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Actualidad/ Creado el: 2019-12-14 05:23

 ‘Chucho’, primer animal en recibir un habeas corpus de la Corte

Este oso de anteojos ha generado un fuerte debate acerca de la protección de los derechos de los animales en Colombia.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 14 de 2019

El oso Chucho nació en la reserva natural La Planada, en Nariño, en condiciones de semicautiverio, pero cuatro años después fue donado, junto a su hermana, a la reserva del Río Blanco en Manizales, con el objetivo de iniciar allí un programa de repoblamiento del oso de anteojos, sin embargo, no fue posible su reproducción por temas genéticos. Tiempo después su hermana murió y el oso Chucho, de acuerdo a los veterinarios, se convirtió en un oso pasivo y con sobrepeso.

En el 2017 por decisión de Corpocaldas, el oso ‘Chucho’ fue donado a la Fundación Zoológica y Botánica de Barranquilla, donde permanece en cautiverio, allí se encuentra una osa andina que recientemente había perdido a su pareja. Ante esta decisión, sus defensores impusieron un habeas corpus, que un mecanismo judicial que pretende la defensa de quienes estén siendo privados injustamente de su libertad, como es el caso de este oso.

Como resultado, el magistrado Luis Armando Tolosa de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, le concedió al oso este derecho, una sentencia histórica, ya que consideró que los animales son seres no humanos, titulares de derechos, por lo cual se debe superar la visión antropocéntrica en la que se considera que es únicamente el hombre quien tiene esas garantías y está por encima del medioambiente.

Sin embargo, la Sala Laboral tumbó el habeas corpus considerando que no era la vía adecuada para solicitar la libertad de Chucho, ya que este instrumento, debe utilizarse para defender los derechos de los humanos y no de los animales. Desde entonces, Chucho abrió un debate que se trasladó a la Corte Constitucional, que eligió la acción de tutela para revisión.

El 8 de agosto de este año, la Corte Constitucional escuchó en audiencia pública a diversas personas del sector gubernamental, académicos y científicos veterinarios, con el fin de determinar la situación de Chucho y la posibilidad de declararlo sujeto de derechos. Sin embargo, la acción de tutela que impidió la materialización del habeas corpus de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, aún está por resolverse.

Luis Domingo Gómez, profesor de la Universidad La Gran Colombia y abogado defensor de Chucho, afirma que, “la importancia de este caso en Colombia tiene un marco legal en la Ley 1774 que reconoce a los animales como seres sintientes, y se establecen los principios para protegerlos”, por lo cual, se espera que la Corte Constitucional responda siendo consecuente con lo anterior.

 “Esperamos que teniendo en cuenta ese marco legal y como telón de fondo: la Constitución, la corte se atreva a decir de manera directa que los animales son sujetos de derechos, definirlos como tal y señale cuáles son específicamente en el sistema jurídico colombiano y los mecanismos constitucionales idóneos para defenderlos”, dijo el profesor Luis Domingo.

Además, Gómez resaltó que este caso debe generar transformaciones profundas en cuanto a la relación entre humanos y animales para reforzar los buenos tratos con respecto a otras especies, “es ideal que la decisión de la Corte Constitucional permita entender de mejor manera la relación entre animales no racionales y los humanos, y que sirva para proteger a muchos animales que se encuentran en peligro de extinción”, expresó. Este caso, además plantea cuestiones éticas importantes para tener en cuenta en un contexto como el colombiano, el segundo más diverso del mundo.

Precedentes internacionales

Sumándose al caso histórico de Cecilia, la chimpancé a la que un tribunal argentino le otorgó un habeas corpus en noviembre del 2016, el caso de Chucho ha derivado en otra decisión judicial extraordinaria que ha terminado no solo en un fallo para liberar a un animal en cautiverio de un zoológico, sino también –en esencia– en un acto de reconocimiento judicial de la personalidad jurídica y los derechos de los animales. Este precedente da algunas luces respecto al posible rol que podría desempeñar el habeas corpus en la evolución de los aún nacientes derechos de los animales.

La figura del habeas corpus

El surgimiento de los derechos de los animales es una realidad en discusión. A pesar de su vanguardista y abstracta resonancia en el mundo académico, así como en el público en general, la idea de los derechos de los animales gradualmente se ha materializado en reconocimientos legales y se ha cristalizado en singulares reconocimientos judiciales en primeras instancias.

Este tipo de reconocimiento legal ha sido un objetivo de larga data de los defensores de los derechos de los animales. Así lo demuestra una reciente serie de acciones de habeas corpus (algunas exitosas y otras infructuosas) en nombre de animales en EE UU, Argentina y ahora también en Colombia. Esto ilustra que el habeas corpus se ha convertido en un instrumento relevante, pero también controvertido, para el avance de esta agenda.

El habeas corpus es un derecho fundamental con siglos de antigüedad, profundamente arraigado a la revisión judicial de la legalidad de una detención (contemplado, por ejemplo, en el artículo 9º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el artículo 7º  de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el artículo 5º del Convención Europea de Derechos Humanos). Se trata de un recurso legal por medio del cual alguien privado de la libertad (u otra persona en su nombre) puede llevar inmediatamente el proceso ante un tribunal y solicitar su liberación. Además, la acción legal de habeas corpus está orientada a proteger el trasfondo del derecho sustantivo a la libertad y, por tanto, funciona como salvaguarda esencial de este derecho.

No obstante, el habeas corpus ha sido tradicionalmente considerado como un derecho (exclusivo) de los humanos. Un derecho de la persona (humana). La novedad de las acciones de habeas corpus presentadas en favor de los animales plantea dos tipos de problemas jurídicos:

(I) La cuestión formal preliminar de si los animales tienen o no el derecho de habeas corpus o si se trata de un instrumento disponible para ese fin. Esto está intrínsecamente relacionado con la cuestión más general de si, y hasta qué punto, los animales son sujetos/personas y, por lo tanto, titulares de derechos legales. De este modo, la revisión de forma implica la revisión de fondo.

(II) El fondo del asunto se refiere a la cuestión de si la protección jurídica solicitada se justifica en el caso concreto y si el animal debería legítimamente ser liberado o no del cautiverio.