“Mi hijo no come”
El niño debe comer en un ambiente sano y agradable y no se le debe obligar a comer, pues según estudios realizados, los niños presionados comen menos.
Dra. Rocío Rodríguez Canaval
Residente de Pediatría, Universidad Surcolombiana
Uno de los principales motivos de consulta al pediatra es porque los hijos no quieren comer; la inapetencia de los niños se convierte en una gran angustia que puede estar presente en todas las clases económicas. Los niños aprenden por modelos, viendo a otros comer, y aunque pueden existir enfermedades que pudieran explicar el rechazo a los alimentos, en muchas ocasiones el origen de las dificultades en la alimentación de los niños se debe a las costumbres de sus padres.
Por tanto, si nuestros hijos/as tienen dificultades para alimentarse, es necesario tener en cuenta los siguientes consejos:
- En los niños el apetito se desarrolla como un aprendizaje que tiene que ver con un proceso de socialización entre padres e hijos, por tanto, durante la alimentación se deben evitar distorsiones como ver televisión, jugar con la tablet, mostrarle su juguete favorito, etc.
- El niño debe comer en un ambiente sano y agradable y no se le debe obligar a comer, pues según estudios realizados, los niños presionados comen menos.
- Se debe limitar la duración de la alimentación, de 20 a 30 min, ya que si no come en este tiempo es probable que no lo haga, y el insistir puede convertirse en una situación estresante que puede generar maltrato.
- Se deben dar de 4-6 comidas por día, incluyendo refrigerios y solo agua entre cada comida; los desayunos, almuerzos y cenas deben tener una hora establecida.
- Se deben servir alimentos apropiados para la edad: por instinto el niño elige lo que puede masticar y rechaza lo que no puede.
- La tarea de los padres es garantizar que la textura de sus comidas esté acorde con su edad y estimular la auto-alimentación, es importante que los niños se interesen por la comida.
- Antes de los cinco años los niños prefieren alimentos ricos en grasas y calorías, sin embargo a esta edad ya deberían haber probado al menos 70 tipos distintos de alimentos, manifestado preferencia por unos 50 de ellos.
- Se deben ofrecer al menos entre ocho y quince veces los alimentos y en distintas ocasiones antes de rendirse y dar por sentado que verdaderamente no les gustan.
- Un error frecuente es que los padres insistan en que los niños queden repletos en cada comida, cuando la velocidad en llenarse y el umbral de la saciedad es distinto en cada persona y diferente al del adulto; se nos olvida que comen como niños y tienen un estomago de niño, no de adulto.
- Lo más recomendable es que los padres sean amables con sus hijos al momento de alimentarlos, que se coma en familia, que se les explique a los niños muy bien lo que están comiendo, se les comente acerca de la importancia de cada alimento, se les diga que es algo sabroso lo que van a probar y prevenirlos acerca de si es salado, dulce, ácido o amargo, para ir entrenando sus papilas gustativas.
Todos los niños pueden mejorar su problema de alimentación con atención médica y la dedicación amorosa pero firme de sus padres.
