246 muertos tras el peor sismo en 37 años en Ecuador
Tras el sismo de 7,8 grados en la escala de Ritcher, colapsaron edificios y puentes, y seis zonas quedaron sin energía eléctrica. El número de víctimas fatales aumentaría con el paso de las horas.
Sube a 246 el número de muertos y a más de 1.500 los heridos, tras el peor sismo en 37 años en Ecuador. El último reporte hablaba de 77 muertos, 588 heridos y destrozos considerables por el terremoto de magnitud de 7,8 que sacudió a ese país el sábado, indicaron las autoridades, quienes advirtieron que el balance aumentará.
"Estamos enfrentando una tragedia de magnitud", señaló el presidente Rafael Correa desde el Vaticano, adonde viajó a participar en un foro sobre desigualdad.
En su oración de Regina Coeli ayer, el papa pidió por los ecuatorianos. "Un violento terremoto ha golpeado a Ecuador, causando numerosas víctimas y graves daños. Roguemos por su población. Que la ayuda de Dios y de sus hermanos les dé fuerza y consuelo".
Con epicentro en la provincia de Manabí (oeste, a 300 kms de Quito) es el terremoto más fuerte desde 1979. El sismo ocurrió hacia las 7:00p.m., y tuvo una duración de aproximadamente un minuto. Fue también sentido en el sur de Colombia y en Perú, aunque en ninguno de esos países se reportaron víctimas, de momento.
"Fue como que se iba a terminar el mundo. Las casas se han venido abajo, por mi casa tres casas se han caído, los postes de luz se han caído, la gente está en total desesperación, hay gente sepultada bajo escombros", dijo Míriam Santana, una ama de casa de 40 años desde la ciudad de Manta, una de las más afectadas.
Según las imágenes difundidas por los medios y usuarios de las redes sociales, el fuerte movimiento telúrico dejó edificios, puentes y otras infraestructuras caídas, así como cortes de luz en las seis provincias más afectadas, ubicadas entre el suroeste y el noroeste del país: Esmeraldas, Los Ríos, Manabí, Santa Elena, Guayas y Santo Domingo.
"Sabemos que hay ciudadanos debajo de los escombros que tienen que ser rescatados", agregó.
Mientras en Manta los vecinos calificaron el temblor como "una catástrofe", en el norte de Quito, la gente salió asustada a las calles, donde los postes de luz y los cables se movían de lado a lado. El gobierno decretó "el estado de excepción para precautelar el orden público" y descartaron un alerta de tsunami, al igual que las autoridades colombianas.
