lunes, 16 de febrero de 2026
Judicial/ Creado el: 2018-02-21 12:32 - Última actualización: 2018-02-21 01:04

¡Que el crimen de Lina no quede impune!

Familiares piden justicia ante este feminicidio. Al parecer Anderson Vásquez después de asesinarla y dejarla abandona, se hizo pasar por ella desde su celular y luego lo vendió.  

Escrito por: Monica Serrano | febrero 21 de 2018

El 19 de enero del presente año, Anderson Vásquez Mora, recogió a Lina Carabalí Covaleda en una motocicleta y la llevó al corregimiento de la Ulloa, donde la asesinó.

Sus seres queridos  y amigos  la recuerdan como una mujer valiosa, luchadora y amorosa; Lina Carabalí Covaleda tenía 26 años.

Su tía Rubiela Covaleda y Juan Camilo Carabalí hablaron sobre los comportamientos y actitudes que mostró Anderson Vásquez Mora.

Día del crimen

Su hermano Juan Camilo Carabalí de 17 años de edad, con nostalgia habló sobre el día de los hechos: «Eso fue un viernes en la noche. Él llegó a las 4:00 p.m. a la casa, lavó una ropa, estaba con mi hermano Stiven y un tío, él me pregunto: ¿Camilo qué hora es? Le dije: son 6:00 p.m., y me dijo: voy a recoger a su hermana porque si le llegó tarde se pone brava. Él se fue y regresó como a las 7:00 p.m. En ese momento ya la había asesinado».

Anderson Vásquez: ‘Doble cara’

«Él llegó normal y me dijo: ¿Camilo, su hermana no le ha escrito?  Y le dije que no. Dijo que había ido a recogerla al trabajo y que ella no había salido. Antes de irse de nuevo se quitó los zapatos, los lavó y los puso encima del techo. Entonces regresó a las 7:30 p.m. y me preguntó: ¿no le ha hablado, estoy aburrido de llamarla y  no me contesta. Yo le dije: ¿ustedes están peleados?  Y me contestó que no».

«Regresó nuevamente a las 8:00 p.m., y me dijo que estaba asustado porque mi hermana no le contestaba, yo le dije que tal vez no demoraba en llegar. Me fui a jugar fútbol y regresé a las 10:30 p.m., iba hacer algo para comer y no encontré el cuchillo con el que la asesinó».

Las versiones de su hermano, indicaron que Vásquez, mintió hasta las últimas consecuencias.  «Al otro día como a las 7:00 p.m. él mismo llamó a la Policía y llegaron los agentes y le hicieron unas preguntas, nos dijeron que encontraron el cuerpo de una mujer, me dijo el agente que si me mostraban  fotos de un reloj o de un cuchillo los reconocería, cuando vi la foto les dije que sí, que esa era. Cuando nos montaron en un carro, me tomaron una declaración y ahí fue que me mostraron a mi hermana en fotos y el cuchillo que era de la casa y el reloj que hallaron que era de él», Juan Camilo Carabalí.

Celular

Asimismo, el presunto asesino se había hecho pasar la noche del crimen por la víctima. «Después de las 7:00 p.m. cuando él llegó y me preguntó que si mi hermana me había escrito, él ya tenía el celular de ella y la estaba suplantado».

Su hermano afirma que él le escribió esa noche desde el celular de Lina: «Me escribió: ¿Hola Camilo a Anderson está en la casa? Y le dije no y que estuviera pendiente de él que iba a ir a recogerla. Me escribió que ella estaba en la Ulloa con unos amigos y que no le contara nada a él».

Anderson Vásquez siguió durante toda la noche mintiendo por el chat de Lina. «Todo ese tiempo que duró haciéndose pasar por ella, estuvo jugando en un casino».

Según los familiares, el asesino vendió el celular esa noche a uno de los trabajadores del lugar, que al enterarse lo devolvió y ahora se encuentra bajo custodia.

Legado inolvidable

«Hay unos días más tristes que otros, pero tenemos que sobrellevar esto, añoramos mucho a Lina, a ella la asesinaron, era una mujer que quería vivir, una mujer que hacía de hermana, de papá, era la columna de ese hogar», dijo su tía.

Los padres de Lina fallecieron y desde entonces tomó las riendas de la familia, ofreció todo su apoyo económico y moral a sus allegados.

¿Qué saben de la relación?

« Era una mujer reservada, por eso poco sabemos de la vida del muchacho, sabemos que era entrenador personal. Hasta ahora nos dimos cuenta que trabaja en la panadería. Le conocimos prácticamente ese novio», Rubiela Covaleda

Por otro lado, su hermano Camilo que convivió con Lina y Anderson manifestó: «Mi hermana lo conoció en Yaguará, ella trabajaba en una urbanización allá e iba al gimnasio, hay decidieron tener el romance. Cuando se vino a vivir a Neiva, él decidió seguirla y vivió con nosotros en la casa», Camilo.

Al parecer fue un victimario silencioso. « Nunca hubo peleas ni agresión, cuando discutían él se iba y volvía a los días», afirmó su hermano.

Adicionalmente, su tía contó que «era muy celoso y dominante, iba a un centro comercial y ella saludaba a alguien y él apretaba su mano».

«Le pedimos al juez o al fiscal, que por favor nos colabore, porque  Lina no murió, la asesinaron. Una mujer tenía una proyección, que quería viajar al extranjero y seguir estudiando. Era el apoyo de su hermano que tiene 17 años y de Stiven que va a cumplir 16», Rubiela Covaleda.

¿Tenía otra?

«Hasta ahora nos enteramos que él tiene dos hijas de 10 y 8 años, y  que había tenido una esposa, no sabemos si en realidad esa relación había terminado».

Antecedentes

«Ahora que le hicieron la audiencia, nos enteramos que esta señora le había puesto el 12 de enero de este año una demanda por violencia intrafamiliar, al parecer él le pegaba», Rubiela Covaleda.

«Lo único que conocemos del asesino, fue que un día nos contó personalmente que tenía una hermana que fue asesinada por el esposo y que fue tan fresco que la dejó en el cuarto y se fue para el gimnasio donde ambos trabajan. Es aterrador para nosotros porque ahora él hizo lo mismo con Lina».


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