jueves, 12 de febrero de 2026
Contexto/ Creado el: 2019-07-13 02:21 - Última actualización: 2019-07-13 02:34

“Le pido a mi Dios tener una noticia de él antes que yo fallezca”

Harol Herney Marroquín desapareció el 9 de julio de 2003 mientras regresaba a su casa en el barrio Santa Inés, norte de la ciudad de Neiva. Sus compañeros de cuadra se dieron cuenta que había cogido camino para el hogar pero no saben qué sucedió más adelante, si se devolvió, si se lo llevaron. Su progenitora, Liliana, no pierde la esperanza de encontrarlo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 13 de 2019

Por: LINDA VARGAS

Un buzo rojo, jean azul claro con rotos y tenis negros. Así salió vestido el día 9 de julio de 2003 Harol Herney Marroquín, en la época de su desaparición, tenía 18 años de edad.

Ese día, aproximadamente a las 2:00 de la tarde, se encontraba durmiendo en casa. Vivía con sus abuelos en el barrio Santa Inés, Comuna 1 de la ciudad de Neiva, cuando llegaron sus amigos para invitarlo a jugar Nintendo. Él salió a la esquina y se sentó hablar con ellos, luego se dirigieron a pedir permiso y no los dejaron ir, por lo cual, los demás se fueron para sus hogares pero Harol nunca llegó.

“Fueron a pedir permiso y les dijeron que no, porque tenían que hacer tareas, y que estaba haciendo mucho sol, entonces él dijo: yo me voy para la casa. Los muchachos se dieron cuenta cuando el cogió camino para la casa, pero de ahí, ellos no saben si él se devolvió, si llegó alguien y se lo llevó, no se saben nada”, narró la madre del joven, Liliana Marroquín.

Al otro día la madre de Liliana (abuela de Harol), la llamó a las 5:00 de la mañana para preguntar por el nieto y ella le contestó que no venía desde hace tres días.

Él siempre avisaba para donde iba o si se demoraba llamaba a sus abuelos para no preocuparlos. Tampoco era un joven que tuviera malas compañías porque sus amigos tenían entre 10 y 14 años de edad.

“Mi hijo era un pelado que todo el mundo quería, nadie hacía malos comentarios de que él era un muchacho que mantenía formando problemas”, recuerda Liliana.

Harol había terminado su bachillerato en la Institución Educativa Inem Julián Motta Salas y dos años después, se había inscrito en el SENA para estudiar Computación.

“A los seis meses, me llamaron que mi hijo había sido favorecido en el SENA, yo les comente, que por favor le dieran esa oportunidad a otra persona porque él se encontraba desaparecido”, contó la mamá de Harol.

Además, era patrullero cívico, edecán de reinas y en la noches se dedicaba a recoger chance con su tío.

Buen hermano

Por su parte, Harol era un buen hermano, estaba muy pendiente de ellos, los  llevaba y recogía al colegio en la moto de su abuelo y les ayudaba hacer tareas.

“A ellos (sus hermanos)  les ha dado muy duro, porque él mantenía con ellos, lo recuerdan mucho. Cada uno por sus redes sociales lo buscan, ellos les preguntan a los amigos de una ciudad y otra, pero nadie da razón”.

Búsqueda

En busca de una pista de su hijo, Liliana pidió permiso en el trabajo y se dirigió hasta los pueblos, donde entregó muchos volantes con sus características. “Recorrimos el río Magdalena, zonas boscosas y todos los lugares con los patrulleros cívicos y nada”.

Asimismo, recibió comentarios que lo habían visto en Zarzal -Valle del Cauca- y en el terminal de transporte de Florencia, pero no lo encontró.

Con lágrimas en los ojos, Liliana afirmó que este proceso de buscar a su hijo  ha sido muy duro para toda la familia y no pierde la esperanza de que algún día llegue a la casa de los abuelos en Santa Inés o a la suya ubicada en Vicente Araujo, norte de la ciudad.

“Yo llegaba de trabajar y me quedaba en la casa, yo no dormía, estaba pendiente de que llegara alguien con una noticia, que lo trajeran, pero no, nada. Fue una época muy difícil, ahora toca seguir adelante, esperar y pedirle mucho a Dios para que me lo devuelva pronto”, sostuvo la acongojada madre.

Asimismo, guarda las esperanzas de que algún día la llame y le diga que está bien y que no se preocupe, o que alguien le brinde información de su paradero. Para diciembre ella se queda en su casa, esperando que él regrese.

“Le pido a mi Dios tener una noticia de él antes de que yo fallezca, es lo único que yo pido, que sin saben algo, me digan”.  

Indicó que inicialmente se dirigió a la Policía del CAI de Cándido en donde la remitieron hasta la Oficina de Desaparecidos, donde ellos, hasta la fecha no le han ayudado en la búsqueda de su hijo.

“Yo pienso que hay negligencia porque uno le comenta las cosas y dicen ah bueno, ahí escriben y listo, después me expresan que venga dentro de un mes y uno va pero no sale nada, me dicen, que encontramos estos muertos, que encontramos esta gente pero no concuerda con su hijo, se queda uno en las mismas”.  

Hipótesis

Liliana cree que la guerrilla de las FARC se llevó a Harol, porque en esa época desaparecieron muchos jóvenes en los barrios Galindo, Las Mercedes, Las Granjas, Cándido, entre otros.

“Con mi hermano lo vimos en televisión cuando mataron a Raúl Reyes, mostraron las filas de ellos, alguien se corrió como diciendo mírenme, yo dije ese es él, mi hermano me dijo, Lili usted vio la noticia y le dije sí”, relató Liliana cuando vio, al parecer, a su hijo en las noticias emitida en el canal RCN, presentado por la periodista Claudia Gurisatti.

Las personas pueden identificar a Harol por dos cicatrices grandes que tiene en sus muslos, provocado cuando se enredó en el anjeo de un potrero, donde recogía abono para las matas.

Sufrimiento

El abuelo de Harol partió de este mundo sin tener noticias de él. En vida luchó buscándolo, no descansó cada minuto, no lo dejó de pensar y esa agonía finalmente terminó llevándoselo.

“A raíz de su desaparición, la abuelita mantiene muy enferma, vive pensándolo a cada hora, ella es demasiado lo que lo ha extrañado, es muy duro, murió mi papá y ella quedó sola”, concluyó Liliana.

Comunicarse

Las personas que tengan información del paradero del joven, pueden comunicarse al siguiente número 3214696959.