. Entonces, la gente preparaba la comida desde el miércoles y la calentaba los otros dos días o hacía cosas muy livianas.
- Si una pareja tiene relaciones sexuales, se queda pegada
Según los sexólogos eso puede pasar fisiológicamente y no necesariamente por ser Viernes Santo. Eso sucede porque la mujer se asusta, aprieta demasiado su vagina y el pene queda atrapado.
