‘Tierras para la paz’
10 familias provenientes de diferentes municipios del Huila fueron beneficiadas con subsidios de $43 millones para cada una, que serán destinados para la compra de tierras.
De todos los hechos violentos que debió soportar en la inspección San Adolfo del municipio huilense de Acevedo, el que más recuerda Marinella Ortiz Córdoba, se remonta a cuando ella tenía solo 7 años.
«Nosotros allá (en San Adolfo) tuvimos como tres ataques de la guerrilla», explicó Ortiz Córdoba, quien hoy tiene 36 años y dos hijos. «Una vez, como nosotros vivíamos a la entrada del pueblito, mi papá escuchó unos ruidos y salió a mirar qué pasaba o a ver si era algún animal».
Pero no era un animal ni mucho menos, era la guerrilla. La campesina aún recuerda con pavor la orden que los entonces rebeldes le dieron a su padre: « ¡Éntrese para la casa, que vamos a atacar!».
Era de noche y a todos los Ortiz: los padres, cuatro mujeres y dos hombres, les tocó tirarse al suelo. El piso de la casa era de tierra. Arrastrándose después se metieron debajo de una cama a rezar y, de acuerdo con la aceveduna, «a pedirle a Dios que no nos dejara pasar nada. Eso fue eterno. La balacera duró por cinco horas».
Actualmente, no tiene claro cuántos muertos aparecieron tirados en San Adolfo al amanecer del día siguiente. Solo recuerda que hubo víctimas de lado y lado: de las fuerzas del orden y también de la guerrilla.
Finalmente, en octubre de 2002 la familia no aguantó más violencia en el pequeño caserío y se vio forzada a desplazarse. Para esa época, también la madre de Ortiz estaba temerosa de que a los dos muchachos de la casa los reclutara la guerrilla. «Salimos para Neiva, en calidad de desplazados, solo con lo que llevábamos encima y unas cositas de cocina», evocó, con la voz entrecortada, durante una reciente entrevista con la oficina de prensa de la Agencia Nacional de Tierras en un pequeño apartamento del barrio Bosques de San Luis de la capital del Huila.
Nuevo comienzo
Pero los tiempos han comenzado a cambiar en Colombia y esto se ve reflejado en que tanto Marinella Ortiz, dos de sus hermanas y un cuñado recibieron tres subsidios integrales de reforma agraria por un poco más de $131 millones para que se hagan a 10 hectáreas de tierra en una zona rural de Palermo.
Sin embargo, la historia de esas 10 hectáreas de tierra fue un verdadero calvario. Hacia 2011, 64 familias campesinas presentaron proyecto para una finca en Santa María, Huila. Pero, según el relato de Marinella Ortiz, el asunto “se estancó” en los vericuetos del desaparecido Instituto Colombiano de Desarrollo Rural o Incoder.
Sin embargo, no cesaron en su lucha por tener una tierra donde vivir. Hace tres años, Marinella Ortiz y sus tres allegados, es decir, tres familias, pasaron por separado al Incoder una propuesta para subsidios integrales de reforma agraria.
Para ella, el tema “por fortuna” terminó en los escritorios de la Agencia Nacional de Tierras que, en escasos 22 meses, le dijo sí a su proposición. Según comentó, el hecho de haber recibido los subsidios «es una bendición de Dios porque la verdad este proyecto me sacaba lágrimas por tantos tropiezos».
Infortunios que van quedando atrás porque, al decir de esta mujer de aspecto tranquilo y de hablar pausado, la violencia ha mermado en Colombia gracias al proceso de paz que selló el Gobierno Nacional y la otra guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - FARC.
Expresa con esperanza que sembrará café en las 10 hectáreas de tierra que ya son de su propiedad. «No hay cosa más buena en el mundo que vivir en paz», aunque se lamentó de que el Ejército de Liberación Nacional - ELN siga sembrando el caos y el terror en muchas partes del país. Por eso invitó a los integrantes de esa guerrilla a sentarse con el Gobierno y a firmar cuanto antes la paz definitiva para Colombia.
Labriegos beneficiados
El de Neiva fue uno de los seis eventos que simultáneamente y en el Día Internacional de la Mujer organizó la Agencia Nacional de Tierras en todo el país, para entregarles subsidios a familias campesinas de 23 municipios colombianos.
Según el director de la Agencia, Miguel Samper Strouss, se materializaron así recursos por unos $5.347 millones para garantizar el acceso a la tierra de 104 familias campesinas que hasta hoy no tenían un predio para trabajar.
En total fueron 770 hectáreas que los campesinos destinarán a proyectos de siembra de yuca, plátano, café, palma, caucho y frutales, ganadería, ganadería de apriscos y cultivos de cítricos, entre otras iniciativas.
En el Huila 10 familias desplazadas provenientes de diferentes municipios del departamento fueron beneficiadas con subsidios de $43 millones para cada una, destinados a la compra de tierras. Otras, a las que ya les fueron asignados los recursos, están en busca de la finca que quieren comprar con los recursos que otorga el Gobierno Nacional.
