domingo, 05 de julio de 2026
Actualidad/ Creado el: 2016-02-13 09:28

Camilo Torres, un icono a 50 años de su muerte

50 años de la muerte de Camilo Torres, el cura guerrillero que murió en su primer combate, en Neiva, la Universidad Surcolombiana lo conmemora con una galería fotográfica de la memoria Camilo Vive, el lanzamiento del documental El Rastro de Camilo, y un mural colectivo llamado Camilo y el amor eficaz. El ELN ha anunciado un paro armado en memoria de Camilo Torres.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 13 de 2016

Hace 50 años, el 15 de febrero de 1966 murió en Colombia durante su primer combate Camilo Torres Restrepo, el cura guerrillero que llegó al marxismo desde el cristianismo y es icono del Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupo que sigue enconado en la lucha armada.

Su corta vida terminó a los 37 años y dejó una estela de influencia en Colombia y América Latina, pues fundó la primera facultad de Sociología en el continente tras doctorarse en la Universidad de Lovaina (Bélgica).

Su pensamiento religioso fue decisivo en la Teología de la Liberación, una doctrina católica que se consolidó en la Conferencia de Medellín de 1968 y que tuvo una fuerte presencia en todo el continente en las décadas siguientes.

Pero si algo ha quedado en Colombia es la imagen de un rebelde que nació en el seno de una familia de la alta burguesía bogotana y que decidió unirse al ELN años después de tomar los hábitos.

"En el imaginario colectivo, lo que se conoce de Camilo Torres es el mote que se le puso, ′el cura guerrillero′, pero tuvo mucho más que eso", explicó el profesor Ramón Fayad, director del Centro de Pensamiento que lleva el nombre del sacerdote en la Universidad Nacional de Bogotá.

Fundador

Camilo Torres fundó también el movimiento político Frente Unido que tuvo "un impacto enorme" en la sociedad de la época, según Fayad.

"Ese tipo de cosas las manejaba Camilo conceptualmente para aglutinar a esos sectores (populares) que son de enorme vigencia en la historia de Colombia", agregó.

En ese movimiento intentó unir a diferentes fuerzas políticas al margen de los tradicionales partidos Liberal y Conservador, que habían formado el Frente Nacional para alternarse el poder tras años de guerra civil.

"La lucha por los pobres lo llevó a la guerrilla pero también serios intereses en que desapareciera de la escena", ese movimiento político, destacó Fayad, sobre las razones por las que se sumó al ELN. Ese rol lo resumió Camilo Torres en una frase: "El deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución".

Desde hace dos años, el presidente Juan Manuel Santos y los "elenos", como se llama a los integrantes del ELN, mantienen diálogos exploratorios con el fin de entablar un proceso de paz que en los últimos días parece alejarse por un recrudecimiento de los ataques de esa guerrilla.

Murió en su primer combate

Precisamente, los dirigentes del ELN han anunciado que esta ofensiva es en memoria de Torres, pero Fayad lo tiene claro: "Camilo era básicamente un pacifista". "Muchos de los jóvenes de la época veían que la opción armada era la única de su momento, tal vez por el éxito de la Revolución Cubana, pero los testimonios, documentos y posiciones muestran que Torres se oponía a la violencia", agregó Fayad.

Torres murió en su primer combate como guerrillero, momento en el que nació un mito que el cantautor chileno Víctor Jara ayudó a expandir con Cruz de luz, dedicada al sacerdote.

"Lo que más me interesa del mito de Camilo es que es una demostración más y muy triste, de que América Latina no cree sino en héroes muertos", dijo en vida uno de sus amigos, Gabriel García Márquez.

A finales de enero de 1966, el comandante del ELN, Fabio Vásquez, que andaba muy preocupado por la moral de sus hombres y la escasez de armamento, dio la orden de preparar una emboscada. Camilo Torres llevaba ya más de cien días como guerrillero raso de esa guerrilla, esperando la hora de ir al combate y ganarse en franca lid su fusil.

La historia

A mediados de febrero, Fabio Vásquez mandó improvisar un campamento en un ramal denso del cerro de los Andes, por los lados del río Cascajales, por donde debían pasar soldados adscritos al Batallón Bogotá. La mañana del martes 15, antes de ingresar por el sendero estrecho, el teniente Jorge González, comandante del pelotón, dio la orden de alargar las distancias entre los hombres para evitar que en caso de emboscada quedara copado el pelotón por las fuerzas enemigas. Estaban los guerrilleros atrincherados en un túmulo desde donde se divisaba a la entrada del camino una plancha de cemento abandonada que alguna vez sirvió para secar café, razón por la cual a la zona la llamaban Patiocemento.

A las diez de la mañana entró el soldado puntero, Eugenio Alarcón, y como no vio nada sospechoso alzó la mano para que sus compañeros lo siguieran. Apareció enseguida el sargento José Poveda y más atrás, el resto en hilera dilatada. Cuando Fabio Vásquez vio llegar los tres primeros uniformados se levantó, apoyó la Madsen sobre su cadera y comenzó a vaciar el cargador. Camilo disparó los seis tiros que tenía su 38 largo y esperó la orden de recuperar armas. Cayó primero el teniente, luego el soldado, mientras que el sargento Poveda recibió una herida profunda en el brazo izquierdo y se refugió detrás de un árbol esperando la llegada de refuerzos. Fabio y Camilo saltaron hacia donde yacían los soldados, pero era ya muy tarde cuando advirtieron la carabina del sargento abriendo fuego tras del árbol.

Poveda accionó su punto 30 con la mano derecha y Camilo, el primero, el más alto de los hombres, recibió un primer disparo que entró por la cara anterior del hombro izquierdo y salió por la escápula de ese lado, se curvó con un quejido suave y comenzó a dar la vuelta cuando lo alcanzó de lleno el segundo tiro en el costado izquierdo, pasó por las costillas y tomó dirección de arriba abajo y de izquierda a derecha de su cuerpo, entró por el ventrículo cardiaco, abrió una tronera en la aorta, desgarró el diafragma, dejó una huella de pólvora en las entrañas, salió por la ingle derecha y lo dejó caer bocabajo sin remedio alguno.

Al instante saltó para ayudarlo un quinceañero llamado Carlos Viviescas, a quien todos llamaban Camilito, pero apenas se acercó lo alcanzó en el rostro una descarga. Y lo mismo le pasó a Aureliano Plata. Lo que siguió fue la penosa desbandada adelante y atrás. Huyeron los unos por Filo de Oro y los otros trataron de seguir en estampida a Fabio Vásquez, que se perdió desesperado en la espesura de la cordillera de los Cobardes.